Loading
 
 
 
Loading
 
Papa explicó en la Audiencia General la oración del fariseo y la del publicano
Loading
 
1 de Junio de 2016 / 0 Comentarios
 
Imprimir
 
 

Ciudad del Vaticano (Miércoles, 01-06-2016, Gaudium Press) Hoy durante la Audiencia General en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco comentó la parábola del fariseo y el publicano (Lc 19, 9-14).

El "fariseo ora a Dios, pero en verdad mira a sí mismo. ¡Ora a si mismo! En vez de tener delante a sus ojos al Señor, tiene un espejo. A pesar de encontrarse en el templo, no siente la necesidad de postrarse delante de la majestad de Dios". "Más que orar, el fariseo se complace de la propia observancia de los preceptos. Y además, su actitud y sus palabras están lejos del modo de actuar y de hablar de Dios, quien ama a todos los hombres y no desprecia a los pecadores", expresó el Pontífice.

1.png

"El publicano en cambio se presenta en el templo con ánimo humilde y arrepentido: «manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho» (v. 13). Su oración es breve, no es tan larga como aquella del fariseo: «Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador». Nada más. ‘Oh Dios, ten piedad de mí pecador' ".

"Los gestos de penitencia y las pocas y simples palabras del publicano testimonian su conciencia acerca de su mísera condición. Su oración es esencial. Actúa como un humilde, seguro solo de ser un pecador necesitado de piedad. Si el fariseo no pedía nada porque tenía ya todo, el publicano puede solo mendigar la misericordia de Dios. Y esto es bello, ¿eh? Mendigar la misericordia de Dios. Presentándose "con las manos vacías", con el corazón desnudo y reconociéndose pecador, el publicano muestra a todos nosotros la condición necesaria para recibir el perdón del Señor. Al final justamente él, despreciado así, se convierte en icono del verdadero creyente."

El publicano regresó a su casa justificado, el fariseo no.

"Si Dios prefiere la humildad no es para desanimarnos: la humildad es más bien la condición necesaria para ser ensalzados por Él, así poder experimentar la misericordia que viene a colmar nuestros vacíos. Si la oración del soberbio no alcanza el corazón de Dios, la humildad del miserable lo abre. Dios tiene una debilidad: la debilidad por los hombres. Delante a un corazón humilde, Dios abre su corazón totalmente".

El Papa concluyó su reflexión pidiendo a la Virgen que nos ayude a implorar al cielo con corazón humilde.

Con información de Radio Vaticano

Loading
Papa explicó en la Audiencia General la oración del fariseo y la del publicano

Ciudad del Vaticano (Miércoles, 01-06-2016, Gaudium Press) Hoy durante la Audiencia General en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco comentó la parábola del fariseo y el publicano (Lc 19, 9-14).

El "fariseo ora a Dios, pero en verdad mira a sí mismo. ¡Ora a si mismo! En vez de tener delante a sus ojos al Señor, tiene un espejo. A pesar de encontrarse en el templo, no siente la necesidad de postrarse delante de la majestad de Dios". "Más que orar, el fariseo se complace de la propia observancia de los preceptos. Y además, su actitud y sus palabras están lejos del modo de actuar y de hablar de Dios, quien ama a todos los hombres y no desprecia a los pecadores", expresó el Pontífice.

1.png

"El publicano en cambio se presenta en el templo con ánimo humilde y arrepentido: «manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho» (v. 13). Su oración es breve, no es tan larga como aquella del fariseo: «Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador». Nada más. ‘Oh Dios, ten piedad de mí pecador' ".

"Los gestos de penitencia y las pocas y simples palabras del publicano testimonian su conciencia acerca de su mísera condición. Su oración es esencial. Actúa como un humilde, seguro solo de ser un pecador necesitado de piedad. Si el fariseo no pedía nada porque tenía ya todo, el publicano puede solo mendigar la misericordia de Dios. Y esto es bello, ¿eh? Mendigar la misericordia de Dios. Presentándose "con las manos vacías", con el corazón desnudo y reconociéndose pecador, el publicano muestra a todos nosotros la condición necesaria para recibir el perdón del Señor. Al final justamente él, despreciado así, se convierte en icono del verdadero creyente."

El publicano regresó a su casa justificado, el fariseo no.

"Si Dios prefiere la humildad no es para desanimarnos: la humildad es más bien la condición necesaria para ser ensalzados por Él, así poder experimentar la misericordia que viene a colmar nuestros vacíos. Si la oración del soberbio no alcanza el corazón de Dios, la humildad del miserable lo abre. Dios tiene una debilidad: la debilidad por los hombres. Delante a un corazón humilde, Dios abre su corazón totalmente".

El Papa concluyó su reflexión pidiendo a la Virgen que nos ayude a implorar al cielo con corazón humilde.

Con información de Radio Vaticano

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/79497-Papa-explico-en-la-Audiencia-General-la-oracion-del-fariseo-y-la-del-publicano. Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.



 

Deja un comentario
Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *




 
Loading
PublicidadGaudiumPressEsHomeRight
Loading

El decreto fue autorizado por el Papa en audiencia al Cardenal Angelo Amato el pasado 27 de febrero. ...
 
Bajo el paradójico título de "La brillante oscuridad de la noche", Sally Read relató notables exp ...
 
El domingo 26 de febrero se inauguró la 36º Exposición Diocesana en la que participan hermandades ...
 
La supuesta superación de los niveles de ruido no podrá ser argumentada como razón para cesar los ...
 
En su reflexión previa al Ángelus dominical, el Pontíce pide que el hombre no se apoye en los bie ...
 
Loading


Lo que se está twitteando sobre

Loading


 
 

Loading

Loading