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Arzobispo Primado de Irlanda recuerda sacralidad de la vida ante propuesta de liberalización del aborto
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2 de Febrero de 2018 / 0 Comentarios
 
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Armagh (Viernes, 02-02-2018, Gaudium Press) Con motivo de las recientes propuestas de eliminación de la protección constitucional del derecho a la vida de los niños por nacer en Irlanda, el Arzobispo de Armagh y Primado de Irlanda, Mons. Eamon Martin dedicó un mensaje pastoral para recordar la doctrina de la Iglesia sobre la sacralidad de la vida humana desde la concepción. "La eliminación directa e intencional de vidas humanas inocentes es siempre gravemente errónea", recordó el prelado. El país realizará un referéndum el mes de mayo para decidir si mantiene la protección legal al derecho a la vida de los niños por nacer.

PROVIDA IRLANDA GAUDIUM PRESS.jpg
El Arzobispo pidió a los creyentes dar una testimonio aún más fuerte del respeto a la vida humana.
El Arzobispo recordó que el misterio de la Encarnación del Señor en el vientre de la Santísima Virgen ilumina la valoración de los creyentes de la realidad de la vida naciente. "En Jesús, Dios se convirtió en un ser humano vivo. Por lo tanto, Dios está íntimamente cerca de la humanidad, tan cercano como un niño lo es de su madre en el útero", indicó. "Toda vida humana es sagrada. Toda vida humana es preciosa".

Mons. Martin denunció el informe presentado por el Comité Conjunto sobre la Octava Enmienda de la Constitución, el cual "en nombre de la 'modernización de la atención médica', el Comité propone un régimen de aborto muy liberal, que incluye el acceso irrestricto al aborto hasta las doce semanas y, a partir de entonces, durante el embarazo, motivos muy amplios para el aborto y el aborto". El Arzobispo recordó que la Constitución "reconoce el derecho a la vida de los no nacidos" y la igualdad de derecho a la vida de los niños por nacer con el de sus madres, por lo que la pretendida reforma representa un grave mal. "Derogar este artículo dejará indefensos a los niños por nacer, y completamente a merced de las leyes de aborto que se introduzcan en Irlanda, tanto de manera inmediata como inevitablemente se ampliarán en los años futuros".

"Las vidas de las mujeres son preciosas, para ser amadas, valoradas y protegidas. Las vidas de sus bebés son preciosas, para ser amadas, valoradas y protegidas", insistió el prelado. "¡Dos vidas, un amor! Ambas vidas merecen protección contra la tragedia y la decisión irreversible del aborto". Mons. Martin rechazó la idea de que la apertura al aborto signifique una supuesta modernización del país o un reconocimiento de los derechos de las mujeres. El aborto "engaña a las mujeres - y a los hombres - al crear una cultura donde la decisión determinar la vida de un niño por nacer es descrita simplemente como una materia de 'elección' personal".

En lugar de seguir el ejemplo de países que registran millones de abortos donde uno de cada cinco embarazos termina en un aborto inducido, el Arzobispo hizo un llamado para responder a las madres en crisis con "tiempo, compasión, apoyo significativo y alternativas que afirmen la vida", así como un cuidado materno de salud apropiado y la promoción de la responsabilidad de los padres y la valoración de los niños. "Deberíamos enfocar nuestras energías y recursos en hacer de Irlanda el país más acogedor del mundo para una mujer y su bebé en el útero", propuso, al tiempo que pidió aprovechar la oportunidad para " de dar un testimonio aún más fuerte de dar un testimonio aún más fuerte" en la afirmación de la vida de los más vulnerables.

"La dignidad innata de toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural, es un valor para toda la sociedad, arraigado tanto en la razón como en la fe. La Iglesia Católica, en común con muchas otras personas de buena voluntad, enseña que poner fin a la vida de un niño por nacer, como tomar cualquier otra vida humana inocente, siempre es malo y nunca se puede justificar", concluyó el prelado, quien alentó a los creyentes a hacerse misioneros por la causa de la vida. "Hablen con sus familias, sus hijos y nietos, amigos y colegas acerca de valorar el precioso regalo de la vida en todo momento desde la concepción hasta la muerte natural. Digan la verdad sobre la vida, y díganla con amor. A pesar de las fuertes presiones para permanecer en silencio, no teman dar testimonio de la igualdad de toda vida en conversaciones privadas y debates públicos en los próximos meses(...). Por favor, oren fervientemente conmigo para que Irlanda 'escoja la vida' y que las vidas de todas las mujeres y sus hijos por nacer siempre sean amadas, valoradas, bienvenidas y respetadas en este país".

