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"Es preciso conquistar la morada eterna que jamás pasará", dice el Arzobispo de Maringá, Brasil
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6 de Noviembre de 2014 / 0 Comentarios
 
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Maringá (Jueves, 06-11-2014, Gaudium Press) Con el título "Yo también quiero descansar", Mons. Anuar Battisti, Arzobispo de Maringá, en el estado de Paraná, Brasil, escribió un artículo en el que afirma que todos tienen el derecho de descansar, y que más allá de ser un derecho es también una necesidad. Para el Prelado, humanamente somos limitados y tenemos en nosotros, por naturaleza, la condición de buscar las más variadas formas de esparcimiento, siempre con la finalidad de reponer las energías.

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Según el Arzobispo, cuanto más lejos del lugar de trabajo, mejor: la contemplación de la naturaleza, lugares ribereños, vida en el mar, escaladas en florestas, caminatas desafiantes, una buena lectura, buenos amigos, en fin una infinidad de formas para descansar y contemplar el rostro amoroso de Dios. "El descanso verdadero rehace la vida humana y espiritual. No se puede separar mi derecho de descanso, sin encontrar al creador estampado en toda la creación", completa.

Mons. Battisti resalta que al mismo tiempo, tenemos que soportar a veces cargas pesadas, y para esas horas y todas las demás el Señor Jesús nos deja el camino: "Vengan a mí, todos los que están cansados y sobrecargados, y yo les daré descanso. Tomen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, pues soy manso y humilde de corazón, y ustedes encontrarán descanso para sus almas. Pues mi yugo es suave y mi carga es ligera".

De acuerdo con el Prelado, en este caminar terreno tenemos un refugio seguro, una certeza para los momentos complicados de la vida. Él explica que como peregrinos, estamos sujetos a todo tipo de obstáculos y dificultades, sin embargo para aquel que cree, no existe tiempo feo, pues nuestro destino está marcado por sabores de eternidad.

El Arzobispo además recuerda que la Sagrada Escritura nos abre una nueva perspectiva que tiene su principio en el piso que pisamos: "Felices los Muertos aquellos que desde ahora mueren en el Señor". "Sí, dice el Espíritu, descansen de sus trabajos, pues sus obras los acompañan" (Ap 14, 13). Él enfatiza que el lugar de nuestro reposo está preparado y vamos ocuparlo en la medida en que nuestras obras son hechas en el bien y para el bien.

"El cofre de las buenas obras no está en casa; está en el lugar donde ni la polilla come o el herrumbre destruye. Nada de este mundo es capaz de destruir el tesoro de las buenas obras. Al mismo tiempo tenemos el deber de colaborar con quien ya partió, ofreciendo nuestra oración y sacrificios, nuestra solidaridad cristiana", evalúa.

El Papa Benedicto XVI cierta vez dijo que los católicos deben rezar por quien ya murió, recordando: "Desde los primeros tiempos de la fe cristiana, la Iglesia terrena cultivó con gran piedad la memoria de los difuntos y ofreció sufragios por ellos. La oración por los muertos no es solo útil, sino necesaria, el llanto, debido al alejamiento terreno, no prevalezca sobre la certeza de la resurrección. También la visita a los cementerios, al mismo tiempo que guarda los lazos de afecto con aquellos que nos amaron en esta vida, nos recuerda que todos tendemos para otra vida, para más allá de la muerte".

Mons. Battisti recuerda también un mensaje del Papa Francisco, que dice: "La tentación de no creer en la resurrección de los muertos comenzó en los primeros días de la Iglesia. Pero Pablo Apóstol dijo a los Tesalonicenses una frase más plena de esperanza que está en el Nuevo Testamento: 'al final, estaremos con Él'. Esta es la identidad cristiana, dijo el Papa. "Estar con el Señor. Nosotros resucitaremos para estar con el Señor, y la resurrección comienza aquí, como discípulos, si estamos con el Señor, si caminamos con el Señor. Esto es el camino para la resurrección. Y si estamos habituados a estar con el Señor, este pavor de la transformación de nuestro cuerpo se va alejar de nosotros".

