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200 esposos renovaron sus promesas matrimoniales en la Catedral de la Almudena, Madrid
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15 de Septiembre de 2015 / 0 Comentarios
 
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Madrid (Martes, 15-09-2015, Gaudium Press) El pasado domingo 13 de septiembre la Catedral de la Almudena acogió la celebración de las bodas de oro y plata de 200 matrimonios de la Archidiócesis de Madrid. La celebración Eucarística fue presidida por el Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, y concelebrada por Mons. Fidel Herráez, Obispo Auxiliar de Madrid; el Padre Fernando Simón, delegado de Pastoral Familiar, además de algunos miembros del Cabildo de la Catedral.

Durante la homilía, Mons. Osoro reflexionó sobre el matrimonio teniendo en cuenta tres aspectos: "el matrimonio cristiano pone en el centro a nuestro Señor Jesucristo, el matrimonio cristiano alimenta la fe porque es la única manera de sostener la adhesión a Cristo, y el matrimonio cristiano se abre al proyecto de Dios y lo presenta en medio de este mundo".

Mons Osoro Archdiocesis de Madrid.jpg
Mons. Carlos Osoro, Arzobipo de Madrid.

Señaló que el Sacramento del matrimonio "testimonia la valentía de querer en la belleza del acto creador de Dios y de vivir ese amor que impulsa a ir cada día más allá", y recordó que "Dios puso todo al servicio del hombre: creó al hombre y a la mujer, los unió, los hizo a su imagen y semejanza. Un acto de amor que hoy vosotros manifestáis aquí, de vivir ese amor que os ha impulsado a ir 50 años, 25 años, más allá de vosotros mismos, incluso más allá de la familia. Porque la vocación cristiana es amar sin reservas y sin medidas".

En este sentido expresó que el matrimonio está y ha estado desde siempre en el proyecto de Dios y constituye la base de la familia. Dijo que en él existen dos fuerzas que son fundamentales, siendo la primera "lo que podríamos llamar la energía de la vida con mayúsculas, o fuerza de la vida que, por supuesto, es Dios", también "es fuerza intergeneracional que atraviesa el tiempo, la historia, las sociedades, que se renueva donde los pueblos se abren al amor de Dios". La segunda fuerza -prosiguió el Arzobispo de Madrid- "es el poder del amor, un amor gratuito como don de sí mismo al otro, que en definitiva es cogerse de la mano y caminar juntos".

En otro momento, Mons. Osoro exhorto para que en el centro del matrimonio esté siempre Cristo: "Hay que poner a Cristo en el centro en el matrimonio y en la familia: hay que luchar contra la cultura de la exclusión y de la marginación a Dios. ¿Cómo voy a excluir a alguien que ha hecho lo más grande que se puede hacer, la belleza más grande que se puede entregar al ser humano como es ponerle imagen, la belleza más grande que se puede hacer dar al ser humano como es construir un edificio, que el ser humano pueda venir a este mundo y a esta tierra, que pueda vivir".

También llamó para que el matrimonio no se deje llevar por la secularización que pretende encerrar la fe y la Iglesia en la esfera de lo privado invitando a mostrar la vida matrimonial y familiar: "El matrimonio no es una cuestión para vivirla en la intimidad. No. Hay que hacerla presente en medio de este mundo, y en medio de esta historia (...) Hoy hay un desafío que es proponer estilos de vida contrarios a la naturaleza y a la dignidad del ser humano. Pero si ponéis en el centro a Cristo habrá mucha gente que vea la belleza de este edificio excepcional que es el matrimonio y la familia cristiana".

Andrea Actis Oreglia.jpg
"Hay que poner a Cristo en el centro en el matrimonio y en la familia: hay que luchar contra la cultura de la exclusión y de la marginación a Dios": Mons. Osoro / Foto: Andrea Actis Oreglia.

Finalmente, recordó que el matrimonio debe estar abierto al proyecto de Dios, y que la gran ciudad, como lo es Madrid, "necesita en todos los lugares matrimonios vivos que viven de cara a Dios, matrimonios que ponen en el centro a Cristo y que lo notan quienes viven junto a ellos, matrimonios que alimentan su fe, que celebran la Eucaristía dominical, que escuchan la Palabra de Dios, que rezan en su casa, que no se conforman solamente con tener grandes paisajes o grandes cuadros".

"Hay signos evidentes de que en esa casa vive un grupo que cree en nuestro Señor Jesucristo, un grupo que como vosotros os queréis abrazar a Dios y al proyecto de Dios", concluyó.

