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La Iglesia está de fiesta por Nuestra Señora del Rosario
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7 de Octubre de 2016 / 0 Comentarios
 
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Redacción (Viernes, 07-10-2016, Gaudium Press)

La instauración de la Fiesta

En el siglo XVI, San Pío V instauró la fiesta el 7 de Octubre, en el aniversario de la victoria en la Batalla de Lepanto; en la que fueron derrotados los turcos que invadían Europa. El Santo Pontífice Pío V tuvo revelación de la victoria y de la protección de la Virgen a los cristianos en esta batalla, que la hizo recibir el nombre de Nuestra Señora de la Victoria; su sucesor Gregorio XIII realizó el cambio a Nuestra Señora del Rosario, Debido a la victoria en la batalla de Temesvár en 1716, se ordenó la celebración de la fiesta a la iglesia universal.

rosario_gaudium_press.JPG

El origen de la devoción

En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra "Rosario" significa "Corona de Rosas".

Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios.

Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.

La Iglesia recomendó rezar el rosario, el cual consistía en recitar los 150 salmos de David, pues era considerada una oración sumamente agradable a Dios y fuente de innumerables gracias para aquellos que la rezaran. Sin embargo, esta recomendación sólo la seguían las personas cultas y letradas, pero no la mayoría de los cristianos. Por esto, la Iglesia sugirió que aquellos que no supieran leer, suplantaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este "rosario corto" se le llamó "el salterio de la Virgen".

A finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán sufría al ver que la gravedad de los pecados de la gente estaba impidiendo la conversión de los albigenses y decidió ir al bosque a rezar. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo penitencia y flagelándose hasta perder el sentido. En este momento, se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio.

Las promesas de la Virgen

• A todos los que recen devotamente mi Rosario, prometo mi protección especial y muy grandes gracias.
• El que persevere en el rezo de mi Rosario recibirá alguna gracia insigne.
• El Rosario será una defensa muy poderosa contra el infierno; destruirá los vicios, librará del pecado, disipará las herejías.
• El Rosario hará florecer las virtudes y las buenas obras y dará a las almas las misericordias divinas; sustituirá en los corazones el amor del mundo con el amor de Dios y los elevará al deseo de los bienes celestiales y eternos.
• El que se confíe en mí con el Rosario no perecerá.
• El que rece devotamente mi Rosario, meditando sus misterios, no se verá oprimido por la desgracia. Si es pecador, se convertirá; si es justo, crecerá en gracia y tendrá la recompensa de la vida eterna.
• Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los sacramentos de la Iglesia.
• Los que recen mi Rosario encontrarán durante su vida y en la hora de la muerte la luz de Dios, la plenitud de sus gracias y participarán de los méritos de los bienaventurados.
• Libraré muy prontamente del purgatorio a las almas devotas de mi Rosario.
• Los verdaderos hijos de mi Rosario gozarán de una gran gloria en el cielo.
• Lo que pidáis mediante mi Rosario lo obtendréis.
• Los que propaguen mi Rosario serán socorridos por mi en todas sus necesidades.
• He obtenido de mi hijo que todos los miembros de la Cofradía del Rosario tengan por hermanos durante la vida y en la hora de la muerte a los santos del cielo.
• Los que rezan fielmente mi Rosario son todos mis hijos muy amados, hermanos y hermanas de Jesucristo.
• La devoción de mi Rosario es una señal de predestinación.

El Santo Rosario

"El Rosario o salterio de la Santísima Virgen, es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor". (San Pio V, 1569).

Misterios Gozosos (lunes y sábado)
1. La encarnación del Hijo de Dios.
2. La visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.
3. El nacimiento del Hijo de Dios.
4. La Presentación del Señor Jesús en el templo.
5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.

Misterios Dolorosos (martes y viernes)
1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto de Getsemaní.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. El Camino del Monte Calvario cargando la Cruz.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.

Misterios Gloriosos (miércoles y domingo)

1. La Resurrección del Señor.
2. La Ascensión del Señor.
3. La Venida del Espíritu Santo.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen.

