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De cómo las ideologías pueden pervertir la ciencia y causar muy falsas expectativas
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14 de Marzo de 2018 / 0 Comentarios
 
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Madrid (Miércoles, 14-03-2018, Gaudium Press) El tema de las personas que se sienten 'mal' con su condición sexual es cada vez más presente en el noticiario cotidiano. Y junto a ello, también estallan en publicidad de tanto en tanto (a la par de la propaganda creciente de la llamada ideología de género) ciertos procedimientos médicos recomendados para aliviar esa disforia sexual (o disforia de género), básicamente terapias hormonales, cirugías de ‘reasignación de sexo' u otras intervenciones farmacológicas de ‘reasignación' y otros procedimientos secundarios como modificaciones faciales o de voz.

Recordemos primero que, resumidamente, la ideología de género se puede sintetizar en el absurdo de que no se nace mujer u hombre, sino que esto es una construcción. Concordes con esta ideología, son los postulados que afirman o insinúan que cambiar de sexo sería algo así como cambiar de color a una camisa, o cambiar de camisa. Y coherente con esos errados presupuestos, estaría la de la valoración de los procedimientos arriba descritos como la panacea para poder aliviar el malestar de quienes se sienten pertenecientes a un sexo diferente al que revelan sus condiciones físicas.

No desconocemos los duros sufrimientos que viven las personas aquejadas por un trastorno de la identidad sexual. Justamente por eso, es preciso prevenirlas contra esos 'infalibles' y universales remedios que todo lo curan, que más bien pueden ser causa de males aún peores. Amigo es quien avisa, no quien crea falsas expectativas.

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La edición de hoy de ReligionenLibertad trae un resumen de sesudos estudios sobre la eficacia de dichos procedimientos.

Por ejemplo, la revisión que en julio de 2004 hizo la Universidad de Birminghan, de 100 estudios médicos de diversos lugares del mundo sobre personas sometidas a intervenciones quirúrgicas de 'reasignación'. "El resultado, publicado por The Guardian, fue que ‘no hay evidencia concluyente de que las operaciones de cambio de sexo mejoren la vida de los transexuales... Muchas personas mantuvieron una angustia severa y comportamientos suicidas tras la operación... No se encontró una sólida evidencia científica de que la reasignación de género sea clínicamente eficaz' ".

Muy importante es el estudio realizado por el Instituto Karolinska de Estocolmo, por el amplio espacio de tiempo cubierto de 1973 al 2003. Observó a 191 hombres que habían sido sometidos a cirugía de reasignación de sexo, y a 133 mujeres. La conclusión no puede ser más clara: " 'Las personas con transexualismo, después de la reasignación de sexo, tienen un riesgo considerablemente mayor de mortalidad, comportamiento suicida e incidencia psiquiátrica que la población general', con una tasa de suicidio veinte veces superior entre los diez y quince años posteriores a la cirugía".

En mayo de 2014, la empresa líder de evaluación de tecnología médica Hayes Inc., realizó tres informes sobre la eficacia de la terapia hormonal, la cirugía de reasignación de sexo y procedimientos secundarios, en el tratamiento de la disforia de género. En el mismo sentido de los anteriores, los resultados fueron contrarios a los defensores de las panaceas: "La conclusión para los tres procedimientos fue otorgarles el nivel más bajo en cuanto a ‘calidad de la evidencia' del beneficio para el paciente tal como se desprende de los estudios revisados: ‘No se ha demostrado consistentemente mejorías estadísticamente significativas... En general los estudios tienen deficiencias asociadas con su realización...'. Entre ellas, ‘falta de aleatoriedad', ‘periodos de seguimiento desconocidos o muy cortos', ‘variable duración del seguimiento', ‘posible sesgo en la selección', ‘falta de una medición objetiva y validable de los resultados' ".

Interesante de los informes de la Hayes y de la Universidad de Birmingham es que son estudios sobre estudios, por tanto una revisión más amplia y crítica.

Muy importante es la opinión que trascribiremos de los servicios americanos Medicare y Medicaid, teniendo en vista la presión del gobierno Obama para que ese tipo de cirugías de ‘reasignación de sexo' tuvieran cobertura nacional en los EE.UU. La siguiente opinión es de agosto de 2016:

"Actualmente, los contratistas locales de Medicare determinan la cobertura de la cirugía de reasignación de género caso por caso. Hemos recibido una petición completa y formal para que decidamos que las soluciones quirúrgicas para el trastorno de identidad de género, ahora conocido como disforia de género, reciban una cobertura nacional. Los CMS no van a tomar en este momento una decisión de cobertura nacional para la cirugía de reasignación de género para los beneficiarios de Medicare con disforia de género porque la evidencia clínica no es concluyente para la población bajo Medicare".

