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¡Tenemos Madre, nunca seremos un pueblo huérfano! – dijo el Papa en la celebración de la Virgen de Guadalupe
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14 de Diciembre de 2016 / 0 Comentarios
 
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Ciudad del Vaticano (Miércoles, 14-12-2016, Gaudium Press) La Basílica de San Pedro estuvo repleta de una multitud de fieles que deseaban participar de la Santa Misa presidida por el Papa Francisco y rezada en honra de la Virgen de Guadalupe, el pasado 12, día de su fiesta.

1.jpg

2016 fue el tercer año consecutivo en que el Papa Francisco celebró en San Pedro la Fiesta de la Patrona de México y también patrona de todo el continente americano y de Filipinas.

Recitación del Rosario y homilía

Antes de la celebración eucarística fue rezado el Santo Rosario en español y, también en la Basílica, hubo el solemne cortejo de entrada de las banderas de todas las naciones devotas de la Virgen de Guadalupe.

Estaban presentes y participaron de las conmemoraciones varios Cardenales, Obispos, religiosos, religiosas, miembros de la Curia Romana y del cuerpo diplomático.

Durante la homilía, el Papa Francisco dijo que "celebrar a María es, en primer lugar, recordar a la madre, recordar que no somos ni nunca seremos un pueblo huérfano. ¡Tenemos una Madre!"

Donde hay una madre, afirmó el Papa, "existe presencia y gusto de casa; donde hay una madre, los hermanos pueden hasta pelear, pero la unidad siempre triunfará, donde hay una madre, no faltará la lucha a favor de la fraternidad".

Francisco recordó a las "madres batalladoras" de América Latina, "que, muchas veces, crían a sus hijos solitas". Y afirmó que "así es María con nosotros, sus hijos: Mujer batalladora frente a la sociedad de la desconfianza y la ceguera, frente a la sociedad del abandono y la dispersión; Mujer que lucha para potencializar la alegría del Evangelio".

María y Santa Isabel

El Santo Padre recordó, en su homilía, el pasaje evangélico en el cual la Virgen María visita a su prima Santa Isabel que, en el momento del encuentro, relata cómo "el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti [María] porque creíste".

Para el Papa, esta "escena evangélica simboliza todo el dinamismo de la visita de Dios: cuando Dios sale a nuestro encuentro moviliza lo más profundo de nosotros, pone en movimiento lo que somos hasta transformar toda nuestra vida en alabanza y bendición".

"La sociedad que estamos construyendo para nuestros hijos está cada vez más marcada por las señales de la división y la fragmentación, dejando de lado especialmente a aquellos que no obtienen lo mínimo para vivir con dignidad".

Es "una sociedad que se vanagloría de sus progresos científicos y tecnológicos, pero que es ciega e insensible a los millares de excluidos por el orgullo de pocos". "Una sociedad que termina instalando una cultura de la desilusión, el desencanto y la frustración en muchísimos de nuestros hermanos".

Cantos litúrgicos en la lengua indígena

La Misa en honra a Nuestra Señora de Guadalupe, que apareció a San Juan Diego, en 1531, en la colina de Tepeyac, fue acompañada por algunos cantos litúrgicos muy antiguos y compuestos en diversas lenguas indígenas habladas en aquella época .

Fue cantado un himno compuesto en lengua náhuatl, que trae la narración del relato de las apariciones de la Virgen.
Otros himnos fueron cantados en idioma quechua, mapuche y guaraní. (JSG)

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¡Tenemos Madre, nunca seremos un pueblo huérfano! – dijo el Papa en la celebración de la Virgen de Guadalupe

Ciudad del Vaticano (Miércoles, 14-12-2016, Gaudium Press) La Basílica de San Pedro estuvo repleta de una multitud de fieles que deseaban participar de la Santa Misa presidida por el Papa Francisco y rezada en honra de la Virgen de Guadalupe, el pasado 12, día de su fiesta.

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2016 fue el tercer año consecutivo en que el Papa Francisco celebró en San Pedro la Fiesta de la Patrona de México y también patrona de todo el continente americano y de Filipinas.

Recitación del Rosario y homilía

Antes de la celebración eucarística fue rezado el Santo Rosario en español y, también en la Basílica, hubo el solemne cortejo de entrada de las banderas de todas las naciones devotas de la Virgen de Guadalupe.

Estaban presentes y participaron de las conmemoraciones varios Cardenales, Obispos, religiosos, religiosas, miembros de la Curia Romana y del cuerpo diplomático.

Durante la homilía, el Papa Francisco dijo que "celebrar a María es, en primer lugar, recordar a la madre, recordar que no somos ni nunca seremos un pueblo huérfano. ¡Tenemos una Madre!"

Donde hay una madre, afirmó el Papa, "existe presencia y gusto de casa; donde hay una madre, los hermanos pueden hasta pelear, pero la unidad siempre triunfará, donde hay una madre, no faltará la lucha a favor de la fraternidad".

Francisco recordó a las "madres batalladoras" de América Latina, "que, muchas veces, crían a sus hijos solitas". Y afirmó que "así es María con nosotros, sus hijos: Mujer batalladora frente a la sociedad de la desconfianza y la ceguera, frente a la sociedad del abandono y la dispersión; Mujer que lucha para potencializar la alegría del Evangelio".

María y Santa Isabel

El Santo Padre recordó, en su homilía, el pasaje evangélico en el cual la Virgen María visita a su prima Santa Isabel que, en el momento del encuentro, relata cómo "el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti [María] porque creíste".

Para el Papa, esta "escena evangélica simboliza todo el dinamismo de la visita de Dios: cuando Dios sale a nuestro encuentro moviliza lo más profundo de nosotros, pone en movimiento lo que somos hasta transformar toda nuestra vida en alabanza y bendición".

"La sociedad que estamos construyendo para nuestros hijos está cada vez más marcada por las señales de la división y la fragmentación, dejando de lado especialmente a aquellos que no obtienen lo mínimo para vivir con dignidad".

Es "una sociedad que se vanagloría de sus progresos científicos y tecnológicos, pero que es ciega e insensible a los millares de excluidos por el orgullo de pocos". "Una sociedad que termina instalando una cultura de la desilusión, el desencanto y la frustración en muchísimos de nuestros hermanos".

Cantos litúrgicos en la lengua indígena

La Misa en honra a Nuestra Señora de Guadalupe, que apareció a San Juan Diego, en 1531, en la colina de Tepeyac, fue acompañada por algunos cantos litúrgicos muy antiguos y compuestos en diversas lenguas indígenas habladas en aquella época .

Fue cantado un himno compuesto en lengua náhuatl, que trae la narración del relato de las apariciones de la Virgen.
Otros himnos fueron cantados en idioma quechua, mapuche y guaraní. (JSG)


 

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