Loading
 
 
 
Loading
 
Y los ángeles proclamaban "Gloria"
Loading
 
17 de Diciembre de 2015 / 0 Comentarios
 
Imprimir
 
 

Redacción (Jueves, 17-12-2015, Gaudium Press) En una noche fría y silenciosa, a través de las montañas y los campos de Judea, resonó un cántico clamoroso y festivo que traía un mensaje para la humanidad: "Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad" (Lc 2, 14). A lo largo de los tiempos, en cada Navidad, los labios de los fieles repiten ese himno, mientras sus corazones se sienten, una vez más, inundados por las armonías celestiales que impregnaron aquella Noche Santa en la que "el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros" (Jn 1, 14).

En los siglos venideros, la Iglesia nunca dejará de recordar el jubiloso homenaje que los coros angélicos rindieron a Dios hecho niño, nacido en Belén: "Gloria a Dios en el Cielo".

1.jpg

¡Gloria! ¡No existe nadie que no la anhele! Y cuántos son los que la buscan... Sin embargo, pocos la encuentran.

Hay quienes basándose en sus propias dotes -reales o imaginarias-, creen que ya la han conquistado, atribuyendo al mérito propio lo que recibieron de Dios o lo que su fantasía forjó para sí mismos. Esta gloria, no obstante, es completamente subjetiva, porque sólo la puede comprobar la propia persona.

Otros, aun constatando sus deficiencias, tratan de revestir sus acciones de una apariencia extraordinaria, con el objetivo de ser tenidos en alta consideración y ganarse el aplauso de los demás. También esta gloria es irreal, puesto que, lejos de basarse en hechos, procede de la opinión errónea de otro.

Ahora bien, la gloria verdadera alcanza su ápice cuando alguien, que percibe en sí mismo la excelencia de una virtud, reconoce que el origen no está en él, sino en una dádiva divina.

Un ejemplo incomparable lo encontramos en el pesebre de la gruta de Belén. Recostado en él está el dulce Niño Jesús. Él tiene un conocimiento absoluto de sí y de su origen eterno, en cuanto Unigénito de Dios, así como también posee perfecta conciencia, en cuanto hombre, de la gloria que le ha sido concedida por el Padre al entrar en el mundo y ser constituido centro del universo, Juez de los vivos y de los muertos.

De los hombres, pobres criaturas, únicamente exige un reconocimiento sencillo. Nuestras alabanzas nada le añaden, pero son el tributo humilde del homenaje que le debemos, como pueden ser las aclamaciones de victoria que los niños situados a los bordes del camino le hacen a un ganador durante su desfile triunfal.

Dios es el único Ser que merece toda la gloria. En esta Navidad, unamos las voces de nuestros corazones al canto de los ángeles y acerquémonos al Pesebre donde descansa el Divino Infante para adorarlo. Confesemos nuestra contingencia y reconozcamos su infinita grandeza, que se dignó asumir nuestra carne para hacernos partícipes de su gloria por toda la eternidad.

 

Loading
Y los ángeles proclamaban "Gloria"

Redacción (Jueves, 17-12-2015, Gaudium Press) En una noche fría y silenciosa, a través de las montañas y los campos de Judea, resonó un cántico clamoroso y festivo que traía un mensaje para la humanidad: "Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad" (Lc 2, 14). A lo largo de los tiempos, en cada Navidad, los labios de los fieles repiten ese himno, mientras sus corazones se sienten, una vez más, inundados por las armonías celestiales que impregnaron aquella Noche Santa en la que "el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros" (Jn 1, 14).

En los siglos venideros, la Iglesia nunca dejará de recordar el jubiloso homenaje que los coros angélicos rindieron a Dios hecho niño, nacido en Belén: "Gloria a Dios en el Cielo".

1.jpg

¡Gloria! ¡No existe nadie que no la anhele! Y cuántos son los que la buscan... Sin embargo, pocos la encuentran.

Hay quienes basándose en sus propias dotes -reales o imaginarias-, creen que ya la han conquistado, atribuyendo al mérito propio lo que recibieron de Dios o lo que su fantasía forjó para sí mismos. Esta gloria, no obstante, es completamente subjetiva, porque sólo la puede comprobar la propia persona.

Otros, aun constatando sus deficiencias, tratan de revestir sus acciones de una apariencia extraordinaria, con el objetivo de ser tenidos en alta consideración y ganarse el aplauso de los demás. También esta gloria es irreal, puesto que, lejos de basarse en hechos, procede de la opinión errónea de otro.

Ahora bien, la gloria verdadera alcanza su ápice cuando alguien, que percibe en sí mismo la excelencia de una virtud, reconoce que el origen no está en él, sino en una dádiva divina.

Un ejemplo incomparable lo encontramos en el pesebre de la gruta de Belén. Recostado en él está el dulce Niño Jesús. Él tiene un conocimiento absoluto de sí y de su origen eterno, en cuanto Unigénito de Dios, así como también posee perfecta conciencia, en cuanto hombre, de la gloria que le ha sido concedida por el Padre al entrar en el mundo y ser constituido centro del universo, Juez de los vivos y de los muertos.

De los hombres, pobres criaturas, únicamente exige un reconocimiento sencillo. Nuestras alabanzas nada le añaden, pero son el tributo humilde del homenaje que le debemos, como pueden ser las aclamaciones de victoria que los niños situados a los bordes del camino le hacen a un ganador durante su desfile triunfal.

Dios es el único Ser que merece toda la gloria. En esta Navidad, unamos las voces de nuestros corazones al canto de los ángeles y acerquémonos al Pesebre donde descansa el Divino Infante para adorarlo. Confesemos nuestra contingencia y reconozcamos su infinita grandeza, que se dignó asumir nuestra carne para hacernos partícipes de su gloria por toda la eternidad.

 

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/75367-Y-los-angeles-proclamaban--Gloria-. Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.



 

Deja un comentario
Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *




 
Loading
PublicidadGaudiumPressEsHomeRight
Loading

Las acciones del grupo terrorista anticristiano Boko Haram bloquean la producción de alimentos. ...
 
Cada mes de mayo el rosal florece nuevamente junto al ábside del templo. ...
 
El evento es organizado por la Pontificia Unión Misional de Polonia, que cumple 100 años de funda ...
 
La misa se realizará a las 19:30 horas en San Francisco el Grande ...
 
Iniciada en este mes de diciembre, la 27ª edición de la Exposición Franciscana de Pesebres tiene ...
 
Loading


Lo que se está twitteando sobre

Loading


 
 

Loading

Loading