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"Sé victorioso, pues Dios ya te hizo vencedor", dice el Arzobispo de Maringá, Brasil
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16 de Julio de 2014 / 0 Comentarios
 
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Maringá (Miércoles, 16-07-2014, Gaudium Press) En su más reciente artículo, titulado "Dios ya te hizo vencedor", Mons. Anuar Battisti, Arzobispo de Maringá, en el Estado de Paraná, afirmó que delante de fracasos, como por ejemplo una derrota deportiva, vale recordar la Palabra de Dios. "¿Cuál es el rey que, yendo a la guerra a pelear contra otro rey, no se sienta primero a tomar consejo sobre si con diez mil puede salir al encuentro del que viene contra él con veinte mil?" (Lc 14,31).

De acuerdo con el Prelado, al enfrentar el adversario, sea cual sea, siempre se hace necesario examinar bien el número, la calidad de los soldados que tenemos. Para él, nunca se va a la guerra pensando que el enemigo va entregar el oro sin más ni menos, o entonces que será fácil vencer porque estamos luchando en la propia tierra o en el patio de la casa. "El adversario siempre será un adversario que viene a ganar, no por la benevolencia del enemigo, sino por la capacidad de luchar, sin dolor o piedad", evalúa.

Mons. Anuar cree que, después de un fracaso, no se precisa intentar encontrar el culpable, pues en cada caída quedan lecciones a ser aprendidas, comportamientos a ser asimilados. Él resalta que es preciso humildad para aceptar y también es bueno tener humor para reír de la propia falta de visión delante de los riesgos. "Es preciso saber perder. Nada está ganado de antemano. No se puede suponer nada delante de los desafíos a ser vividos."

Según el Arzobispo, es necesario estar preparado con uñas y dientes, porque el adversario siempre tiene estrategias no previstas, energía y audacia que superan toda y cualquier imaginación. Entretanto, en cualquier situación de nuestras vidas, venceremos los adversarios estando preparados. Él destaca también que en la vida espiritual también es así: O nos preparamos, o vamos a perder.

"En este momento de frustración, el camino no es la venganza ni siquiera tener rabia de los adversarios. Primero porque rabia es como 'tomar veneno para que el otro muera'. Segundo, esa lección podrá enseñarnos para siempre que no vale la pena colocar nuestras esperanzas en los bienes terrenos. Todo pasa, solo Dios permanece. 'Maldito el hombre que confía en el hombre'", resalta el Prelado.

Sobre todo, no perder el coraje

Mons. Anuar citó además la siguiente frase, de autor desconocido: "Quien pierde sus bienes pierde mucho; quien pierde un amigo pierde más; pero quien pierde el coraje pierde todo". Conforme él, nada mejor que recordar lo que cantamos en el Himno Nacional: "Los hijos tuyos no huyen a la lucha", pues es preciso luchar siempre, buscando los verdaderos valores de la vida, aprendiendo las lecciones que la vida enseña, teniendo el coraje de recomenzar. Recordemos siempre las palabras del Señor: "Y habéis de estar tristes, pero vuestra tristeza se transformará en alegría" (Jo 16,20).

Por último, el Arzobispo de Maringá nos llama a estar vigilantes para no caer en las trampas de lo imprevisto, de lo imaginario, de las fantasías, y sí preparados para enfrentar al enemigo en cualquier momento de la vida. "Que Dios te capacite para que sepas identificar los seis adversarios interiores y luchar contra ellos. Sé victorioso, pues Dios ya te hizo vencedor", concluye. (FB)

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"Sé victorioso, pues Dios ya te hizo vencedor", dice el Arzobispo de Maringá, Brasil

Maringá (Miércoles, 16-07-2014, Gaudium Press) En su más reciente artículo, titulado "Dios ya te hizo vencedor", Mons. Anuar Battisti, Arzobispo de Maringá, en el Estado de Paraná, afirmó que delante de fracasos, como por ejemplo una derrota deportiva, vale recordar la Palabra de Dios. "¿Cuál es el rey que, yendo a la guerra a pelear contra otro rey, no se sienta primero a tomar consejo sobre si con diez mil puede salir al encuentro del que viene contra él con veinte mil?" (Lc 14,31).

De acuerdo con el Prelado, al enfrentar el adversario, sea cual sea, siempre se hace necesario examinar bien el número, la calidad de los soldados que tenemos. Para él, nunca se va a la guerra pensando que el enemigo va entregar el oro sin más ni menos, o entonces que será fácil vencer porque estamos luchando en la propia tierra o en el patio de la casa. "El adversario siempre será un adversario que viene a ganar, no por la benevolencia del enemigo, sino por la capacidad de luchar, sin dolor o piedad", evalúa.

Mons. Anuar cree que, después de un fracaso, no se precisa intentar encontrar el culpable, pues en cada caída quedan lecciones a ser aprendidas, comportamientos a ser asimilados. Él resalta que es preciso humildad para aceptar y también es bueno tener humor para reír de la propia falta de visión delante de los riesgos. "Es preciso saber perder. Nada está ganado de antemano. No se puede suponer nada delante de los desafíos a ser vividos."

Según el Arzobispo, es necesario estar preparado con uñas y dientes, porque el adversario siempre tiene estrategias no previstas, energía y audacia que superan toda y cualquier imaginación. Entretanto, en cualquier situación de nuestras vidas, venceremos los adversarios estando preparados. Él destaca también que en la vida espiritual también es así: O nos preparamos, o vamos a perder.

"En este momento de frustración, el camino no es la venganza ni siquiera tener rabia de los adversarios. Primero porque rabia es como 'tomar veneno para que el otro muera'. Segundo, esa lección podrá enseñarnos para siempre que no vale la pena colocar nuestras esperanzas en los bienes terrenos. Todo pasa, solo Dios permanece. 'Maldito el hombre que confía en el hombre'", resalta el Prelado.

Sobre todo, no perder el coraje

Mons. Anuar citó además la siguiente frase, de autor desconocido: "Quien pierde sus bienes pierde mucho; quien pierde un amigo pierde más; pero quien pierde el coraje pierde todo". Conforme él, nada mejor que recordar lo que cantamos en el Himno Nacional: "Los hijos tuyos no huyen a la lucha", pues es preciso luchar siempre, buscando los verdaderos valores de la vida, aprendiendo las lecciones que la vida enseña, teniendo el coraje de recomenzar. Recordemos siempre las palabras del Señor: "Y habéis de estar tristes, pero vuestra tristeza se transformará en alegría" (Jo 16,20).

Por último, el Arzobispo de Maringá nos llama a estar vigilantes para no caer en las trampas de lo imprevisto, de lo imaginario, de las fantasías, y sí preparados para enfrentar al enemigo en cualquier momento de la vida. "Que Dios te capacite para que sepas identificar los seis adversarios interiores y luchar contra ellos. Sé victorioso, pues Dios ya te hizo vencedor", concluye. (FB)


 

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