Loading
 
 
 
Loading
 
El arte del capuchino
Loading
 
14 de Noviembre de 2014 / 0 Comentarios
 
Imprimir
 
 

Redacción (Viernes, 14-11-2014, Gaudium Press) Alguien, con una mentalidad simplista y poco sutil, podría decirnos que esa sencilla pero exquisita y reconfortante bebida llamada ‘cappuccino' -o en su versión española capuchino- no es más que una mera combinación de leche, café y azúcar. Entretanto, la experiencia nos muestra que las cosas bellas y deliciosas -a diferencia de las feas e insípidas- son más elaboradas, requieren para su realización de un especial esfuerzo de espíritu, de agudeza y a veces de destreza corporal.

"Crear" fealdad es muy fácil; no tanto así crear belleza. Pero el esfuerzo tiene su recompensa: es fácil reconocer y deleitarse con la verdadera belleza, así como es sencillo reconocer la fealdad, incluso aunque se nos la quiera presentar como belleza...

De hecho el capuchino mezcla leche, café y azúcar pero de una manera fina, delicada. (Comúnmente son 125 ml de leche y 25 ml de café. A veces también se usa crema de leche, reduciendo entonces el porcentaje de leche).

1.jpg
Foto: Clurichaun

El café del capuchino tiene que ser ‘espresso', es decir, un café que se elabora con el paso de agua a presión por el grano molido, pero en condiciones particulares: el agua debe ser de la mejor calidad; la dosis de café debe ser la correcta, aproximadamente 7 gramos de café por cada tacita; el polvo de café debe ser distribuido de manera homogénea y estar presionado de la forma correcta, porque... si el polvo se prensa mucho el agua de café sale lentamente y más oscura y si se prensa poco el agua sale más rápida y más "clara".

Igualmente la leche no es mera "leche", sino que tiene que ser leche soplada con vapor de agua para generar espuma y para darle levedad a ese líquido, creando una leche vaporosa, una leche con burbujas que más o menos dobla su volumen inicial. También, es claro, la espuma que se crea depende del tipo de leche que se usa: una leche entera, más grasosa, dará una espuma más cremosa y densa, y una leche desnatada producirá una crema menos espesa y de menor duración. Asimismo se debe cuidar que la leche no sobrepase los 65 o 70 grados centígrados, ni mucho menos llegar al punto de ebullición. En fin todo un arte.

¿Y para qué tanto detalle, tanta nimiedad, no es demasiada minucia? Pues para obtener belleza, para llegar a la delicia rara, a la posibilidad de aprecio de un deleite que reconforta el espíritu, que también puede sosegar, que para ser apreciado necesita cierto ritmo no apresurado, necesita delicadeza, y que puede generar también delicadeza en el espíritu.

¿Por qué el nombre de "capuchino"? Algunos afirman que la invención de la deliciosa bebida se debe a un monje de esta comunidad religiosa. Otros dicen que el color resultante tras la combinación es parecido al del hábito de los capuchinos. Otros más expresan que la combinación de leche espumada blanca con el color oscuro del café recuerda la combinación de una piel blanca con el arco de la tonsura de los monjes, y que de ahí le vino la denominación.

Sea cual sea su origen, del nombre y de la bebida, constatamos eso sí que cosas bellas como esta de que estamos hablando preparan para la contemplación de la Belleza Absoluta. Para medir mejor en su profundidad y amplitud el sacrificio de Jesús hay que tener cierta delicadeza de sentimientos que permita penetrar en peregrinación en el corazón del Salvador. Es una delicadeza de sentimientos que corresponde a una finura de espíritu, propia de quien sabe degustar un exquisito capuchino.

Dios hizo las cosas visibles fundamentalmente para que de ahí se partiese a las invisibles, y finalmente se llegase a Él. Pero para poder realizar ese camino, hay que tener vuelo de alma, un espíritu meditativo y contemplativo, un espíritu que a lo largo de la vida ha entendido que el néctar de la existencia está en ciertas complejidades, en los matices, en los imponderables delicados, en esas cosas a veces no tan evidentes que se pueden percibir en las realidades palpables para quien las quiera ver.

Por Saúl Castiblanco

 

Loading
El arte del capuchino

Redacción (Viernes, 14-11-2014, Gaudium Press) Alguien, con una mentalidad simplista y poco sutil, podría decirnos que esa sencilla pero exquisita y reconfortante bebida llamada ‘cappuccino' -o en su versión española capuchino- no es más que una mera combinación de leche, café y azúcar. Entretanto, la experiencia nos muestra que las cosas bellas y deliciosas -a diferencia de las feas e insípidas- son más elaboradas, requieren para su realización de un especial esfuerzo de espíritu, de agudeza y a veces de destreza corporal.

