

Castel Gandolfo (Miércoles, 08-09-2010, Gaudium Press) "El 'Requiem' de Mozart es una alta expresión de fe, que conoce bien la tragedia de la existencia humana y que no calla sobre sus aspectos dramáticos, y por esto es una expresión de fe propiamente cristiana, consciente que toda la vida del hombre es iluminada por el amor de Dios", comentó el Papa Benedicto XVI sobre el concierto ofrecido a sí por la Pontificia Academia de Ciencias.
La "Misa de Requiem en Re menor K 626" de Wolfgang Amadeus Mozart, realizada en el patio interno del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, fue presentada al Pontífice por la Orquesta de Padua y de Venecia, dirigida por el Maestro Claudio Desideri, y por el Coro "Accademia della Voce" de Turín, conducido por la Regente Sonia Franzese.
El Santo Padre, en su breve discurso al final del concierto, confirmó su pasión por la música de Mozart. "Toda vez que escucho su música no puedo no volver con la memoria a mi iglesia parroquial, cuando, aún joven, en los días de fiesta, tocaba su "Misa"", declaró el Pontífice, famoso por su interés por la música y por tocar piano.
La música de Mozart está "en perfecta armonía", explica el Pontífice, y "cada nota, cada frase musical es así y no podría ser diferente". La caracteriza también la "Mozart'sche Heiterkeit", la "serenidad mozartiana", que "envuelve todo, en todos los momentos". El Santo Padre se refiere a la carta de Mozart a su padre en la cual él escribe serenamente sobre la espera de la muerte, y "manifiesta una fe profunda y simple".
En el concierto, que es una tradición de la estadía de verano de Benedicto XVI en Castel Gandolfo, estaban presentes Mons. Marcelo Sánchez Sorondo, secretario de la Pontificia Academia de Ciencias; Card. Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, y el Card. Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio.



