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Para los que sufren de "spleen" (un cierto tipo especial de tedio, tal vez depresión)
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27 de Marzo de 2014 / 0 Comentarios
 
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Redacción (Jueves, 27-04-2014, Gaudium Press) El término ‘spleen' puede ser traducido del inglés como "mal humor", pero para nosotros es algo más; es, sí, mal humor, pero uno fruto de cierto aburrimiento. Es un tedio fundamental, o algo más... Ocurre que ‘spleen' en el mundo hispano fue caracterizado prototípicamente por el legendario "Garrick", ese ingenioso y lamentoso personaje que inmortalizó el poema "Reír Llorando" de Juan de Dios Peza.

Es el Garrick de Peza aquel famoso y muy agraciado "actor de la Inglaterra", cuyo espectáculo visitaban "los altos lores" para trasformar sus ‘spleenosas' negras noches en un mar de carcajadas.

Pero ocurrió que un día, "ante un médico famoso, / llegóse un hombre de mirar sombrío: / sufro -le dijo-, un mal tan espantoso / como esta palidez del rostro mío".

-Viajad y os distraeréis, -continúa el poema de Peza. -¡Tanto he viajado! / -Las lecturas buscad. -¡Tanto he leído! / -Que os ame una mujer. -¡Si soy amado! / -Un título adquirid. -¡Noble he nacido! / -¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas. / -¿De lisonjas gustáis? -¡Tantas escucho! / -¿Qué tenéis de familia? -Mis tristezas. / -¿Vais a los cementerios? -Mucho... mucho. (...) / yo les llamo a los muertos mis amigos; / y les llamo a los vivos, mis verdugos.

Me deja -agrega el médico- perplejo / vuestro mal, y no debe acobardaros; / tomad hoy por receta este consejo / "Sólo viendo a Garrick podréis curaros". / -¿A Garrick? -Sí, a Garrick... La más remisa / y austera sociedad le busca ansiosa; / todo aquel que lo ve muere de risa; / ¡Tiene una gracia artística asombrosa! / -¿Y a mí me hará reír? -¡Ah! sí, os lo juro; / Él sí; nada más él; más... ¿qué os inquieta? / -Así -dijo el enfermo-, no me curo: / ¡Yo soy Garrick!... Cambiadme la receta.

De estos fáciles versos que a todos arrancan una sonrisa, haciéndonos revivir un tanto la literaria alegría de los acicalados lores que en las noches se solazaban con el comediante, pasamos a una realidad nada risible y sí preocupante, la de la difusión de un tipo especial de ‘spleen' llamado depresión.

La depresión es la afectación mental que más sufre la población. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, se estima que la sufren más de 350 millones de personas en todo el mundo. 1 Entretanto, preocupan incluso más las perspectivas: en el 2010 se difundió un estudio de esta misma organización, que señalaba que para el 2020 la depresión sería la segunda causa de discapacidad "por encima de los accidentes de tránsito y mucho más destructiva que los accidentes cerebrovasculares (ACV) o las enfermedades pulmonares", y que también para ese año "la depresión provocará buena parte de las enfermedades que pueden terminar en algún tipo de discapacidad y que, sobre todo, afectará a personas de entre 20 y 50 años". 2

La depresión es uno de los temas más estudiados en psicopatología, y por fortuna muchas de las terapias -farmacológicas y psicológicas, o una combinación de ambas- han demostrado probada eficacia en buena parte de los casos. Sin embargo, la posibilidad enunciada de que esta afectación se trasforme pronto en una verdadera pandemia, nos lleva a analizar desde una perspectiva menos clínica y más antropológico-sociológica sus causas, incluso de la mano de Garrick.

Lo primero que constatamos, es que al ser humano nada lo satisface por entero, pues su sed de cosas es infinita. No son pocos hoy los Garrick y los lores ‘spleensados', que poseen todo lo humanamente deseable, pero que sienten en su ser un gran vacío que los entristece. Por ello, y muy a pesar de las "profecías" del padre del positivismo Comte -quien anunciaba que muy atrás en la historia quedaría el ficticio "estado teológico"-, la gente de nuestros días se sigue interesando bastantísimo por las cuestiones religiosas, esas que le hablan de infinito, de un Dios omnipotente, de un más allá no enteramente definido. (Ver, por ejemplo, Temas bíblicos "invaden" Hollywood)

Entretanto, que el hombre se siga interesando por la religión, no significa que recorra su camino, y sí creemos que la creciente ausencia de la práctica religiosa cristiana -que antiguamente hacia común el contacto del hombre con la divinidad- está en la raíz del tedio de muchos en la actualidad.

