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"La fidelidad es el remedio para la epidemia de la corrupción", dice el Arzobispo de Londrina, Brasil
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14 de Octubre de 2014 / 0 Comentarios
 
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Londrina (Martes, 14-10-2014, Gaudium Press) Mons. Orlando Brandes, Arzobispo de Londrina, Paraná, escribió un artículo sobre el tema de la fidelidad. Él afirma que vivimos en un mundo que valoriza más la libertad, el cambio, el individualismo, la modernidad, y descarta la fidelidad, que también encuentra obstáculos en la naturaleza humana frágil, herida, voluble. Para el Prelado, todo converge más para la facilidad que para la fidelidad.

Aún así, el Arzobispo resalta que la Iglesia cree que la fidelidad es posible, que es remedio para la vida conyugal, para el ministerio sacerdotal, para la amistad, para la convivencia humana y, principalmente, para el relacionamiento con Dios. Por otro lado, Mons. Orlando explica que hoy hablamos de fidelidad partidaria, fidelidad a la palabra dada, a las promesas, a las leyes, al horario, al cumplimiento del deber, pues sin fidelidad caeríamos en la anarquía y en el caos.

"Hay también distorsiones de la fidelidad. Hay quien es intolerante, radical, extremista, orgulloso y llama a eso de fidelidad. Otros son fanáticos, obsesivos, excluyentes en nombre de la fidelidad. Los desconfiados, celosos, miedosos, inseguros son apegados a una fidelidad neurótica, actúan más por miedo que por convicción", agrega.

Según el Prelado, precisamos entonces de una visión y práctica positiva de la fidelidad, porque antes que nada se trata de un bien para la persona humana visto que le confiere consistencia, orientación de vida, integración personal. Él destaca que la fidelidad salva a la persona de las fluctuaciones de las pasiones, la dispersión y desorientación de la vida, en fin, es un gran recurso. Además, el Arzobispo afirma que sin fidelidad nadie llega a la madurez, ni a la santidad, pues todos precisamos de este recurso que abre tantas puertas y caminos para nuestra vida.

4.jpg"Sin duda, la fidelidad familiar, libra a los esposos, padres e hijos de traumas, frustraciones, fracasos y enfermedades. La fidelidad es una dimensión esencial del amor. Dios es fiel a su alianza con la humanidad y eso significa amor fiel. Sí, el amor es fiel porque es justo, verdadero, honesto, respetuoso, noble. Más aún, el amor es incondicional, tiene capacidad de perdonar. Este es el poder de la fidelidad."

Otro aspecto analizado por Mons. Orlando es que la sociedad precisa de la fidelidad para mantener el orden social. De acuerdo con él, los justos, los pacíficos, los amigos de verdad, los maestros de los valores son antes que nada personas fieles. También resalta que la fidelidad confiere a la sociedad estabilidad social, confianza recíproca, que promueve y sustenta la libertad porque posibilita el relacionamiento, la comunicación, la amistad sana, verdadera y duradera.

Conforme el Prelado, la fidelidad auténtica es creativa, ella no es sinónimo de monotonía, rutina, mediocridad. Para él, percibimos la creatividad de la fidelidad cuando sabemos valorizar el pasado y acoger el presente, respetar la tradición y abrazar la actualización, lo nuevo, las circunstancias, los cambios. Por tanto, el Arzobispo enfatiza que la fidelidad es activa, progresiva, atenta a la realidad, abierta al desarrollo.

"Cómo es bueno, saludable y placentero saber que Dios es fiel a su amor. Cuánta alegría sentimos cuando el alumno es fiel, cuando el paciente, el deportista, el chofer, el profesor, el político, los religiosos son fieles. Más todavía, el cónyuge fiel es el sustento de la familia, protector del matrimonio, seguridad de los hijos, bienhechor de la sociedad, visibilidad del Dios fiel", evalúa.

En fin, Mons. Orlando recuerda que somos rigurosos y exigentes con marca de fidelidad de todo lo que compramos, además de exigir los comprobantes de fidelidad. Según él, creamos la fidelidad partidaria y precisamos dar un paso ulterior, o sea, crear la "cultura de la fidelidad", pues estamos esclavizados por el imperio de la mentira.