"Crear" fealdad es muy fácil; no tanto así crear belleza. Pero el esfuerzo tiene su recompensa: es fácil reconocer y deleitarse con la verdadera belleza, así como es sencillo reconocer la fealdad, incluso aunque se nos la quiera presentar como belleza...

De hecho el capuchino mezcla leche, café y azúcar pero de una manera fina, delicada. (Comúnmente son 125 ml de leche y 25 ml de café. A veces también se usa crema de leche, reduciendo entonces el porcentaje de leche).

1.jpg
Foto: Clurichaun

El café del capuchino tiene que ser ‘espresso', es decir, un café que se elabora con el paso de agua a presión por el grano molido, pero en condiciones particulares: el agua debe ser de la mejor calidad; la dosis de café debe ser la correcta, aproximadamente 7 gramos de café por cada tacita; el polvo de café debe ser distribuido de manera homogénea y estar presionado de la forma correcta, porque... si el polvo se prensa mucho el agua de café sale lentamente y más oscura y si se prensa poco el agua sale más rápida y más "clara".

Igualmente la leche no es mera "leche", sino que tiene que ser leche soplada con vapor de agua para generar espuma y para darle levedad a ese líquido, creando una leche vaporosa, una leche con burbujas que más o menos dobla su volumen inicial. También, es claro, la espuma que se crea depende del tipo de leche que se usa: una leche entera, más grasosa, dará una espuma más cremosa y densa, y una leche desnatada producirá una crema menos espesa y de menor duración. Asimismo se debe cuidar que la leche no sobrepase los 65 o 70 grados centígrados, ni mucho menos llegar al punto de ebullición. En fin todo un arte.

¿Y para qué tanto detalle, tanta nimiedad, no es demasiada minucia? Pues para obtener belleza, para llegar a la delicia rara, a la posibilidad de aprecio de un deleite que reconforta el espíritu, que también puede sosegar, que para ser apreciado necesita cierto ritmo no apresurado, necesita delicadeza, y que puede generar también delicadeza en el espíritu.

¿Por qué el nombre de "capuchino"? Algunos afirman que la invención de la deliciosa bebida se debe a un monje de esta comunidad religiosa. Otros dicen que el color resultante tras la combinación es parecido al del hábito de los capuchinos. Otros más expresan que la combinación de leche espumada blanca con el color oscuro del café recuerda la combinación de una piel blanca con el arco de la tonsura de los monjes, y que de ahí le vino la denominación.

Sea cual sea su origen, del nombre y de la bebida, constatamos eso sí que cosas bellas como esta de que estamos hablando preparan para la contemplación de la Belleza Absoluta. Para medir mejor en su profundidad y amplitud el sacrificio de Jesús hay que tener cierta delicadeza de sentimientos que permita penetrar en peregrinación en el corazón del Salvador. Es una delicadeza de sentimientos que corresponde a una finura de espíritu, propia de quien sabe degustar un exquisito capuchino.

Dios hizo las cosas visibles fundamentalmente para que de ahí se partiese a las invisibles, y finalmente se llegase a Él. Pero para poder realizar ese camino, hay que tener vuelo de alma, un espíritu meditativo y contemplativo, un espíritu que a lo largo de la vida ha entendido que el néctar de la existencia está en ciertas complejidades, en los matices, en los imponderables delicados, en esas cosas a veces no tan evidentes que se pueden percibir en las realidades palpables para quien las quiera ver.

Por Saúl Castiblanco

 

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/64792-El-arte-del-capuchino. Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.



 

Deja un comentario
Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *




 
Loading
PublicidadGaudiumPressEsHomeRight
Loading

Más de 100 imágenes de distintas advocaciones de la Santísima Virgen fueron ricamente adornadas y ...
 
El Pontífice uso en su meditación el Evangelio de ese segundo domingo de adviento ...
 
La fiesta por la patrona de América será precedida por el rezo del Rosario ...
 
El evento será parte del cuarto Congreso Apostólico Mundial sobre la Misericordia. ...
 
El Papa Francisco participó de la Primera de las Predicaciones de Adviento, el pasado viernes. Ella ...
 
Loading


Lo que se está twitteando sobre

Loading


 
 

Loading

Loading