Con información de la Archidiócesis de Madrid.

 

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200 esposos renovaron sus promesas matrimoniales en la Catedral de la Almudena, Madrid

Madrid (Martes, 15-09-2015, Gaudium Press) El pasado domingo 13 de septiembre la Catedral de la Almudena acogió la celebración de las bodas de oro y plata de 200 matrimonios de la Archidiócesis de Madrid. La celebración Eucarística fue presidida por el Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, y concelebrada por Mons. Fidel Herráez, Obispo Auxiliar de Madrid; el Padre Fernando Simón, delegado de Pastoral Familiar, además de algunos miembros del Cabildo de la Catedral.

Durante la homilía, Mons. Osoro reflexionó sobre el matrimonio teniendo en cuenta tres aspectos: "el matrimonio cristiano pone en el centro a nuestro Señor Jesucristo, el matrimonio cristiano alimenta la fe porque es la única manera de sostener la adhesión a Cristo, y el matrimonio cristiano se abre al proyecto de Dios y lo presenta en medio de este mundo".

Mons Osoro Archdiocesis de Madrid.jpg
Mons. Carlos Osoro, Arzobipo de Madrid.

Señaló que el Sacramento del matrimonio "testimonia la valentía de querer en la belleza del acto creador de Dios y de vivir ese amor que impulsa a ir cada día más allá", y recordó que "Dios puso todo al servicio del hombre: creó al hombre y a la mujer, los unió, los hizo a su imagen y semejanza. Un acto de amor que hoy vosotros manifestáis aquí, de vivir ese amor que os ha impulsado a ir 50 años, 25 años, más allá de vosotros mismos, incluso más allá de la familia. Porque la vocación cristiana es amar sin reservas y sin medidas".

En este sentido expresó que el matrimonio está y ha estado desde siempre en el proyecto de Dios y constituye la base de la familia. Dijo que en él existen dos fuerzas que son fundamentales, siendo la primera "lo que podríamos llamar la energía de la vida con mayúsculas, o fuerza de la vida que, por supuesto, es Dios", también "es fuerza intergeneracional que atraviesa el tiempo, la historia, las sociedades, que se renueva donde los pueblos se abren al amor de Dios". La segunda fuerza -prosiguió el Arzobispo de Madrid- "es el poder del amor, un amor gratuito como don de sí mismo al otro, que en definitiva es cogerse de la mano y caminar juntos".

En otro momento, Mons. Osoro exhorto para que en el centro del matrimonio esté siempre Cristo: "Hay que poner a Cristo en el centro en el matrimonio y en la familia: hay que luchar contra la cultura de la exclusión y de la marginación a Dios. ¿Cómo voy a excluir a alguien que ha hecho lo más grande que se puede hacer, la belleza más grande que se puede entregar al ser humano como es ponerle imagen, la belleza más grande que se puede hacer dar al ser humano como es construir un edificio, que el ser humano pueda venir a este mundo y a esta tierra, que pueda vivir".

También llamó para que el matrimonio no se deje llevar por la secularización que pretende encerrar la fe y la Iglesia en la esfera de lo privado invitando a mostrar la vida matrimonial y familiar: "El matrimonio no es una cuestión para vivirla en la intimidad. No. Hay que hacerla presente en medio de este mundo, y en medio de esta historia (...) Hoy hay un desafío que es proponer estilos de vida contrarios a la naturaleza y a la dignidad del ser humano. Pero si ponéis en el centro a Cristo habrá mucha gente que vea la belleza de este edificio excepcional que es el matrimonio y la familia cristiana".

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"Hay que poner a Cristo en el centro en el matrimonio y en la familia: hay que luchar contra la cultura de la exclusión y de la marginación a Dios": Mons. Osoro / Foto: Andrea Actis Oreglia.

Finalmente, recordó que el matrimonio debe estar abierto al proyecto de Dios, y que la gran ciudad, como lo es Madrid, "necesita en todos los lugares matrimonios vivos que viven de cara a Dios, matrimonios que ponen en el centro a Cristo y que lo notan quienes viven junto a ellos, matrimonios que alimentan su fe, que celebran la Eucaristía dominical, que escuchan la Palabra de Dios, que rezan en su casa, que no se conforman solamente con tener grandes paisajes o grandes cuadros".

"Hay signos evidentes de que en esa casa vive un grupo que cree en nuestro Señor Jesucristo, un grupo que como vosotros os queréis abrazar a Dios y al proyecto de Dios", concluyó.

Con información de la Archidiócesis de Madrid.

 


 

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