

Ciudad del Vaticano (Miércoles, 08-09-2010, Gaudium Press) Después de una serie de catequesis sobre los grandes teólogos de la Iglesia, en la audiencia general, el Papa Benedicto XVI pasó a presentar ahora las teólogas. En la audiencia de esta mañana, realizada por primera vez en la Sala Pablo VI del Vaticano, después de dos meses de llevarse a cabo en Castel Gandolfo, el Pontífice habló nuevamente sobre Santa Hildegarda y dijo que también las mujeres, gracias a su genio femenino, "son capaces de hablar de Dios y de los misterios de la fe con su peculiar inteligencia y sensibilidad".
El Santo Padre llegó de Castel Gandolfo en helicóptero para conducir la audiencia y para encontrarse, al fin de esta, con los miembros del departamento de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. A partir de hoy, las audiencias retornan al Vaticano, aunque el Papa permanezca en Castel Gandolfo. Debido a la previsión de mal tiempo en Roma, la audiencia se realizó en la Sala Pablo VI y no en la Plaza San Pedro.
Al comentar sobre la figura de la santa alemana de la Edad Media, el Pontífice observó que ella es para los cristianos de hoy un ejemplo de celo cristiano y monástico, de "estilo de existencia cristiana coherente y comprometida".
Benedicto XVI alentó a todas las teólogas a seguir su ejemplo: "con profundo espíritu eclesial, alimentando la propia reflexión con la oración y visando la gran riqueza, todavía en parte inexplorada, de la tradición mística medieval, principalmente aquella representada por modelos luminosos como el de Hildegarda de Bingen".
La mística alemana nos recuerda, observó el Papa, que la Iglesia se renueva con un "sincero espíritu de penitencia" y "un operoso camino de conversión". Comentando sobre un intento de división por Frederico Barba-Roja, oponiendo antipapas al papa legítimo Alejandro III, en el siglo XII, Benedicto XVI recordó que la religiosa "los reprehendió duramente por querer subvertir la propia naturaleza de la Iglesia, recordándoles que una verdadera renovación de la comunidad eclesial no se obtiene con el cambio de las estructuras, sino con un sincero espíritu de penitencia y un camino operoso de conversión. Este es un mensaje que no deberíamos olvidar nunca", reforzó Benedicto XVI.
Los escritos de la santa "se refieren a los acontecimientos de la historia de la salvación y usan un lenguaje principalmente poético y simbólico". Los escritos muestran que Santa Hildegarda tenía conocimiento de las Sagradas Escrituras y de los Padres de la Iglesia.