Esta posición, estaba basada ciertamente en el estudio que dichos Centers for Medicare & Medicaid Services (CMS) habían publicitado ya en junio de ese año: "Sobre la base de una revisión exhaustiva de la evidencia clínica disponible en este momento, no hay suficiente evidencia para determinar si la cirugía de reasignación de género mejora los resultados de salud de los beneficiarios de Medicare con disforia de género. Había estudios con resultados discutidos (inconsistentes), y de los estudios mejor diseñados, unos informaban de beneficios mientras que otros informaban de perjuicios".

Menos invasivas que las mencionadas cirugías de reasignación, son las terapias hormonales. Pero estas tampoco presentan mayor evidencia de éxito en el alivio de síntomas de los trastornos de identidad sexual:

En septiembre de 2017 "la Endocrine Society publicó unas directrices para el tratamiento de la disforia de género, con objeto de ‘establecer un marco para el tratamiento apropiado de estas personas', en sentido favorable a la ‘reasignación de sexo'. Cada una de las 28 recomendaciones va acompañada de una valoración sobre su evidencia clínica. Pues bien: de las 28 recomendaciones, 6 no reciben calificación (por tratarse de pautas generales), 5 tienen una ‘muy baja' evidencia, 14 una ‘baja' evidencia y 3 una ‘moderada' evidencia. Ninguna alcanza el nivel máximo de ‘alta' evidencia". Por esta falta de sustento verdadero, son muchos los destacados médicos que se han pronunciado contra la supresión hormonal en adolescentes, como Paul W. Hruz, Lawrence S. Mayore y el famoso Paul McHugh.

***

El ser humano es maravilloso y a la vez complejo. Asimismo sus problemas. Querer distorsionar la realidad humana, para encarcelarla en sistemas ideológicos artificiales, siempre se mostrará nefasto. Lo quiso el comunismo y solo produjo ruina y miseria. Lo quiere ahora la absurda ideología de género, y ya se perciben sus funestas consecuencias. En este sentido creer que el ser humano es lo que no es, no cambiará la realidad, sino que la realidad termina imponiéndose, o vengándose, pues como dicen los franceses ‘chassez le naturel, il revient au galop', expulsad lo natural y él regresa al galope.

Lo que hay que hacer es entender verdaderamente como es el ser humano, para saberlo ayudar; pero para ello la mera filosofía, incluso la buena, es insuficiente, sino que se requiere el auxilio de la fe, voz de Dios.

Por Saúl Castiblanco - Lic. en Filosofía y Psicólogo forense

 

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De cómo las ideologías pueden pervertir la ciencia y causar muy falsas expectativas

Madrid (Miércoles, 14-03-2018, Gaudium Press) El tema de las personas que se sienten 'mal' con su condición sexual es cada vez más presente en el noticiario cotidiano. Y junto a ello, también estallan en publicidad de tanto en tanto (a la par de la propaganda creciente de la llamada ideología de género) ciertos procedimientos médicos recomendados para aliviar esa disforia sexual (o disforia de género), básicamente terapias hormonales, cirugías de ‘reasignación de sexo' u otras intervenciones farmacológicas de ‘reasignación' y otros procedimientos secundarios como modificaciones faciales o de voz.

Recordemos primero que, resumidamente, la ideología de género se puede sintetizar en el absurdo de que no se nace mujer u hombre, sino que esto es una construcción. Concordes con esta ideología, son los postulados que afirman o insinúan que cambiar de sexo sería algo así como cambiar de color a una camisa, o cambiar de camisa. Y coherente con esos errados presupuestos, estaría la de la valoración de los procedimientos arriba descritos como la panacea para poder aliviar el malestar de quienes se sienten pertenecientes a un sexo diferente al que revelan sus condiciones físicas.

No desconocemos los duros sufrimientos que viven las personas aquejadas por un trastorno de la identidad sexual. Justamente por eso, es preciso prevenirlas contra esos 'infalibles' y universales remedios que todo lo curan, que más bien pueden ser causa de males aún peores. Amigo es quien avisa, no quien crea falsas expectativas.

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La edición de hoy de ReligionenLibertad trae un resumen de sesudos estudios sobre la eficacia de dichos procedimientos.

