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El matrimonio arquetípico
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17 de Noviembre de 2017 / 0 Comentarios
 
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Redacción (Jueves, 16-11-2017, Gaudium Press) - El más noble, sublime y santo casamiento que hubo, y habrá, fue el de Nuestra Señora con San José, ambos descendientes de la estirpe real de David, la más augusta dinastía de la Tierra.

1.jpg

Concebidos sin pecado original

San Joaquín y Santa Ana, aunque ya bastante ancianos, no tenían hijos. Atendiendo sus oraciones, Dios hizo que de ellos naciese una niña, concebida sin pecado original y que recibió el nombre de María.

A los tres años de edad, Ella pasó a vivir en las dependencias exteriores del Templo de Jerusalén, juntamente con otras vírgenes, bajo la tutela del "piadoso y justo" (Lc 2, 25) sacerdote Simeón y los cuidados de la profetisa Ana, la cual "no salía del Templo; día y noche servía a Dios con ayunos y oraciones" (Lc 2, 37).

San José también fue concebido exento de la mancha original. Es lo que, fundado en argumentos claros, lógicos e irrefutables, afirma Monseñor João Clá, en su reciente obra "San José: ¿quién lo conoce?..."

Hijo de Jacob y Raquel, José nació en Belén, donde su padre, siendo descendiente directo de David (cf. Mt 1, 6.15-16), tenía derecho al trono si la monarquía fuese restaurada. "La casa en que residía era amplia, con varios pisos y protegida por muro alto y algunas torres. Poseía, además, rebaños y campos en las proximidades de la ciudad."

Se comunicaban con los Ángeles

José "se sobresalía de modo fulgurante por su nobleza, inteligencia y otros dones que le habían sido concedidos, inclusive por su aspecto físico de imponente belleza".

Entretanto, él fue envidiado por algunos primos, que lo odiaban y perseguían debido especialmente a su virginal pureza. A los 16 años de edad, se mudó a Nazaret, donde pasó a ejercer la profesión de carpintero.

Impresiona la analogía existente entre San José y José, que fue virrey de Egipto y cuyos padres también se llamaban Jacob y Raquel.

El patriarca Jacob amaba a José más que a todos los otros once hijos, y le dio de regalo una túnica especial. Diez de sus hermanos, corroídos por la envidia, vendieron a José por veinte monedas a mercaderes árabes, teniendo él 17 años de edad (cf. Gn 37, 2-28).

En suma, María Santísima "Se encuentra en el ápice de la Creación, afirmando su trono arriba de los más altos coros angélicos, y siendo inferior apenas al propio Dios". Abajo de Ella, pero encima de todos los hombres, está San José, "el mayor Santo de todos los tiempos".

"San José y Nuestra Señora, por ser concebidos sin pecado original, poseían desde la infancia un ordenamiento interior perfectísimo y, por tanto, conocían la existencia de los Ángeles y se comunicaban con ellos de forma casi natural, pues Dios creó los dos mundos enteramente impregnados, en una armonía absoluta. Solo el pecado de Adán y Eva puso un muro entre el universo angélico y el humano".

Tres lirios y una paloma albísima

María estaba con 15 años de edad y sus padres habían fallecido. El sacerdote Simeón tomó providencias relativas a su casamiento, y propuso que la elección de su esposo debería ser hecha por Dios. Entonces, fueron convocados jóvenes de buena estirpe y ligados al Templo. Entre los escogidos, se encontraba San José.

En el día determinado, los pretendientes fueron al atrio del Templo, donde Simeón les explicó que el Creador daría una señal para indicar quién sería el esposo de María. Todos los jóvenes, excepto José, colocaron sus bastones junto al altar de bronce y nada sucedió.

Por último, el varón virgen fue llamado para hacer lo mismo. Él "avanzó en dirección al altar, resoluto y serio. Al apoyar su bastón, de su punta despuntaron tres bellísimos lirios, y una paloma de blancura inmaculada posó sobre él. La señal estaba dada: el Señor lo escogía para recibir a María como Esposa".

Pocos días después, al encontrarse en particular, ambos prometieron guardar la virginidad, la cual ya habían ofrecido a Dios. Cuando fue realizado el rito del compromiso, San José ofreció a Nuestra Señora una diadema con joyas que heredara de la familia, y otras por él mismo adquiridas con su trabajo.

