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Que el Señor nos dé la gracia de la “santa vergüenza”, pidió Francisco en Santa Marta
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22 de Febrero de 2017 / 0 Comentarios
 
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Ciudad del Vaticano (Martes, 22-02-2017, Gaudium Press) La exhortación del Papa Francisco en la homilía ayer de la Casa Santa Marta fue resumida en un pedido: Que el Señor nos dé la gracia de la ‘santa vergüenza' delante de la tentación de la ambición que envuelve a todos, inclusive obispos y sacerdotes.

Todos seremos tentados

El punto de partida para las palabras del Papa fueron las lecturas sugeridas por la liturgia del día.

La primera lectura afirma que quien quiere ser el primero, sea el último y el servidor de todos y que precisamos prepararnos para la tentación. El Evangelio trae el trecho que trata de Jesús anunciando a los discípulos su muerte. Ellos no entienden lo que Jesús quiere decir, pero no preguntan o piden una explicación: ellos tienen miedo.

Para Francisco, "Esta es la tentación de no cumplir la misión".

Todos seremos tentados, afirma el Pontífice que recuerda que "Jesús también fue tentado: en el desierto, tres veces por el diablo, y después por Pedro, ante el anuncio de su muerte."

El Papa recuerda que el Evangelio narra además otra tentación: los discípulos discuten sobre quién de ellos es el mayor. Cuando Jesús los interpela ellos se avergüenzan...

"Pero eran personas buenas, que querían seguir al Señor, servir al Señor, pero no sabían que el camino del servicio al Señor no era así tan fácil, no era como afiliarse a una organización, a una asociación de beneficencia, para hacer el bien. No, es otra cosa. Ellos temían eso. Y después, la tentación de la mundanidad: desde el momento en que la Iglesia es Iglesia y hasta hoy esto ocurrió, ocurre y ocurrirá".

"Por ejemplo, las luchas en las parroquias. ‘Yo quiero ser presidente de esta asociación, quiero promoverme un poco'. ¿Quién es el mayor, aquí? ¿Quién es el mayor en esta parroquia? No, yo soy más importante que él; aquel no porque hizo aquello... y así en adelante... la cadena de los pecados", comentó el Papa.

La Gracia de avergonzarse

El Santo Padre trató de otras tentaciones antes de exhortar a pedir siempre al Señor ‘la gracia de avergonzarnos' cuando nos encontramos en situaciones de tentación...

Entre estas tentaciones Francisco recordó la tentación que lleva a ‘hablar mal del otro' y a ‘promoverse', y dio ejemplos concretos para explicar mejor su pensamiento:

"Algunas veces nosotros, padres, decimos con vergüenza, en los presbiterios: ‘Me gustaría aquella parroquia... Yo querría aquella...'. Es lo mismo: este no es el camino del Señor, sino el camino de la vanidad, la mundanidad. Inclusive entre nosotros, obispos, sucede lo mismo: la mundanidad llega como tentación. Muchas veces ‘Yo estoy en esta diócesis pero miro aquella, porque es más importante, y articulo buscando influencias, hago presión, empujo en este punto para llegar allá' ".

Conclusión y pedido

El Papa Francisco concluyó pidiendo rezar por la Iglesia, ‘por todos nosotros', para que el Señor nos defienda ‘de las ambiciones, de la mundanidad y de sentirnos mayores que los otros':

"Que el Señor nos dé la gracia de la vergüenza, aquella santa vergüenza, cuando nos encontramos en esta situación, delante de la tentación. ‘¿Soy capaz de pensar así? ¿Cuando veo a mi Señor en la Cruz y quiero usar al Señor para promoverme? Y nos dé la gracia de la simplicidad de un niño: entender que solamente el camino del servicio... Y todavía, imagino además otra pregunta: ‘Señor, yo te serví toda la vida, fui el último toda la vida. Y ahora, ¿qué nos dice el Señor? ‘‘Diga de usted mismo: ‘soy un siervo inútil'. (JSG)

(De la Redacción de Gaudium Press, con informaciones de RV)

 

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Que el Señor nos dé la gracia de la “santa vergüenza”, pidió Francisco en Santa Marta

Ciudad del Vaticano (Martes, 22-02-2017, Gaudium Press) La exhortación del Papa Francisco en la homilía ayer de la Casa Santa Marta fue resumida en un pedido: Que el Señor nos dé la gracia de la ‘santa vergüenza' delante de la tentación de la ambición que envuelve a todos, inclusive obispos y sacerdotes.