Y también el egoísmo, que es por lo demás correlato con lo anterior. Miremos que las preguntas que el médico le hace a nuestro Garrick y a las que él responde afirmativamente -exceptuando la de su familia, que parece no valora mucho- son sobre él, sobre lo que tiene, sobre sus caprichos atendidos, sobre los halagos a su orgullo. Sin embargo, los momentos más felices que el hombre goza en esta vida son aquellos en que vive en la caridad, y amar es -como lo enseñó Cristo- el dar la vida por los demás, el querer y hacer el bien a los otros. Lo contrario del vivir para sí.

Finalmente, el egoísta se priva de amar a Dios en las maravillas visibles. Un pajarillo no es para el egoísta empedernido más que un ser insignificante, muy poco apreciable, no digno de su atención viciada, poco diciente a su sed de placer egoísta: y entretanto un colibrí es una verdadera maravilla, igual que muchos atardeceres y amaneceres, o como los son muchas facetas de muchos seres humanos. Pero para el egoísta está cerrada esa alegría, y eso lo hunde finalmente en el tedio, en el ‘spleen'.

El remedio contra eso: la admiración desinteresada de las maravillas, una admiración que lleva a la entrega y a la generosidad. Una admiración que se puede ir adquiriendo, en un programa consciente y sistemático de ad-mirar, de mirar las maravillas que están fuera de sí.

Es claro, sobre todo la admiración de un Dios que se hizo sufrimiento por amor a los hombres, y que se señaló como el Camino, la Verdad y la Vida.

Y también la admiración de las maravillas de su creación, en las cuáles Él muestra su Belleza infinita en sus reflejos, que van dando alegría al alma para el camino de la vida. Es un salir de sí, rumbo a lo Infinito.

Por Saúl Castiblanco

___

1 Cfr. http://www.paho.org/uru/index.php?option=com_content&view=article&id=587:la-depresion-es-una-enfermedad-frecuente-y-las-personas-que-la-padecen-necesitan-apoyo-y-tratamiento&catid=698:salud-mental-&itemid=245

2 Cfr. http://www.clarin.com/salud/Depresion-anos-segunda-causa-incapacidad_0_365363513.html

 

 

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Para los que sufren de "spleen" (un cierto tipo especial de tedio, tal vez depresión)

Redacción (Jueves, 27-04-2014, Gaudium Press) El término ‘spleen' puede ser traducido del inglés como "mal humor", pero para nosotros es algo más; es, sí, mal humor, pero uno fruto de cierto aburrimiento. Es un tedio fundamental, o algo más... Ocurre que ‘spleen' en el mundo hispano fue caracterizado prototípicamente por el legendario "Garrick", ese ingenioso y lamentoso personaje que inmortalizó el poema "Reír Llorando" de Juan de Dios Peza.

Es el Garrick de Peza aquel famoso y muy agraciado "actor de la Inglaterra", cuyo espectáculo visitaban "los altos lores" para trasformar sus ‘spleenosas' negras noches en un mar de carcajadas.

Pero ocurrió que un día, "ante un médico famoso, / llegóse un hombre de mirar sombrío: / sufro -le dijo-, un mal tan espantoso / como esta palidez del rostro mío".

-Viajad y os distraeréis, -continúa el poema de Peza. -¡Tanto he viajado! / -Las lecturas buscad. -¡Tanto he leído! / -Que os ame una mujer. -¡Si soy amado! / -Un título adquirid. -¡Noble he nacido! / -¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas. / -¿De lisonjas gustáis? -¡Tantas escucho! / -¿Qué tenéis de familia? -Mis tristezas. / -¿Vais a los cementerios? -Mucho... mucho. (...) / yo les llamo a los muertos mis amigos; / y les llamo a los vivos, mis verdugos.

Me deja -agrega el médico- perplejo / vuestro mal, y no debe acobardaros; / tomad hoy por receta este consejo / "Sólo viendo a Garrick podréis curaros". / -¿A Garrick? -Sí, a Garrick... La más remisa / y austera sociedad le busca ansiosa; / todo aquel que lo ve muere de risa; / ¡Tiene una gracia artística asombrosa! / -¿Y a mí me hará reír? -¡Ah! sí, os lo juro; / Él sí; nada más él; más... ¿qué os inquieta? / -Así -dijo el enfermo-, no me curo: / ¡Yo soy Garrick!... Cambiadme la receta.