Pánico entre los secuaces de Lucifer

Después de algunas semanas fue celebrado el rito de las nupcias en el atrio del Templo, en presencia de Simeón, Ana y diversos ángeles. "María quiso arrodillarse delante de su esposo a fin de recibir de él el anillo del matrimonio, mostrándole su sumisión".

"Se vio entonces el Espíritu Santo posar en forma de fuego sobre el matrimonio. Nunca antes hubo en el Templo una ceremonia tan sublime y bendecida. Al término, San José osculó con mucha estima y respeto la mano de su Esposa y Ella hizo lo mismo, siendo este el único gesto de afecto que los dos tuvieron entre sí hasta el fin".

"Hubo pánico entre los secuaces de Lucifer cuando tuvieron noticia que San José había desposado a la Virgen, pues sabían lo que era capaz de hacer por Ella. Así, él fue constituido como modelo perfecto de esclavo y guerrero de María".

San José fue "el primer esclavo de amor de Nuestra Señora, aunque en cuanto jefe de la Sagrada Familia gobernase sobre Ella". Después de las fiestas conmemorativas del matrimonio, la Santa pareja se dirigió a Nazaret, donde pasó a vivir. "El relacionamiento entre María y José en la intimidad familiar, sin disminuir en nada la mutua admiración y profundo afecto que profesaban, era marcado por indecible respeto y cierta distancia, decurrente de la total fidelidad con que los conyugues mantenían su voto de castidad".

Por Paulo Francisco Martos

(in "Noções de História Sagrada" - nº130)

...........................................................................................................
Bibliografía

DARRAS, Joseph Epiphane. Histoire Génerale de l'Église depuis la Création jusqu'à nos jours.
Paris : Louis Vivès. 1869. v. IV.

CLÁ DIAS, João Scognamiglio, EP. São José: quem o conhece?... São Paulo: Instituto Lumen Sapientiae. Arautos do Evangelho. 2017.

CORRÊA DE OLIVEIRA, Plinio. Autêntica Mãe dos homens. In Dr. Plinio, São Paulo. Ano IV, n. 34, (janeiro 2001).

CORRÊA DE OLIVEIRA, Plinio. São José, protetor da Santa Igreja. In Dr. Plinio. São Paulo. Ano XX, n. 228 (março 2017).

 

 

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El matrimonio arquetípico

Redacción (Jueves, 16-11-2017, Gaudium Press) - El más noble, sublime y santo casamiento que hubo, y habrá, fue el de Nuestra Señora con San José, ambos descendientes de la estirpe real de David, la más augusta dinastía de la Tierra.

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Concebidos sin pecado original

San Joaquín y Santa Ana, aunque ya bastante ancianos, no tenían hijos. Atendiendo sus oraciones, Dios hizo que de ellos naciese una niña, concebida sin pecado original y que recibió el nombre de María.

A los tres años de edad, Ella pasó a vivir en las dependencias exteriores del Templo de Jerusalén, juntamente con otras vírgenes, bajo la tutela del "piadoso y justo" (Lc 2, 25) sacerdote Simeón y los cuidados de la profetisa Ana, la cual "no salía del Templo; día y noche servía a Dios con ayunos y oraciones" (Lc 2, 37).

San José también fue concebido exento de la mancha original. Es lo que, fundado en argumentos claros, lógicos e irrefutables, afirma Monseñor João Clá, en su reciente obra "San José: ¿quién lo conoce?..."

Hijo de Jacob y Raquel, José nació en Belén, donde su padre, siendo descendiente directo de David (cf. Mt 1, 6.15-16), tenía derecho al trono si la monarquía fuese restaurada. "La casa en que residía era amplia, con varios pisos y protegida por muro alto y algunas torres. Poseía, además, rebaños y campos en las proximidades de la ciudad."

Se comunicaban con los Ángeles

José "se sobresalía de modo fulgurante por su nobleza, inteligencia y otros dones que le habían sido concedidos, inclusive por su aspecto físico de imponente belleza".

Entretanto, él fue envidiado por algunos primos, que lo odiaban y perseguían debido especialmente a su virginal pureza. A los 16 años de edad, se mudó a Nazaret, donde pasó a ejercer la profesión de carpintero.

Impresiona la analogía existente entre San José y José, que fue virrey de Egipto y cuyos padres también se llamaban Jacob y Raquel.