"Vivimos más de apariencias que de transparencia, coherencia, inocencia. La fidelidad es el remedio para la epidemia de la corrupción y para el combate a la falsedad. Viva la fidelidad", finaliza. (FB)

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"La fidelidad es el remedio para la epidemia de la corrupción", dice el Arzobispo de Londrina, Brasil

Londrina (Martes, 14-10-2014, Gaudium Press) Mons. Orlando Brandes, Arzobispo de Londrina, Paraná, escribió un artículo sobre el tema de la fidelidad. Él afirma que vivimos en un mundo que valoriza más la libertad, el cambio, el individualismo, la modernidad, y descarta la fidelidad, que también encuentra obstáculos en la naturaleza humana frágil, herida, voluble. Para el Prelado, todo converge más para la facilidad que para la fidelidad.

Aún así, el Arzobispo resalta que la Iglesia cree que la fidelidad es posible, que es remedio para la vida conyugal, para el ministerio sacerdotal, para la amistad, para la convivencia humana y, principalmente, para el relacionamiento con Dios. Por otro lado, Mons. Orlando explica que hoy hablamos de fidelidad partidaria, fidelidad a la palabra dada, a las promesas, a las leyes, al horario, al cumplimiento del deber, pues sin fidelidad caeríamos en la anarquía y en el caos.

"Hay también distorsiones de la fidelidad. Hay quien es intolerante, radical, extremista, orgulloso y llama a eso de fidelidad. Otros son fanáticos, obsesivos, excluyentes en nombre de la fidelidad. Los desconfiados, celosos, miedosos, inseguros son apegados a una fidelidad neurótica, actúan más por miedo que por convicción", agrega.

Según el Prelado, precisamos entonces de una visión y práctica positiva de la fidelidad, porque antes que nada se trata de un bien para la persona humana visto que le confiere consistencia, orientación de vida, integración personal. Él destaca que la fidelidad salva a la persona de las fluctuaciones de las pasiones, la dispersión y desorientación de la vida, en fin, es un gran recurso. Además, el Arzobispo afirma que sin fidelidad nadie llega a la madurez, ni a la santidad, pues todos precisamos de este recurso que abre tantas puertas y caminos para nuestra vida.

4.jpg"Sin duda, la fidelidad familiar, libra a los esposos, padres e hijos de traumas, frustraciones, fracasos y enfermedades. La fidelidad es una dimensión esencial del amor. Dios es fiel a su alianza con la humanidad y eso significa amor fiel. Sí, el amor es fiel porque es justo, verdadero, honesto, respetuoso, noble. Más aún, el amor es incondicional, tiene capacidad de perdonar. Este es el poder de la fidelidad."

Otro aspecto analizado por Mons. Orlando es que la sociedad precisa de la fidelidad para mantener el orden social. De acuerdo con él, los justos, los pacíficos, los amigos de verdad, los maestros de los valores son antes que nada personas fieles. También resalta que la fidelidad confiere a la sociedad estabilidad social, confianza recíproca, que promueve y sustenta la libertad porque posibilita el relacionamiento, la comunicación, la amistad sana, verdadera y duradera.

Conforme el Prelado, la fidelidad auténtica es creativa, ella no es sinónimo de monotonía, rutina, mediocridad. Para él, percibimos la creatividad de la fidelidad cuando sabemos valorizar el pasado y acoger el presente, respetar la tradición y abrazar la actualización, lo nuevo, las circunstancias, los cambios. Por tanto, el Arzobispo enfatiza que la fidelidad es activa, progresiva, atenta a la realidad, abierta al desarrollo.

"Cómo es bueno, saludable y placentero saber que Dios es fiel a su amor. Cuánta alegría sentimos cuando el alumno es fiel, cuando el paciente, el deportista, el chofer, el profesor, el político, los religiosos son fieles. Más todavía, el cónyuge fiel es el sustento de la familia, protector del matrimonio, seguridad de los hijos, bienhechor de la sociedad, visibilidad del Dios fiel", evalúa.

En fin, Mons. Orlando recuerda que somos rigurosos y exigentes con marca de fidelidad de todo lo que compramos, además de exigir los comprobantes de fidelidad. Según él, creamos la fidelidad partidaria y precisamos dar un paso ulterior, o sea, crear la "cultura de la fidelidad", pues estamos esclavizados por el imperio de la mentira.

"Vivimos más de apariencias que de transparencia, coherencia, inocencia. La fidelidad es el remedio para la epidemia de la corrupción y para el combate a la falsedad. Viva la fidelidad", finaliza. (FB)


 

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