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“Si se pierde la dimensión del servicio, el poder se transforma en arrogancia y se convierte en dominio y atropello”, dijo el Papa
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24 de Febrero de 2016 / 0 Comentarios
 
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Ciudad del Vaticano (Miércoles, 24-02-2016, Gaudium Press) En la catequesis de la Audiencia General del Miércoles, en las que el Papa sigue hablando de la misericordia en la Sagrada Escritura, el Pontífice trató sobre el buen uso del poder, basado en la historia del rey Ajab y de Nabot, dueño de una viña.

"En este texto se narra que el rey de Israel, Ajab, quiere comprar la viña de un hombre de nombre Nabot, porque esta viña confina con el palacio real". Nabot se niega a la propuesta del rey, y este "reacciona ante este rechazo con amargura e indignación". Elñ rey llega a acusar falsamente a Nabot para adueñarse de su propiedad.

"La riqueza y el poder son realidades que pueden ser buenas y útiles al bien común, si son puestos al servicio de los pobres y de todos, con justicia y caridad. Pero, como muchas veces sucede, si son vividas como privilegio, con egoísmo y prepotencia, se transforman en instrumentos de corrupción y de muerte", expresa el Pontífice.

"Jesús, recordando estas cosas, nos dice: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo» (Mt 20,25-27)".

"Si se pierde la dimensión del servicio, el poder se transforma en arrogancia y se convierte en dominio y atropello", insistió el Pontífice.

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“Si se pierde la dimensión del servicio, el poder se transforma en arrogancia y se convierte en dominio y atropello”, dijo el Papa

Ciudad del Vaticano (Miércoles, 24-02-2016, Gaudium Press) En la catequesis de la Audiencia General del Miércoles, en las que el Papa sigue hablando de la misericordia en la Sagrada Escritura, el Pontífice trató sobre el buen uso del poder, basado en la historia del rey Ajab y de Nabot, dueño de una viña.

"En este texto se narra que el rey de Israel, Ajab, quiere comprar la viña de un hombre de nombre Nabot, porque esta viña confina con el palacio real". Nabot se niega a la propuesta del rey, y este "reacciona ante este rechazo con amargura e indignación". Elñ rey llega a acusar falsamente a Nabot para adueñarse de su propiedad.

"La riqueza y el poder son realidades que pueden ser buenas y útiles al bien común, si son puestos al servicio de los pobres y de todos, con justicia y caridad. Pero, como muchas veces sucede, si son vividas como privilegio, con egoísmo y prepotencia, se transforman en instrumentos de corrupción y de muerte", expresa el Pontífice.

"Jesús, recordando estas cosas, nos dice: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo» (Mt 20,25-27)".

"Si se pierde la dimensión del servicio, el poder se transforma en arrogancia y se convierte en dominio y atropello", insistió el Pontífice.


 

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