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Cardenal Walter Kasper habla sobre la importancia que reviste para la Iglesia el diálogo con otras confesiones cristianas
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24 de Noviembre de 2009 / 0 Comentários
 
 
 

Roma (Martes, 24-11-2009, Gaudium Press) En la semana pasada, a la luz del anuncio de la Santa Sede de una nueva política para admisión de anglicanos convertidos al catolicismo, el presidente del Pontifico Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, cardenal Walter Kasper, conversó en exclusiva con Gaudium Press sobre el tema. El dicasterio presidido por el cardenal es uno de los principales responsables por la conducción de estas medidas.

Además de la readmisión de los anglicanos, el purpurado abordó también otros tópicos relacionados al diálogo cristiano inter-religioso, como la relación con los Ortodoxos, y el jubileo de oro del dicasterio.

El cardenal Walter Kasper es presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos desde el día 3 de marzo de 2001. Alemán, nació el 5 de marzo de 1933 en Heidenheim an der Brenz. Después de realizar sus estudios gimnasiales, estudió Filosofía en Tubinga y Mónaco, habiendo concluido el curso en 1952. Fue ordenado presbítero en abril de 1957, en la diócesis de Rottenburgo.

En 1961, obtuvo el grado de doctor en la Facultad Teológica de Tubinga. Entre otras funciones, fue profesor de Teología Dogmática en la Universidad de Münster, y presidió, en la década del 70, la Facultad Teológica de Münster. En el período, fue colega de docencia universitaria del entonces joven Joseph Ratzinger. Después, fue profesor en la Universidad Católica de América, en Washington y secretario especial del Sínodo.

En 1985, fue nombrado miembro de la Comisión Teológica Internacional, antes de ser nombrado obispo de la diócesis de Rottenburgo-Stuttgart, el 17 de abril de 1989, y ordenado el día 17 de junio del mismo año.

Siendo obispo, fue también vicepresidente de la comisión para la fe de la Conferencia Episcopal de Alemania, co-presidente de la Comisión Internacional para el Diálogo Luterano-Católico, y secretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Fue elevado a cardenal el 21 de febrero de 2001 y, en marzo, asumió la presidencia del Pontificio Consejo.

A continuación la entrevista:

1. Eminencia, el mes pasado tuvo lugar en Chipre la XI reunión de la Comisión Conjunta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa. Esta vez el tema fue sobre "El papel del obispo de Roma en la comunión de la Iglesia en el primer milenio", tema crucial para el diálogo ecuménico, no apenas entre las Iglesias católica y ortodoxa, sino también protestante. ¿Cuáles fueron los resultados de esta reunión?

Primeramente, debo decir que el tema de la discusión es grave, una cuestión muy compleja, delicada, un tema que tiene un peso emotivo hace muchos siglos. No podemos apurar el diálogo. Hemos discutido en una atmósfera muy tranquila, serena, pero no hay todavía resultados concretos para presentar. Comenzamos a estudiar los textos del primer milenio, principalmente los de Ignacio de Antioquia, Irineo, Cipriano y así por delante. Comenzamos a trabajar, pero tenemos que continuar el año que viene en Viena. No hay un documento, pienso que tenemos que tener tiempo para dedicar a este tema tan delicado, principalmente para los ortodoxos, pero concordamos que Roma, en la praxis de todas las sedes de la Iglesia antigua, tuvo el primer lugar, tuvo la primacía no solamente de honra. Hasta el momento, entretanto, no decidimos o no llegamos a un acuerdo sobre lo que quiere decir esta primacía concretamente.

Roma siempre tuvo un papel especial, principalmente en las cuestiones de fe. Roma fue defensora de la verdad de Nicea, de Calcedonia. Roma siempre estuvo en primera fila, en la primera línea para defender la Iglesia, asumiendo el papel principal de ser testigo de la verdad y un centro de comunicación entre las Iglesias locales.

2. ¿Cuál sería el posible papel del Pontífice para todas las Iglesias del mundo moderno?

Es difícil responder porque hasta ahora no tenemos un concepto común. Puedo solamente expresar mi propia convicción de esto. El primer punto es que Roma es testimonio de fe apostólica. Roma tiene un papel particular cuando se trata del testimonio de fe. Esto es fundamental. En esta situación de secularización, Roma es un centro de comunicación entre las Iglesias. Pero no queremos imponer nuestro sistema latino a las Iglesias ortodoxas. Se debe ver todo este problema en la claridad de la comunión, de la fe y de la verdad. El resto debe ser discutido principalmente en las cuestiones disciplinares, administrativas.

3. ¿Cuál es el diálogo sobre el papel de Roma con las Iglesias Occidentales?

El diálogo con las Iglesias protestantes también es importante para nosotros. Pero otra calidad de diálogo con las Iglesias ortodoxas, porque no reconocemos todos los sacramentos, tenemos obispos y veneración de los santos... Hay también el diálogo sobre este punto, pero las posiciones son diversas. Porque allí hay obispos que nosotros no reconocemos. Se puede realmente discutir el papel del Papa como primacía en el contexto del episcopado. Además, muchos protestantes ven también hoy que las diversas Iglesias o Comunidades eclesiales no pueden estar distantes, deben colaborar entre sí, dar un testimonio común.

4. Este mes acontecerá la próxima reunión con la Comunidad Anglicana. ¿Cómo Su Eminencia reaccionó ante la decisión del Papa de readmitir anglicanos en el seno de la Iglesia? ¿Qué reacciones encontró por parte de los Anglicanos? ¿La novedad no cambiará el diálogo ecuménico entre las Iglesias?