Misterios Luminosos (jueves)
1. El Bautismo en el Jordán.
2. La autorrevelación en las bodas de Caná.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración.
5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual. (SMV  SCMRev)

 

 

 

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La Iglesia está de fiesta por Nuestra Señora del Rosario

Redacción (Viernes, 07-10-2016, Gaudium Press)

La instauración de la Fiesta

En el siglo XVI, San Pío V instauró la fiesta el 7 de Octubre, en el aniversario de la victoria en la Batalla de Lepanto; en la que fueron derrotados los turcos que invadían Europa. El Santo Pontífice Pío V tuvo revelación de la victoria y de la protección de la Virgen a los cristianos en esta batalla, que la hizo recibir el nombre de Nuestra Señora de la Victoria; su sucesor Gregorio XIII realizó el cambio a Nuestra Señora del Rosario, Debido a la victoria en la batalla de Temesvár en 1716, se ordenó la celebración de la fiesta a la iglesia universal.

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El origen de la devoción

En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra "Rosario" significa "Corona de Rosas".

Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios.

Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.

La Iglesia recomendó rezar el rosario, el cual consistía en recitar los 150 salmos de David, pues era considerada una oración sumamente agradable a Dios y fuente de innumerables gracias para aquellos que la rezaran. Sin embargo, esta recomendación sólo la seguían las personas cultas y letradas, pero no la mayoría de los cristianos. Por esto, la Iglesia sugirió que aquellos que no supieran leer, suplantaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este "rosario corto" se le llamó "el salterio de la Virgen".

A finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán sufría al ver que la gravedad de los pecados de la gente estaba impidiendo la conversión de los albigenses y decidió ir al bosque a rezar. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo penitencia y flagelándose hasta perder el sentido. En este momento, se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio.

Las promesas de la Virgen

• A todos los que recen devotamente mi Rosario, prometo mi protección especial y muy grandes gracias.
• El que persevere en el rezo de mi Rosario recibirá alguna gracia insigne.
• El Rosario será una defensa muy poderosa contra el infierno; destruirá los vicios, librará del pecado, disipará las herejías.
• El Rosario hará florecer las virtudes y las buenas obras y dará a las almas las misericordias divinas; sustituirá en los corazones el amor del mundo con el amor de Dios y los elevará al deseo de los bienes celestiales y eternos.
• El que se confíe en mí con el Rosario no perecerá.
• El que rece devotamente mi Rosario, meditando sus misterios, no se verá oprimido por la desgracia. Si es pecador, se convertirá; si es justo, crecerá en gracia y tendrá la recompensa de la vida eterna.
• Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los sacramentos de la Iglesia.
• Los que recen mi Rosario encontrarán durante su vida y en la hora de la muerte la luz de Dios, la plenitud de sus gracias y participarán de los méritos de los bienaventurados.
• Libraré muy prontamente del purgatorio a las almas devotas de mi Rosario.
• Los verdaderos hijos de mi Rosario gozarán de una gran gloria en el cielo.
• Lo que pidáis mediante mi Rosario lo obtendréis.
• Los que propaguen mi Rosario serán socorridos por mi en todas sus necesidades.
• He obtenido de mi hijo que todos los miembros de la Cofradía del Rosario tengan por hermanos durante la vida y en la hora de la muerte a los santos del cielo.
• Los que rezan fielmente mi Rosario son todos mis hijos muy amados, hermanos y hermanas de Jesucristo.
• La devoción de mi Rosario es una señal de predestinación.

El Santo Rosario

"El Rosario o salterio de la Santísima Virgen, es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor". (San Pio V, 1569).

Misterios Gozosos (lunes y sábado)
1. La encarnación del Hijo de Dios.
2. La visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.
3. El nacimiento del Hijo de Dios.
4. La Presentación del Señor Jesús en el templo.
5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.

Misterios Dolorosos (martes y viernes)
1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto de Getsemaní.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. El Camino del Monte Calvario cargando la Cruz.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.

Misterios Gloriosos (miércoles y domingo)

1. La Resurrección del Señor.
2. La Ascensión del Señor.
3. La Venida del Espíritu Santo.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen.

Misterios Luminosos (jueves)
1. El Bautismo en el Jordán.
2. La autorrevelación en las bodas de Caná.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración.
5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual. (SMV  SCMRev)

 

 

 

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/82701-La-Iglesia-esta-de-fiesta-por-Nuestra-Senora-del-Rosario-. Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.



 

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