De estos fáciles versos que a todos arrancan una sonrisa, haciéndonos revivir un tanto la literaria alegría de los acicalados lores que en las noches se solazaban con el comediante, pasamos a una realidad nada risible y sí preocupante, la de la difusión de un tipo especial de ‘spleen' llamado depresión.

La depresión es la afectación mental que más sufre la población. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, se estima que la sufren más de 350 millones de personas en todo el mundo. 1 Entretanto, preocupan incluso más las perspectivas: en el 2010 se difundió un estudio de esta misma organización, que señalaba que para el 2020 la depresión sería la segunda causa de discapacidad "por encima de los accidentes de tránsito y mucho más destructiva que los accidentes cerebrovasculares (ACV) o las enfermedades pulmonares", y que también para ese año "la depresión provocará buena parte de las enfermedades que pueden terminar en algún tipo de discapacidad y que, sobre todo, afectará a personas de entre 20 y 50 años". 2

La depresión es uno de los temas más estudiados en psicopatología, y por fortuna muchas de las terapias -farmacológicas y psicológicas, o una combinación de ambas- han demostrado probada eficacia en buena parte de los casos. Sin embargo, la posibilidad enunciada de que esta afectación se trasforme pronto en una verdadera pandemia, nos lleva a analizar desde una perspectiva menos clínica y más antropológico-sociológica sus causas, incluso de la mano de Garrick.

Lo primero que constatamos, es que al ser humano nada lo satisface por entero, pues su sed de cosas es infinita. No son pocos hoy los Garrick y los lores ‘spleensados', que poseen todo lo humanamente deseable, pero que sienten en su ser un gran vacío que los entristece. Por ello, y muy a pesar de las "profecías" del padre del positivismo Comte -quien anunciaba que muy atrás en la historia quedaría el ficticio "estado teológico"-, la gente de nuestros días se sigue interesando bastantísimo por las cuestiones religiosas, esas que le hablan de infinito, de un Dios omnipotente, de un más allá no enteramente definido. (Ver, por ejemplo, Temas bíblicos "invaden" Hollywood)

Entretanto, que el hombre se siga interesando por la religión, no significa que recorra su camino, y sí creemos que la creciente ausencia de la práctica religiosa cristiana -que antiguamente hacia común el contacto del hombre con la divinidad- está en la raíz del tedio de muchos en la actualidad.

Y también el egoísmo, que es por lo demás correlato con lo anterior. Miremos que las preguntas que el médico le hace a nuestro Garrick y a las que él responde afirmativamente -exceptuando la de su familia, que parece no valora mucho- son sobre él, sobre lo que tiene, sobre sus caprichos atendidos, sobre los halagos a su orgullo. Sin embargo, los momentos más felices que el hombre goza en esta vida son aquellos en que vive en la caridad, y amar es -como lo enseñó Cristo- el dar la vida por los demás, el querer y hacer el bien a los otros. Lo contrario del vivir para sí.

Finalmente, el egoísta se priva de amar a Dios en las maravillas visibles. Un pajarillo no es para el egoísta empedernido más que un ser insignificante, muy poco apreciable, no digno de su atención viciada, poco diciente a su sed de placer egoísta: y entretanto un colibrí es una verdadera maravilla, igual que muchos atardeceres y amaneceres, o como los son muchas facetas de muchos seres humanos. Pero para el egoísta está cerrada esa alegría, y eso lo hunde finalmente en el tedio, en el ‘spleen'.

El remedio contra eso: la admiración desinteresada de las maravillas, una admiración que lleva a la entrega y a la generosidad. Una admiración que se puede ir adquiriendo, en un programa consciente y sistemático de ad-mirar, de mirar las maravillas que están fuera de sí.

Es claro, sobre todo la admiración de un Dios que se hizo sufrimiento por amor a los hombres, y que se señaló como el Camino, la Verdad y la Vida.

Y también la admiración de las maravillas de su creación, en las cuáles Él muestra su Belleza infinita en sus reflejos, que van dando alegría al alma para el camino de la vida. Es un salir de sí, rumbo a lo Infinito.

Por Saúl Castiblanco

___

1 Cfr. http://www.paho.org/uru/index.php?option=com_content&view=article&id=587:la-depresion-es-una-enfermedad-frecuente-y-las-personas-que-la-padecen-necesitan-apoyo-y-tratamiento&catid=698:salud-mental-&itemid=245

2 Cfr. http://www.clarin.com/salud/Depresion-anos-segunda-causa-incapacidad_0_365363513.html

 

 


 

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