El primer punto que se debe saber es que esta nueva regla no es nuestra iniciativa, nosotros apenas respondemos a los pedidos de las Comunidades anglicanas. Si alguien quiere tornarse católico, no podemos cerrarle las puertas. El segundo punto es que debe ser la decisión de ciertos católicos y también un fruto del diálogo ecuménico. Pero nosotros queremos, decidimos continuar el diálogo ecuménico con todas las Comunidades anglicanas.

Sí, la reacción de los anglicanos, principalmente del arzobispo de Canterbury, reaccionó muy tranquilamente, serenamente. Él sabe que hay personas, parejas que tienden al catolicismo. Pero también algunos católicos se han tornado anglicanos. Otros anglicanos, sin embargo, entendieron como si el Papa quisiese "pescar en el lago" de los anglicanos. Pero no fue una iniciativa nuestra. Sí, cambiará de cierta forma el diálogo ecuménico; como, entretanto, no se puede decir exactamente ahora. En todo caso, en las próximas semanas queremos lanzar una nueva fase del diálogo con los anglicanos. El arzobispo de Canterbury estará en Roma para encontrarse con el Papa, y esto significa que la amistad y los contactos continúan.

5. ¿Sobre cuál tema serán los próximos coloquios con los anglicanos?

No decidimos todavía, tenemos que decidir juntos. Un tema propuesto por parte de los anglicanos es la Iglesia universal y las Iglesias locales, porque este es también un problema central en el anglicanismo de hoy.

6. ¿No existe el riesgo de que las Iglesias se tornen como un supermercado, donde cada uno puede escoger en cualquier momento la propia fe, sin profundizarse?

Ciertamente no se puede comparar la Iglesia a un supermercado. Esto sería un error. Pero estas personas que quieren tornarse católicas, no lo hacen fácilmente, es un largo proceso, también de reflexión y de oración. Paso a paso cambian la propia conciencia de la fe. Nada se hace fácilmente y el ecumenismo no es un supermercado. El diálogo ecuménico no es solamente un intercambio de bienes sino también de dones, y esto quiere decir un enriquecimiento. Se puede aprender unos con otros, enriquecer la propia fe. Eso es la concepción ecuménica. Pero es un proceso lento, porque no se pueden cambiar las propias ideas, la propia fe, de un día para otro, no es posible. Pero se puede hacerlo con profundidad, con la luz del Espírito Santo. En una atmósfera de oración se puede aprender y cambiar.

7. Hace un mes fue publicado un libro "Raccolta dei frutti. Aspetti fondamentali della fede cristiana nel dialogo ecumenico" (Cosecha de los frutos. Aspectos fundamentales de la fe en el diálogo ecuménico). El libro relata los resultados del 40º diálogo ecuménico entre la Iglesia Católica y las Iglesias históricas Protestantes, esto es, la Iglesia Luterana, Iglesias Reformadas, Anglicana y Metodista. ¿Cuáles son esos frutos?

Este libro es un resumen de los 40 años de diálogo con los anglicanos, luteranos, reformados y metodistas. Hicimos este resumen para saber dónde estamos. Ahora vendrá una nueva generación que no sabe cómo comenzamos, hace 40 años. Tal vez no hubiesen nacido aún en el último Concilio. Los frutos son riquísimos. Nosotros también quedamos sorprendidos con esta cosecha. Tenemos en común la fe central, fundamental en Dios Trinidad, en Jesucristo. Éste es un punto muy importante. Después dimos un gran paso con la Declaración conjunta sobre la justificación. Hace poco celebramos juntos este aniversario. Este también es un punto importante porque este fue el centro de la polémica en el siglo XVI, que ahora está fundamentalmente resuelta. Después dimos pasos importantes sobre la Iglesia y los sacramentos, principalmente sobre el bautismo y la eucaristía. No estamos más donde estábamos después del Concilio, alcanzamos muchas cosas especificamos problemas todavía pendientes. Pero el éxito de estos 40 años puede ser un estímulo para continuar el diálogo. En los próximos 40 años, tendremos el mismo éxito que tuvimos en el pasado, estaremos mucho más próximos.

8. ¿Este libro abre una serie de otros volúmenes sobre la historia de los diálogos con las Iglesias cristianas?

No, hasta ahora no tuvimos esa intención, porque otros diálogos son relativamente diferentes. El diálogo con las Iglesias libres y también el diálogo con las Iglesias ortodoxas son de otro tipo. No tenemos esa intención, pero queremos discutir con base en este libro. Decidiremos cuáles serán nuestros pasos, veremos cuál será el futuro del ecumenismo.

9. ¿Su Eminencia podría decir qué está previsto en el programa del simposio? ¿Quién será invitado?

No, no puedo decir anticipadamente. Pero será importante decir cómo podemos avanzar hoy, principalmente sobre la eucaristía. Porque la Comunión, la Eucaristía, es verdaderamente el corazón, el objetivo del ecumenismo y cómo podemos alcanzarlo. Pero, por otro lado, queremos también discutir lo que podemos hacer ya, hoy, con base en aquello que tenemos en común. Como podemos juntos testimoniar un mundo cada vez más secularizado.

10. Jubileos son ocasiones para la reflexión y los balances. El dicasterio que Su Eminencia preside en 2010 celebrará 50 años de su fundación. ¿Hay preparativos para algún evento?

Sí, a fines del próximo año tendremos de nuevo nuestra Plenaria. En este contexto, queremos celebrar el 50º aniversario. Habrá ciertamente algunos discursos, una audiencia del Santo Padre. Celebraremos con la liturgia porque se debe, antes que nada, agradecer por lo que nos fue dado en estos 50 años. No tenemos todavía un proyecto concreto, estos son solo elementos para esta celebración.

Entrevista por Anna Artymiak

 


 

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