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"Para nosotros, la oración es a un Dios próximo, que nos habla al corazón", dice Cardenal de Río de Janeiro
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3 de Marzo de 2015 / 0 Comentarios
 
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Río de Janeiro (Lunes, 02-03-2015, Gaudium Press) "Una de las prácticas que la liturgia cuaresmal nos apunta para intensificar en este tiempo es la oración", afirmó el Cardenal Orani João Tempesta, en su más reciente artículo.

Conforme el purpurado, "la oración es un fenómeno antropológico, esto es, todos los hombres, de una forma u otra, rezan, sienten la necesidad de relacionarse con Dios, de buscar lo trascendente", una vez que "el diálogo con Dios ocupa, ciertamente, el primer lugar para quien decide darse a una vida interior intensa".

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"Dios se dona a quien, totalmente y sin reserva, a Él se dona. Para nosotros, la oración es a un Dios cercano próximo, que nos habla al corazón, y que envió a su Hijo para vivir con nosotros", recordó.

Cuando se remite a la mística de la vida de oración, el purpurado revela que ella nos hace vivir delante de Dios respondiendo al llamado de "orar sin cesar", pues debemos "oír al Señor que nos habla al corazón y hablar de nuestra vida y situación agradeciendo, alabando, pidiendo", siempre "anclados principalmente en la luz de la Palabra de Dios, que es luz para nuestro camino y nos ayuda en el camino de la vida de oración".

La vida interior, prosiguió Mons. Orani, es una vida de oración, donde "cada uno debe encontrar tiempo para estar con el Señor en íntima comunión y diálogo de amistad", porque si no tuvimos la vivencia de los valores espirituales y evangélicos, no podremos haber tenido conocimiento experimental de Dios.

Luego, el Cardenal aconsejó:

"Cualquier persona que quiera desarrollar su vida espiritual debe todos los días encontrar el tiempo suficiente para dedicarse a determinados actos de oración. Así como en este tiempo somos llamados a la ascesis, como penitencia para acogernos a la conversión, la mística que nos hace vivir en comunión con el Señor debe estar en nuestra vida a cada instante".

El Arzobispo resaltó además que a través de la experiencia mística, hecha por tantos hermanos y hermanas a lo largo de los siglos, "muchos santos, teólogos, místicos compartieron esta experiencia de ese misterioso y vivo diálogo con Dios".

En ese punto, Mons. Orani citó el ejemplo de Santa Teresita, que nos ofrece una explicación: "Para mí, la oración es un impulso del corazón, es un simple mirar lanzado hacia el cielo, un grito de reconocimiento y amor, en el medio de la aprobación o en el medio de la alegría".

Además, el Cardenal advirtió: "Nunca debemos olvidarnos que la oración, más de que esfuerzo personal o iniciativa humana, es un don gratuito de Dios. Y, siendo Dios amor, Él inicia el diálogo, nos busca. Como bien dijo San Juan de la Cruz: ‘Si es verdad que el hombre busca a Dios, todavía más es verdad que Dios busca al hombre'".

Finalizando su artículo, Mons. Orani destacó que el tiempo cuaresmal debe ser vivido como "un tiempo especial en que la Iglesia nos invita a la práctica del ayuno, de la limosna y la oración, a fin de que nosotros podamos prepararnos integralmente para revivir la victoria sobre la muerte que Cristo vino a traer para toda la humanidad".

"Por la oración, nos tornamos más próximos cercanos a Dios, conversamos con Él, pedimos, agradecemos, pero también aprendemos a escuchar. Escuchamos a Dios a través de nuestro examen de conciencia, a través de nuestras oraciones y a través del análisis de los acontecimientos", concluyó. (LMI).

 

 

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"Para nosotros, la oración es a un Dios próximo, que nos habla al corazón", dice Cardenal de Río de Janeiro

Río de Janeiro (Lunes, 02-03-2015, Gaudium Press) "Una de las prácticas que la liturgia cuaresmal nos apunta para intensificar en este tiempo es la oración", afirmó el Cardenal Orani João Tempesta, en su más reciente artículo.

Conforme el purpurado, "la oración es un fenómeno antropológico, esto es, todos los hombres, de una forma u otra, rezan, sienten la necesidad de relacionarse con Dios, de buscar lo trascendente", una vez que "el diálogo con Dios ocupa, ciertamente, el primer lugar para quien decide darse a una vida interior intensa".

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"Dios se dona a quien, totalmente y sin reserva, a Él se dona. Para nosotros, la oración es a un Dios cercano próximo, que nos habla al corazón, y que envió a su Hijo para vivir con nosotros", recordó.

Cuando se remite a la mística de la vida de oración, el purpurado revela que ella nos hace vivir delante de Dios respondiendo al llamado de "orar sin cesar", pues debemos "oír al Señor que nos habla al corazón y hablar de nuestra vida y situación agradeciendo, alabando, pidiendo", siempre "anclados principalmente en la luz de la Palabra de Dios, que es luz para nuestro camino y nos ayuda en el camino de la vida de oración".

La vida interior, prosiguió Mons. Orani, es una vida de oración, donde "cada uno debe encontrar tiempo para estar con el Señor en íntima comunión y diálogo de amistad", porque si no tuvimos la vivencia de los valores espirituales y evangélicos, no podremos haber tenido conocimiento experimental de Dios.

Luego, el Cardenal aconsejó:

"Cualquier persona que quiera desarrollar su vida espiritual debe todos los días encontrar el tiempo suficiente para dedicarse a determinados actos de oración. Así como en este tiempo somos llamados a la ascesis, como penitencia para acogernos a la conversión, la mística que nos hace vivir en comunión con el Señor debe estar en nuestra vida a cada instante".

El Arzobispo resaltó además que a través de la experiencia mística, hecha por tantos hermanos y hermanas a lo largo de los siglos, "muchos santos, teólogos, místicos compartieron esta experiencia de ese misterioso y vivo diálogo con Dios".

En ese punto, Mons. Orani citó el ejemplo de Santa Teresita, que nos ofrece una explicación: "Para mí, la oración es un impulso del corazón, es un simple mirar lanzado hacia el cielo, un grito de reconocimiento y amor, en el medio de la aprobación o en el medio de la alegría".

Además, el Cardenal advirtió: "Nunca debemos olvidarnos que la oración, más de que esfuerzo personal o iniciativa humana, es un don gratuito de Dios. Y, siendo Dios amor, Él inicia el diálogo, nos busca. Como bien dijo San Juan de la Cruz: ‘Si es verdad que el hombre busca a Dios, todavía más es verdad que Dios busca al hombre'".

Finalizando su artículo, Mons. Orani destacó que el tiempo cuaresmal debe ser vivido como "un tiempo especial en que la Iglesia nos invita a la práctica del ayuno, de la limosna y la oración, a fin de que nosotros podamos prepararnos integralmente para revivir la victoria sobre la muerte que Cristo vino a traer para toda la humanidad".

"Por la oración, nos tornamos más próximos cercanos a Dios, conversamos con Él, pedimos, agradecemos, pero también aprendemos a escuchar. Escuchamos a Dios a través de nuestro examen de conciencia, a través de nuestras oraciones y a través del análisis de los acontecimientos", concluyó. (LMI).

 

 


 

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