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Con un llamado a la paz, Arzobispo de Concepción presidió celebración de Domingo de Ramos en Chile
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10 de Abril de 2017 / 0 Comentarios
 
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Concepción (Lunes, 10-04-2017, Gaudium Press) "Esta misa la ofrezco por la paz en el mundo, por Siria y por tantos inocentes que han muerto". Estas fueron las palabras con que al Arzobispo de Concepción, monseñor Fernando Chomali, dio la bienvenida a los cientos de fieles que repletaron la Catedral durante la Misa de Domingo de Ramos, en el inicio de la Semana Santa.

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"Hemos leído una lectura de violencia, de mucha violencia y frente a estos hechos, a mí también me surgen las palabras de Jesús y, seguramente, a ustedes les pasará lo mismo cuando ven violación de los derechos humanos; ver cómo estalla una bomba en San Petersburgo, cómo hay terrorismo en Estocolmo, cómo estamos prácticamente en una guerra con un pueblo tan martirizado como es Siria y cabe decir Dios mío, Dios mío, por qué nos has abandonado", dijo el obispo comentando las lecturas.

Y agregó: "Este escenario, que refleja con mucha densidad lo que es la condición humana, refleja con mucha densidad lo que significa la ausencia de Dios; refleja el anhelo de poder, el anhelo de privilegios que anida en el corazón de todo hombre, pero también la pregunta quién podrá salvarnos. Y está muy claro que si nosotros estamos aquí, en un domingo, es porque tenemos confianza y sabemos que la salvación no va a venir de nosotros; la salvación no vendrá de una idea política, no vendrá de un intelectual, la salvación vendrá de Dios, un Dios que se manifiesta frágil, un Dios que padece por cada uno de nosotros y, por eso, que sería extraordinario que durante estos días dijéramos como san Pablo ‘me amó y se entregó por mí´".

En Dios hemos puesto nuestra esperanza

Continuando con su alocución, monseñor Chomali destacó que frente a toda la miseria humana, los cristianos tenemos la convicción de que el pecado y el mal no tienen la última palabra. "Nosotros no escondemos la miseria humana, porque la hemos vivido cada uno de nosotros, pero sabemos que la miseria humana no es la última palabra, porque Dios es Dios y porque su palabra es eficaz. Él nos dijo que estará con nosotros hasta el fin de los tiempos; nos dijo que nadie nos va a separar del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús", expresó.

En este sentido continuó señalando que "Él (Jesús) nos dijo que sería crucificado con nosotros para que tengamos vida en abundancia, pero también este hecho salvífico nos implica obligaciones y no tenemos derecho a ser superficiales; nosotros vivimos en este mundo, pero no somos de este mundo, porque nuestros ojos están puestos en Dios, en los más pobres, en los necesitados. El Señor nos invita a una vida nueva, que se note que padecemos con Él; que se note que hemos resucitado con la última palabra; que se note que en Él ponemos nuestra esperanza".

Finalmente, el prelado recordó a los asistentes que esta época de Semana Santa "serán días de oración y nos hemos esmerado con mucho esfuerzo para que todos tengan la posibilidad de reflexionar con mayor profundidad sobre la vida, la densidad de la vida, para que tengamos luces nuevas para poder comprenderla, para que tengamos caminos nuevos para poder vivirla según el querer de Dios y para que trabajemos arduamente, para que no haya más violencia, porque la violencia genera violencia, para que haya paz, para que le pidamos al Señor con más insistencia para que se terminen las guerras, la violencia y todo lo que opaca al ser humano y podamos vivir en paz y según el querer de Dios".

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Con un llamado a la paz, Arzobispo de Concepción presidió celebración de Domingo de Ramos en Chile

Concepción (Lunes, 10-04-2017, Gaudium Press) "Esta misa la ofrezco por la paz en el mundo, por Siria y por tantos inocentes que han muerto". Estas fueron las palabras con que al Arzobispo de Concepción, monseñor Fernando Chomali, dio la bienvenida a los cientos de fieles que repletaron la Catedral durante la Misa de Domingo de Ramos, en el inicio de la Semana Santa.

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"Hemos leído una lectura de violencia, de mucha violencia y frente a estos hechos, a mí también me surgen las palabras de Jesús y, seguramente, a ustedes les pasará lo mismo cuando ven violación de los derechos humanos; ver cómo estalla una bomba en San Petersburgo, cómo hay terrorismo en Estocolmo, cómo estamos prácticamente en una guerra con un pueblo tan martirizado como es Siria y cabe decir Dios mío, Dios mío, por qué nos has abandonado", dijo el obispo comentando las lecturas.

Y agregó: "Este escenario, que refleja con mucha densidad lo que es la condición humana, refleja con mucha densidad lo que significa la ausencia de Dios; refleja el anhelo de poder, el anhelo de privilegios que anida en el corazón de todo hombre, pero también la pregunta quién podrá salvarnos. Y está muy claro que si nosotros estamos aquí, en un domingo, es porque tenemos confianza y sabemos que la salvación no va a venir de nosotros; la salvación no vendrá de una idea política, no vendrá de un intelectual, la salvación vendrá de Dios, un Dios que se manifiesta frágil, un Dios que padece por cada uno de nosotros y, por eso, que sería extraordinario que durante estos días dijéramos como san Pablo ‘me amó y se entregó por mí´".

En Dios hemos puesto nuestra esperanza

Continuando con su alocución, monseñor Chomali destacó que frente a toda la miseria humana, los cristianos tenemos la convicción de que el pecado y el mal no tienen la última palabra. "Nosotros no escondemos la miseria humana, porque la hemos vivido cada uno de nosotros, pero sabemos que la miseria humana no es la última palabra, porque Dios es Dios y porque su palabra es eficaz. Él nos dijo que estará con nosotros hasta el fin de los tiempos; nos dijo que nadie nos va a separar del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús", expresó.

En este sentido continuó señalando que "Él (Jesús) nos dijo que sería crucificado con nosotros para que tengamos vida en abundancia, pero también este hecho salvífico nos implica obligaciones y no tenemos derecho a ser superficiales; nosotros vivimos en este mundo, pero no somos de este mundo, porque nuestros ojos están puestos en Dios, en los más pobres, en los necesitados. El Señor nos invita a una vida nueva, que se note que padecemos con Él; que se note que hemos resucitado con la última palabra; que se note que en Él ponemos nuestra esperanza".

Finalmente, el prelado recordó a los asistentes que esta época de Semana Santa "serán días de oración y nos hemos esmerado con mucho esfuerzo para que todos tengan la posibilidad de reflexionar con mayor profundidad sobre la vida, la densidad de la vida, para que tengamos luces nuevas para poder comprenderla, para que tengamos caminos nuevos para poder vivirla según el querer de Dios y para que trabajemos arduamente, para que no haya más violencia, porque la violencia genera violencia, para que haya paz, para que le pidamos al Señor con más insistencia para que se terminen las guerras, la violencia y todo lo que opaca al ser humano y podamos vivir en paz y según el querer de Dios".


 

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