Para concluir, el Arzobispo afirma que tenemos el derecho de descansar aquí, conquistando cada día la morada eterna que jamás pasará. Y él todavía pide a Dios que nos dé la gracia de la perseverancia hasta el fin, y hoy la oportunidad de rezar y agradecer el don de la vida. (FB)

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"Es preciso conquistar la morada eterna que jamás pasará", dice el Arzobispo de Maringá, Brasil

Maringá (Jueves, 06-11-2014, Gaudium Press) Con el título "Yo también quiero descansar", Mons. Anuar Battisti, Arzobispo de Maringá, en el estado de Paraná, Brasil, escribió un artículo en el que afirma que todos tienen el derecho de descansar, y que más allá de ser un derecho es también una necesidad. Para el Prelado, humanamente somos limitados y tenemos en nosotros, por naturaleza, la condición de buscar las más variadas formas de esparcimiento, siempre con la finalidad de reponer las energías.

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Según el Arzobispo, cuanto más lejos del lugar de trabajo, mejor: la contemplación de la naturaleza, lugares ribereños, vida en el mar, escaladas en florestas, caminatas desafiantes, una buena lectura, buenos amigos, en fin una infinidad de formas para descansar y contemplar el rostro amoroso de Dios. "El descanso verdadero rehace la vida humana y espiritual. No se puede separar mi derecho de descanso, sin encontrar al creador estampado en toda la creación", completa.

Mons. Battisti resalta que al mismo tiempo, tenemos que soportar a veces cargas pesadas, y para esas horas y todas las demás el Señor Jesús nos deja el camino: "Vengan a mí, todos los que están cansados y sobrecargados, y yo les daré descanso. Tomen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, pues soy manso y humilde de corazón, y ustedes encontrarán descanso para sus almas. Pues mi yugo es suave y mi carga es ligera".

De acuerdo con el Prelado, en este caminar terreno tenemos un refugio seguro, una certeza para los momentos complicados de la vida. Él explica que como peregrinos, estamos sujetos a todo tipo de obstáculos y dificultades, sin embargo para aquel que cree, no existe tiempo feo, pues nuestro destino está marcado por sabores de eternidad.

El Arzobispo además recuerda que la Sagrada Escritura nos abre una nueva perspectiva que tiene su principio en el piso que pisamos: "Felices los Muertos aquellos que desde ahora mueren en el Señor". "Sí, dice el Espíritu, descansen de sus trabajos, pues sus obras los acompañan" (Ap 14, 13). Él enfatiza que el lugar de nuestro reposo está preparado y vamos ocuparlo en la medida en que nuestras obras son hechas en el bien y para el bien.

"El cofre de las buenas obras no está en casa; está en el lugar donde ni la polilla come o el herrumbre destruye. Nada de este mundo es capaz de destruir el tesoro de las buenas obras. Al mismo tiempo tenemos el deber de colaborar con quien ya partió, ofreciendo nuestra oración y sacrificios, nuestra solidaridad cristiana", evalúa.

El Papa Benedicto XVI cierta vez dijo que los católicos deben rezar por quien ya murió, recordando: "Desde los primeros tiempos de la fe cristiana, la Iglesia terrena cultivó con gran piedad la memoria de los difuntos y ofreció sufragios por ellos. La oración por los muertos no es solo útil, sino necesaria, el llanto, debido al alejamiento terreno, no prevalezca sobre la certeza de la resurrección. También la visita a los cementerios, al mismo tiempo que guarda los lazos de afecto con aquellos que nos amaron en esta vida, nos recuerda que todos tendemos para otra vida, para más allá de la muerte".

Mons. Battisti recuerda también un mensaje del Papa Francisco, que dice: "La tentación de no creer en la resurrección de los muertos comenzó en los primeros días de la Iglesia. Pero Pablo Apóstol dijo a los Tesalonicenses una frase más plena de esperanza que está en el Nuevo Testamento: 'al final, estaremos con Él'. Esta es la identidad cristiana, dijo el Papa. "Estar con el Señor. Nosotros resucitaremos para estar con el Señor, y la resurrección comienza aquí, como discípulos, si estamos con el Señor, si caminamos con el Señor. Esto es el camino para la resurrección. Y si estamos habituados a estar con el Señor, este pavor de la transformación de nuestro cuerpo se va alejar de nosotros".

Para concluir, el Arzobispo afirma que tenemos el derecho de descansar aquí, conquistando cada día la morada eterna que jamás pasará. Y él todavía pide a Dios que nos dé la gracia de la perseverancia hasta el fin, y hoy la oportunidad de rezar y agradecer el don de la vida. (FB)


 

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