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Congregación para la Doctrina de la Fe publica instrucción sobre sepultura y cremación
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26 de Octubre de 2016 / 0 Comentarios
 
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Ciudad del Vaticano (miércoles, 26-10-2016, Gaudium Press) La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó el pasado 25 de octubre una instrucción sobre la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación que aclara varias dudas sobre la disciplina actual de la Iglesia en la materia. Bajo el título de Ad resurgendum cum Christo (Resucitando con Cristo), el documento tiene los objetivos de "reafirmar las razones doctrinales y pastorales para la preferencia de la sepultura de los cuerpos" y emitir las normas concernientes a la conservación de las cenizas.

CARDENAL MULLER GAUDIUM PRESS.jpg
Cardenal Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Foto: Piotr Drabik
La esperanza de la Resurrección

El documento recuerda los temas centrales de la Iglesia Católica sobre la muerte: La Resurrección de Cristo como "verdad culminante de la fe cristiana" y "principio y fuente de nuestra resurrección futura". El dicasterio cita varios textos de la Sagrada Escritura sobre la esperanza de la resurrección y reafirma el sentido positivo de la muerte para el creyente como reencuentro con Dios y participación en la vida celestial. "Por la muerte, el alma se separa del cuerpo, pero en la resurrección Dios devolverá la vida incorruptible a nuestro cuerpo transformado, reuniéndolo con nuestra alma".

"Enterrando los cuerpos de los fieles difuntos, la Iglesia confirma su fe en la resurrección de la carne, y pone de relieve la alta dignidad del cuerpo humano como parte integrante de la persona con la cual el cuerpo comparte la historia", aclara el documento. "No puede permitir, por lo tanto, actitudes y rituales que impliquen conceptos erróneos de la muerte, considerada como anulación definitiva de la persona, o como momento de fusión con la Madre naturaleza o con el universo, o como una etapa en el proceso de reencarnación, o como la liberación definitiva de la 'prisión' del cuerpo". La sepultura de los fallecidos es una obra de caridad cristiana y una manifestación de respeto por la dignidad de los creyentes, y el uso de cementerios y lugares sagrados para este rito "favorece el recuerdo y la oración por los difuntos por parte de los familiares y de toda la comunidad cristiana, y la veneración de los mártires y santos".

Normas sobre cremación

La Congregación recordó las normas que admiten la cremación cuando no constituya un acto de "negación de los dogmas cristianos o por odio contra la religión católica y la Iglesia". Las disposiciones sobre la conservación de las cenizas incluyen que " las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente". De este modo se estimula la oración por los difuntos, se protege los restos contra posibles irrespetos u olvido. Se prohíbe explícitamente la conservación de cenizas en los hogares, salvo casos especiales con autorización de la Conferencia Episcopal o con el Sínodo de los Obispos de las Iglesias Orientales.

"Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no será permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos", agregó el documento, que también dispuso que "en el caso de que el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias, de acuerdo con la norma del derecho".

Estas normas recibieron la aprobación del Papa Francisco el día 18 de marzo de 2016, tras haber sido consultadas además con la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Consejo Pontificio para los Textos Legislativos y "muchas Conferencias Episcopales y Sínodos de los Obispos de las Iglesias Orientales". El documento conocido el día 25 de octubre está fechado el día 15 de agosto de 2016, Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María.

Con información de Catholic Culture y Vatican.va

 

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Congregación para la Doctrina de la Fe publica instrucción sobre sepultura y cremación

Ciudad del Vaticano (miércoles, 26-10-2016, Gaudium Press) La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó el pasado 25 de octubre una instrucción sobre la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación que aclara varias dudas sobre la disciplina actual de la Iglesia en la materia. Bajo el título de Ad resurgendum cum Christo (Resucitando con Cristo), el documento tiene los objetivos de "reafirmar las razones doctrinales y pastorales para la preferencia de la sepultura de los cuerpos" y emitir las normas concernientes a la conservación de las cenizas.

CARDENAL MULLER GAUDIUM PRESS.jpg
Cardenal Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Foto: Piotr Drabik
La esperanza de la Resurrección

El documento recuerda los temas centrales de la Iglesia Católica sobre la muerte: La Resurrección de Cristo como "verdad culminante de la fe cristiana" y "principio y fuente de nuestra resurrección futura". El dicasterio cita varios textos de la Sagrada Escritura sobre la esperanza de la resurrección y reafirma el sentido positivo de la muerte para el creyente como reencuentro con Dios y participación en la vida celestial. "Por la muerte, el alma se separa del cuerpo, pero en la resurrección Dios devolverá la vida incorruptible a nuestro cuerpo transformado, reuniéndolo con nuestra alma".

"Enterrando los cuerpos de los fieles difuntos, la Iglesia confirma su fe en la resurrección de la carne, y pone de relieve la alta dignidad del cuerpo humano como parte integrante de la persona con la cual el cuerpo comparte la historia", aclara el documento. "No puede permitir, por lo tanto, actitudes y rituales que impliquen conceptos erróneos de la muerte, considerada como anulación definitiva de la persona, o como momento de fusión con la Madre naturaleza o con el universo, o como una etapa en el proceso de reencarnación, o como la liberación definitiva de la 'prisión' del cuerpo". La sepultura de los fallecidos es una obra de caridad cristiana y una manifestación de respeto por la dignidad de los creyentes, y el uso de cementerios y lugares sagrados para este rito "favorece el recuerdo y la oración por los difuntos por parte de los familiares y de toda la comunidad cristiana, y la veneración de los mártires y santos".

Normas sobre cremación

La Congregación recordó las normas que admiten la cremación cuando no constituya un acto de "negación de los dogmas cristianos o por odio contra la religión católica y la Iglesia". Las disposiciones sobre la conservación de las cenizas incluyen que " las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente". De este modo se estimula la oración por los difuntos, se protege los restos contra posibles irrespetos u olvido. Se prohíbe explícitamente la conservación de cenizas en los hogares, salvo casos especiales con autorización de la Conferencia Episcopal o con el Sínodo de los Obispos de las Iglesias Orientales.

"Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no será permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos", agregó el documento, que también dispuso que "en el caso de que el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias, de acuerdo con la norma del derecho".

Estas normas recibieron la aprobación del Papa Francisco el día 18 de marzo de 2016, tras haber sido consultadas además con la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Consejo Pontificio para los Textos Legislativos y "muchas Conferencias Episcopales y Sínodos de los Obispos de las Iglesias Orientales". El documento conocido el día 25 de octubre está fechado el día 15 de agosto de 2016, Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María.

Con información de Catholic Culture y Vatican.va

 


 

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