Con información de Arquidiócesis de Armagh.

 

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Arzobispo Primado de Irlanda recuerda sacralidad de la vida ante propuesta de liberalización del aborto

Armagh (Viernes, 02-02-2018, Gaudium Press) Con motivo de las recientes propuestas de eliminación de la protección constitucional del derecho a la vida de los niños por nacer en Irlanda, el Arzobispo de Armagh y Primado de Irlanda, Mons. Eamon Martin dedicó un mensaje pastoral para recordar la doctrina de la Iglesia sobre la sacralidad de la vida humana desde la concepción. "La eliminación directa e intencional de vidas humanas inocentes es siempre gravemente errónea", recordó el prelado. El país realizará un referéndum el mes de mayo para decidir si mantiene la protección legal al derecho a la vida de los niños por nacer.

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El Arzobispo pidió a los creyentes dar una testimonio aún más fuerte del respeto a la vida humana.
El Arzobispo recordó que el misterio de la Encarnación del Señor en el vientre de la Santísima Virgen ilumina la valoración de los creyentes de la realidad de la vida naciente. "En Jesús, Dios se convirtió en un ser humano vivo. Por lo tanto, Dios está íntimamente cerca de la humanidad, tan cercano como un niño lo es de su madre en el útero", indicó. "Toda vida humana es sagrada. Toda vida humana es preciosa".

Mons. Martin denunció el informe presentado por el Comité Conjunto sobre la Octava Enmienda de la Constitución, el cual "en nombre de la 'modernización de la atención médica', el Comité propone un régimen de aborto muy liberal, que incluye el acceso irrestricto al aborto hasta las doce semanas y, a partir de entonces, durante el embarazo, motivos muy amplios para el aborto y el aborto". El Arzobispo recordó que la Constitución "reconoce el derecho a la vida de los no nacidos" y la igualdad de derecho a la vida de los niños por nacer con el de sus madres, por lo que la pretendida reforma representa un grave mal. "Derogar este artículo dejará indefensos a los niños por nacer, y completamente a merced de las leyes de aborto que se introduzcan en Irlanda, tanto de manera inmediata como inevitablemente se ampliarán en los años futuros".

"Las vidas de las mujeres son preciosas, para ser amadas, valoradas y protegidas. Las vidas de sus bebés son preciosas, para ser amadas, valoradas y protegidas", insistió el prelado. "¡Dos vidas, un amor! Ambas vidas merecen protección contra la tragedia y la decisión irreversible del aborto". Mons. Martin rechazó la idea de que la apertura al aborto signifique una supuesta modernización del país o un reconocimiento de los derechos de las mujeres. El aborto "engaña a las mujeres - y a los hombres - al crear una cultura donde la decisión determinar la vida de un niño por nacer es descrita simplemente como una materia de 'elección' personal".

En lugar de seguir el ejemplo de países que registran millones de abortos donde uno de cada cinco embarazos termina en un aborto inducido, el Arzobispo hizo un llamado para responder a las madres en crisis con "tiempo, compasión, apoyo significativo y alternativas que afirmen la vida", así como un cuidado materno de salud apropiado y la promoción de la responsabilidad de los padres y la valoración de los niños. "Deberíamos enfocar nuestras energías y recursos en hacer de Irlanda el país más acogedor del mundo para una mujer y su bebé en el útero", propuso, al tiempo que pidió aprovechar la oportunidad para " de dar un testimonio aún más fuerte de dar un testimonio aún más fuerte" en la afirmación de la vida de los más vulnerables.

"La dignidad innata de toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural, es un valor para toda la sociedad, arraigado tanto en la razón como en la fe. La Iglesia Católica, en común con muchas otras personas de buena voluntad, enseña que poner fin a la vida de un niño por nacer, como tomar cualquier otra vida humana inocente, siempre es malo y nunca se puede justificar", concluyó el prelado, quien alentó a los creyentes a hacerse misioneros por la causa de la vida. "Hablen con sus familias, sus hijos y nietos, amigos y colegas acerca de valorar el precioso regalo de la vida en todo momento desde la concepción hasta la muerte natural. Digan la verdad sobre la vida, y díganla con amor. A pesar de las fuertes presiones para permanecer en silencio, no teman dar testimonio de la igualdad de toda vida en conversaciones privadas y debates públicos en los próximos meses(...). Por favor, oren fervientemente conmigo para que Irlanda 'escoja la vida' y que las vidas de todas las mujeres y sus hijos por nacer siempre sean amadas, valoradas, bienvenidas y respetadas en este país".

Con información de Arquidiócesis de Armagh.

 


 

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