Todos seremos tentados

El punto de partida para las palabras del Papa fueron las lecturas sugeridas por la liturgia del día.

La primera lectura afirma que quien quiere ser el primero, sea el último y el servidor de todos y que precisamos prepararnos para la tentación. El Evangelio trae el trecho que trata de Jesús anunciando a los discípulos su muerte. Ellos no entienden lo que Jesús quiere decir, pero no preguntan o piden una explicación: ellos tienen miedo.

Para Francisco, "Esta es la tentación de no cumplir la misión".

Todos seremos tentados, afirma el Pontífice que recuerda que "Jesús también fue tentado: en el desierto, tres veces por el diablo, y después por Pedro, ante el anuncio de su muerte."

El Papa recuerda que el Evangelio narra además otra tentación: los discípulos discuten sobre quién de ellos es el mayor. Cuando Jesús los interpela ellos se avergüenzan...

"Pero eran personas buenas, que querían seguir al Señor, servir al Señor, pero no sabían que el camino del servicio al Señor no era así tan fácil, no era como afiliarse a una organización, a una asociación de beneficencia, para hacer el bien. No, es otra cosa. Ellos temían eso. Y después, la tentación de la mundanidad: desde el momento en que la Iglesia es Iglesia y hasta hoy esto ocurrió, ocurre y ocurrirá".

"Por ejemplo, las luchas en las parroquias. ‘Yo quiero ser presidente de esta asociación, quiero promoverme un poco'. ¿Quién es el mayor, aquí? ¿Quién es el mayor en esta parroquia? No, yo soy más importante que él; aquel no porque hizo aquello... y así en adelante... la cadena de los pecados", comentó el Papa.

La Gracia de avergonzarse

El Santo Padre trató de otras tentaciones antes de exhortar a pedir siempre al Señor ‘la gracia de avergonzarnos' cuando nos encontramos en situaciones de tentación...

Entre estas tentaciones Francisco recordó la tentación que lleva a ‘hablar mal del otro' y a ‘promoverse', y dio ejemplos concretos para explicar mejor su pensamiento:

"Algunas veces nosotros, padres, decimos con vergüenza, en los presbiterios: ‘Me gustaría aquella parroquia... Yo querría aquella...'. Es lo mismo: este no es el camino del Señor, sino el camino de la vanidad, la mundanidad. Inclusive entre nosotros, obispos, sucede lo mismo: la mundanidad llega como tentación. Muchas veces ‘Yo estoy en esta diócesis pero miro aquella, porque es más importante, y articulo buscando influencias, hago presión, empujo en este punto para llegar allá' ".

Conclusión y pedido

El Papa Francisco concluyó pidiendo rezar por la Iglesia, ‘por todos nosotros', para que el Señor nos defienda ‘de las ambiciones, de la mundanidad y de sentirnos mayores que los otros':

"Que el Señor nos dé la gracia de la vergüenza, aquella santa vergüenza, cuando nos encontramos en esta situación, delante de la tentación. ‘¿Soy capaz de pensar así? ¿Cuando veo a mi Señor en la Cruz y quiero usar al Señor para promoverme? Y nos dé la gracia de la simplicidad de un niño: entender que solamente el camino del servicio... Y todavía, imagino además otra pregunta: ‘Señor, yo te serví toda la vida, fui el último toda la vida. Y ahora, ¿qué nos dice el Señor? ‘‘Diga de usted mismo: ‘soy un siervo inútil'. (JSG)

(De la Redacción de Gaudium Press, con informaciones de RV)

 


 

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