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Papa habla sobre una fundamental obra de misericordia: sufrir con paciencia los defectos del prójimo
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16 de Noviembre de 2016 / 0 Comentarios
 
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Ciudad del Vaticano (Miércoles, 16-11-2016, Gaudium Press) En la Catequesis de la Audiencia General de hoy, el Papa Francisco explicó una importantísima y tal vez muy poco practicada obra de misericordia, la de sufrir con paciencia los defectos del prójimo. En la Plaza de San Pedro se reunieron miles de peregrinos para escuchar la enseñanza del Pontífice.

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"Todos somos muy buenos para identificar la presencia de alguno que puede incomodar: sucede cuando encontramos a alguien por la calle, o cuando recibimos una llamada telefónica... Enseguida pensamos: "¿Por cuánto tiempo tendré que escuchar las quejas, los comentarios, los pedidos o las vanaglorias de esta persona?". A veces, sucede también, que las personas fastidiosas son aquellas que están más cercana de nosotros: entre los familiares hay siempre alguien; en el centro de trabajo no faltan; y ni siquiera en el tiempo libre no estamos eximidos. ¿Qué cosa debemos hacer con las personas fastidiosas? También nosotros muchas veces somos incomodos a los demás. ¿Por qué entre las obras de misericordia ha sido incluida también ésta? ¿Sufrir con paciencia los defectos del prójimo?": Así inició el Papa su meditación.

El Papa Francisco mostró como Dios mismo practica esta obra de misericordia, y lo hizo con un insigne ejemplo de la historia bíblica, las relaciones entre Dios y su pueblo huyendo de Egipto:

"En la Biblia vemos que Dios mismo debe usar misericordia para soportar las quejas de su pueblo. Por ejemplo, en el libro del Éxodo el pueblo resulta ser verdaderamente insoportable: primero llora porque es esclavizado en Egipto, y Dios lo libera; luego, en el desierto, se queja porque no tiene que comer (Cfr. 16,3), y Dios envía las codornices y el mana (Cfr. 16,13-16), pero no obstante esto las quejas no cesan. Moisés hacía de mediador entre Dios y el pueblo, y también él algunas vez habría sido incómodo para el Señor. Pero Dios ha tenido paciencia y así ha enseñado a Moisés y al pueblo también esta dimensión esencial de la fe".

El examen de conciencia acerca del ejercicio de esta obra de misericordia no es sólo el de si la practicamos, sino también el de si a veces resultamos molestos a los demás. "Es fácil apuntar el dedo contra los defectos y las faltas de los demás, pero debemos aprender a ponernos en el lugar de los otros", apuntó el Pontífice.

Ejemplo perfecto de la práctica de esta obra de misericordia, como de todas las virtudes, es el Señor. "Miremos sobre todo a Jesús: ¡cuánta paciencia ha debido tener en los tres años de su vida pública! Una vez, mientras estaba de camino con sus discípulos, lo detuvo la madre de Santiago y Juan, y ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda» (Mt 20,21). La madre creaba las elites para sus hijos, pero era la mamá...", expresó el Papa.

El Papa concluyó su meditación señalando que incluso el ejercicio propio de las obras de misericordia no nos debe envanecer: "No olvidemos las palabras de Jesús: «¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?» (Lc 6,41). El Espíritu Santo nos ayude a ser pacientes para soportar y humildes y sencillos para aconsejar".

Con información de Radio Vaticano

 

 

 

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Papa habla sobre una fundamental obra de misericordia: sufrir con paciencia los defectos del prójimo

Ciudad del Vaticano (Miércoles, 16-11-2016, Gaudium Press) En la Catequesis de la Audiencia General de hoy, el Papa Francisco explicó una importantísima y tal vez muy poco practicada obra de misericordia, la de sufrir con paciencia los defectos del prójimo. En la Plaza de San Pedro se reunieron miles de peregrinos para escuchar la enseñanza del Pontífice.

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"Todos somos muy buenos para identificar la presencia de alguno que puede incomodar: sucede cuando encontramos a alguien por la calle, o cuando recibimos una llamada telefónica... Enseguida pensamos: "¿Por cuánto tiempo tendré que escuchar las quejas, los comentarios, los pedidos o las vanaglorias de esta persona?". A veces, sucede también, que las personas fastidiosas son aquellas que están más cercana de nosotros: entre los familiares hay siempre alguien; en el centro de trabajo no faltan; y ni siquiera en el tiempo libre no estamos eximidos. ¿Qué cosa debemos hacer con las personas fastidiosas? También nosotros muchas veces somos incomodos a los demás. ¿Por qué entre las obras de misericordia ha sido incluida también ésta? ¿Sufrir con paciencia los defectos del prójimo?": Así inició el Papa su meditación.

El Papa Francisco mostró como Dios mismo practica esta obra de misericordia, y lo hizo con un insigne ejemplo de la historia bíblica, las relaciones entre Dios y su pueblo huyendo de Egipto:

"En la Biblia vemos que Dios mismo debe usar misericordia para soportar las quejas de su pueblo. Por ejemplo, en el libro del Éxodo el pueblo resulta ser verdaderamente insoportable: primero llora porque es esclavizado en Egipto, y Dios lo libera; luego, en el desierto, se queja porque no tiene que comer (Cfr. 16,3), y Dios envía las codornices y el mana (Cfr. 16,13-16), pero no obstante esto las quejas no cesan. Moisés hacía de mediador entre Dios y el pueblo, y también él algunas vez habría sido incómodo para el Señor. Pero Dios ha tenido paciencia y así ha enseñado a Moisés y al pueblo también esta dimensión esencial de la fe".

El examen de conciencia acerca del ejercicio de esta obra de misericordia no es sólo el de si la practicamos, sino también el de si a veces resultamos molestos a los demás. "Es fácil apuntar el dedo contra los defectos y las faltas de los demás, pero debemos aprender a ponernos en el lugar de los otros", apuntó el Pontífice.

Ejemplo perfecto de la práctica de esta obra de misericordia, como de todas las virtudes, es el Señor. "Miremos sobre todo a Jesús: ¡cuánta paciencia ha debido tener en los tres años de su vida pública! Una vez, mientras estaba de camino con sus discípulos, lo detuvo la madre de Santiago y Juan, y ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda» (Mt 20,21). La madre creaba las elites para sus hijos, pero era la mamá...", expresó el Papa.

El Papa concluyó su meditación señalando que incluso el ejercicio propio de las obras de misericordia no nos debe envanecer: "No olvidemos las palabras de Jesús: «¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?» (Lc 6,41). El Espíritu Santo nos ayude a ser pacientes para soportar y humildes y sencillos para aconsejar".

Con información de Radio Vaticano

 

 

 


 

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