El patriarca Jacob amaba a José más que a todos los otros once hijos, y le dio de regalo una túnica especial. Diez de sus hermanos, corroídos por la envidia, vendieron a José por veinte monedas a mercaderes árabes, teniendo él 17 años de edad (cf. Gn 37, 2-28).

En suma, María Santísima "Se encuentra en el ápice de la Creación, afirmando su trono arriba de los más altos coros angélicos, y siendo inferior apenas al propio Dios". Abajo de Ella, pero encima de todos los hombres, está San José, "el mayor Santo de todos los tiempos".

"San José y Nuestra Señora, por ser concebidos sin pecado original, poseían desde la infancia un ordenamiento interior perfectísimo y, por tanto, conocían la existencia de los Ángeles y se comunicaban con ellos de forma casi natural, pues Dios creó los dos mundos enteramente impregnados, en una armonía absoluta. Solo el pecado de Adán y Eva puso un muro entre el universo angélico y el humano".

Tres lirios y una paloma albísima

María estaba con 15 años de edad y sus padres habían fallecido. El sacerdote Simeón tomó providencias relativas a su casamiento, y propuso que la elección de su esposo debería ser hecha por Dios. Entonces, fueron convocados jóvenes de buena estirpe y ligados al Templo. Entre los escogidos, se encontraba San José.

En el día determinado, los pretendientes fueron al atrio del Templo, donde Simeón les explicó que el Creador daría una señal para indicar quién sería el esposo de María. Todos los jóvenes, excepto José, colocaron sus bastones junto al altar de bronce y nada sucedió.

Por último, el varón virgen fue llamado para hacer lo mismo. Él "avanzó en dirección al altar, resoluto y serio. Al apoyar su bastón, de su punta despuntaron tres bellísimos lirios, y una paloma de blancura inmaculada posó sobre él. La señal estaba dada: el Señor lo escogía para recibir a María como Esposa".

Pocos días después, al encontrarse en particular, ambos prometieron guardar la virginidad, la cual ya habían ofrecido a Dios. Cuando fue realizado el rito del compromiso, San José ofreció a Nuestra Señora una diadema con joyas que heredara de la familia, y otras por él mismo adquiridas con su trabajo.

Pánico entre los secuaces de Lucifer

Después de algunas semanas fue celebrado el rito de las nupcias en el atrio del Templo, en presencia de Simeón, Ana y diversos ángeles. "María quiso arrodillarse delante de su esposo a fin de recibir de él el anillo del matrimonio, mostrándole su sumisión".

"Se vio entonces el Espíritu Santo posar en forma de fuego sobre el matrimonio. Nunca antes hubo en el Templo una ceremonia tan sublime y bendecida. Al término, San José osculó con mucha estima y respeto la mano de su Esposa y Ella hizo lo mismo, siendo este el único gesto de afecto que los dos tuvieron entre sí hasta el fin".

"Hubo pánico entre los secuaces de Lucifer cuando tuvieron noticia que San José había desposado a la Virgen, pues sabían lo que era capaz de hacer por Ella. Así, él fue constituido como modelo perfecto de esclavo y guerrero de María".

San José fue "el primer esclavo de amor de Nuestra Señora, aunque en cuanto jefe de la Sagrada Familia gobernase sobre Ella". Después de las fiestas conmemorativas del matrimonio, la Santa pareja se dirigió a Nazaret, donde pasó a vivir. "El relacionamiento entre María y José en la intimidad familiar, sin disminuir en nada la mutua admiración y profundo afecto que profesaban, era marcado por indecible respeto y cierta distancia, decurrente de la total fidelidad con que los conyugues mantenían su voto de castidad".

Por Paulo Francisco Martos

(in "Noções de História Sagrada" - nº130)

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Bibliografía

DARRAS, Joseph Epiphane. Histoire Génerale de l'Église depuis la Création jusqu'à nos jours.
Paris : Louis Vivès. 1869. v. IV.

CLÁ DIAS, João Scognamiglio, EP. São José: quem o conhece?... São Paulo: Instituto Lumen Sapientiae. Arautos do Evangelho. 2017.

CORRÊA DE OLIVEIRA, Plinio. Autêntica Mãe dos homens. In Dr. Plinio, São Paulo. Ano IV, n. 34, (janeiro 2001).

CORRÊA DE OLIVEIRA, Plinio. São José, protetor da Santa Igreja. In Dr. Plinio. São Paulo. Ano XX, n. 228 (março 2017).

 

 

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/91302-El-matrimonio-arquetipico. Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.



 

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