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La Promesa del Triunfo
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4 de Mayo de 2017 / 0 Comentarios
 
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1.pngRedacción (Jueves, 04-05-2017, Gaudium Press) Hay algo más, de importancia primordial, que motivó a la Madre de Dios a transmitir su mensaje a los tres pastorcitos en Fátima. Es el anuncio de su victoria sobre el imperio de Satanás, o sea, el Reino de María, previsto por San Luís María Grignion de Montfort y por varios otros santos.

En esta época actual que se ahoga en los pecados más abominables, la celestial promesa de Nuestra Señora nos debe alentar y dar esperanza.

Para que nuestros ojos puedan contemplar maravillados el mediodía de ese sol - el triunfo del Inmaculado Corazón de María -cuya aurora despuntó en Fátima el 13 de mayo de 1917, la Virgen María nos indicó el camino:

"Si hacen lo que Yo os diga, se salvarán muchas almas y tendrán paz".

Una dificultad

Una dificultad surge, entretanto:

Los pedidos de Nuestra Señora no fueron atendidos; los hombres continúan pecando en progresión cada vez más asustadora.
¿Qué razones tenemos para creer que Nuestra Señora dará cumplimiento a su promesa? Sus propias palabras...

La Santísima Virgen solo pone condiciones para evitar los castigos, no, sin embargo, para hacer triunfar su Corazón Inmaculado. En cuanto a esto, el texto del mensaje no deja dudas.

Después del anuncio de una sucesión de calamidades que advendrían para la humanidad caso esta no se convirtiese, Nuestra Señora concluye categóricamente, sin anteponer condición alguna:

"Por último, mi Inmaculado Corazón triunfará".

¿Cómo llegar a la Victoria?

Cómo se llegará a esa victoria final sobre el pecado, no lo sabemos, ni parece haberlo revelado la Madre de Dios. Apenas es seguro que todos cuantos atiendan sus pedidos se salvarán, y muy posiblemente serán llamados a participar del magnífico triunfo de la Reina del Universo.

San Luís María Grignion de Montfort, en su Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, previó el reino de la Madre de Dios en la Tierra. Animado de ardoroso carisma profético, ese gran apóstol mariano previó que, al ser conocida y puesta en práctica la devoción a María por él enseñada, el reino de la Madre de Dios estaría implantado en la Tierra.

En otros términos, anteveía él el triunfo del Inmaculado Corazón de María, por Ella prometido en 1917.

¿Cuando llegará el día en que las almas respirarán María?

Así exclamaba San Luis Grignion:

"¡Ahh! ¿Cuándo vendrá este tempo feliz en que maría será establecida Señora y Soberana en los corazones para someterlos plenamente al imperio de su gran y único Jesús?

¿Cuándo llegará el día en que las almas respirarán maría, como el cuerpo respira el aire? Entonces, cosas maravillosas ocurrirán em este mundo, donde el Espíritu Santo, encontrando su querida Esposa como que reproducida en las almas, a ellas descenderá abundantemente, colmándolas de sus dones, particularmente del don de la sabiduría, a fin de operar maravillas de gracia.

Mi querido hermano, ¿cuándo llegará ese tempo feliz, ese siglo de María, en que inúmeras almas escogidas, perdiéndose en el abismo de su interior, se tornarán copias vivas de maría, para amar y glorificar a Jesucristo?

Esse tempo sólo llegará cuando se conozca y práctique la devoción que enseño.

Ut adveniat regunum tuum, adveniat regnum Mariae (Que venga el Reino de María, para que así venga el Reino de Jesucristo)".

 

 

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La Promesa del Triunfo

1.pngRedacción (Jueves, 04-05-2017, Gaudium Press) Hay algo más, de importancia primordial, que motivó a la Madre de Dios a transmitir su mensaje a los tres pastorcitos en Fátima. Es el anuncio de su victoria sobre el imperio de Satanás, o sea, el Reino de María, previsto por San Luís María Grignion de Montfort y por varios otros santos.

En esta época actual que se ahoga en los pecados más abominables, la celestial promesa de Nuestra Señora nos debe alentar y dar esperanza.

Para que nuestros ojos puedan contemplar maravillados el mediodía de ese sol - el triunfo del Inmaculado Corazón de María -cuya aurora despuntó en Fátima el 13 de mayo de 1917, la Virgen María nos indicó el camino:

"Si hacen lo que Yo os diga, se salvarán muchas almas y tendrán paz".

Una dificultad

Una dificultad surge, entretanto:

Los pedidos de Nuestra Señora no fueron atendidos; los hombres continúan pecando en progresión cada vez más asustadora.
¿Qué razones tenemos para creer que Nuestra Señora dará cumplimiento a su promesa? Sus propias palabras...

La Santísima Virgen solo pone condiciones para evitar los castigos, no, sin embargo, para hacer triunfar su Corazón Inmaculado. En cuanto a esto, el texto del mensaje no deja dudas.

Después del anuncio de una sucesión de calamidades que advendrían para la humanidad caso esta no se convirtiese, Nuestra Señora concluye categóricamente, sin anteponer condición alguna:

"Por último, mi Inmaculado Corazón triunfará".

¿Cómo llegar a la Victoria?

Cómo se llegará a esa victoria final sobre el pecado, no lo sabemos, ni parece haberlo revelado la Madre de Dios. Apenas es seguro que todos cuantos atiendan sus pedidos se salvarán, y muy posiblemente serán llamados a participar del magnífico triunfo de la Reina del Universo.

San Luís María Grignion de Montfort, en su Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, previó el reino de la Madre de Dios en la Tierra. Animado de ardoroso carisma profético, ese gran apóstol mariano previó que, al ser conocida y puesta en práctica la devoción a María por él enseñada, el reino de la Madre de Dios estaría implantado en la Tierra.

En otros términos, anteveía él el triunfo del Inmaculado Corazón de María, por Ella prometido en 1917.

¿Cuando llegará el día en que las almas respirarán María?

Así exclamaba San Luis Grignion:

"¡Ahh! ¿Cuándo vendrá este tempo feliz en que maría será establecida Señora y Soberana en los corazones para someterlos plenamente al imperio de su gran y único Jesús?

¿Cuándo llegará el día en que las almas respirarán maría, como el cuerpo respira el aire? Entonces, cosas maravillosas ocurrirán em este mundo, donde el Espíritu Santo, encontrando su querida Esposa como que reproducida en las almas, a ellas descenderá abundantemente, colmándolas de sus dones, particularmente del don de la sabiduría, a fin de operar maravillas de gracia.

Mi querido hermano, ¿cuándo llegará ese tempo feliz, ese siglo de María, en que inúmeras almas escogidas, perdiéndose en el abismo de su interior, se tornarán copias vivas de maría, para amar y glorificar a Jesucristo?

Esse tempo sólo llegará cuando se conozca y práctique la devoción que enseño.

Ut adveniat regunum tuum, adveniat regnum Mariae (Que venga el Reino de María, para que así venga el Reino de Jesucristo)".

 

 

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/87027-La-Promesa-del-Triunfo. Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.



 

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