Por ejemplo, la revisión que en julio de 2004 hizo la Universidad de Birminghan, de 100 estudios médicos de diversos lugares del mundo sobre personas sometidas a intervenciones quirúrgicas de 'reasignación'. "El resultado, publicado por The Guardian, fue que ‘no hay evidencia concluyente de que las operaciones de cambio de sexo mejoren la vida de los transexuales... Muchas personas mantuvieron una angustia severa y comportamientos suicidas tras la operación... No se encontró una sólida evidencia científica de que la reasignación de género sea clínicamente eficaz' ".

Muy importante es el estudio realizado por el Instituto Karolinska de Estocolmo, por el amplio espacio de tiempo cubierto de 1973 al 2003. Observó a 191 hombres que habían sido sometidos a cirugía de reasignación de sexo, y a 133 mujeres. La conclusión no puede ser más clara: " 'Las personas con transexualismo, después de la reasignación de sexo, tienen un riesgo considerablemente mayor de mortalidad, comportamiento suicida e incidencia psiquiátrica que la población general', con una tasa de suicidio veinte veces superior entre los diez y quince años posteriores a la cirugía".

En mayo de 2014, la empresa líder de evaluación de tecnología médica Hayes Inc., realizó tres informes sobre la eficacia de la terapia hormonal, la cirugía de reasignación de sexo y procedimientos secundarios, en el tratamiento de la disforia de género. En el mismo sentido de los anteriores, los resultados fueron contrarios a los defensores de las panaceas: "La conclusión para los tres procedimientos fue otorgarles el nivel más bajo en cuanto a ‘calidad de la evidencia' del beneficio para el paciente tal como se desprende de los estudios revisados: ‘No se ha demostrado consistentemente mejorías estadísticamente significativas... En general los estudios tienen deficiencias asociadas con su realización...'. Entre ellas, ‘falta de aleatoriedad', ‘periodos de seguimiento desconocidos o muy cortos', ‘variable duración del seguimiento', ‘posible sesgo en la selección', ‘falta de una medición objetiva y validable de los resultados' ".

Interesante de los informes de la Hayes y de la Universidad de Birmingham es que son estudios sobre estudios, por tanto una revisión más amplia y crítica.

Muy importante es la opinión que trascribiremos de los servicios americanos Medicare y Medicaid, teniendo en vista la presión del gobierno Obama para que ese tipo de cirugías de ‘reasignación de sexo' tuvieran cobertura nacional en los EE.UU. La siguiente opinión es de agosto de 2016:

"Actualmente, los contratistas locales de Medicare determinan la cobertura de la cirugía de reasignación de género caso por caso. Hemos recibido una petición completa y formal para que decidamos que las soluciones quirúrgicas para el trastorno de identidad de género, ahora conocido como disforia de género, reciban una cobertura nacional. Los CMS no van a tomar en este momento una decisión de cobertura nacional para la cirugía de reasignación de género para los beneficiarios de Medicare con disforia de género porque la evidencia clínica no es concluyente para la población bajo Medicare".

Esta posición, estaba basada ciertamente en el estudio que dichos Centers for Medicare & Medicaid Services (CMS) habían publicitado ya en junio de ese año: "Sobre la base de una revisión exhaustiva de la evidencia clínica disponible en este momento, no hay suficiente evidencia para determinar si la cirugía de reasignación de género mejora los resultados de salud de los beneficiarios de Medicare con disforia de género. Había estudios con resultados discutidos (inconsistentes), y de los estudios mejor diseñados, unos informaban de beneficios mientras que otros informaban de perjuicios".

Menos invasivas que las mencionadas cirugías de reasignación, son las terapias hormonales. Pero estas tampoco presentan mayor evidencia de éxito en el alivio de síntomas de los trastornos de identidad sexual:

En septiembre de 2017 "la Endocrine Society publicó unas directrices para el tratamiento de la disforia de género, con objeto de ‘establecer un marco para el tratamiento apropiado de estas personas', en sentido favorable a la ‘reasignación de sexo'. Cada una de las 28 recomendaciones va acompañada de una valoración sobre su evidencia clínica. Pues bien: de las 28 recomendaciones, 6 no reciben calificación (por tratarse de pautas generales), 5 tienen una ‘muy baja' evidencia, 14 una ‘baja' evidencia y 3 una ‘moderada' evidencia. Ninguna alcanza el nivel máximo de ‘alta' evidencia". Por esta falta de sustento verdadero, son muchos los destacados médicos que se han pronunciado contra la supresión hormonal en adolescentes, como Paul W. Hruz, Lawrence S. Mayore y el famoso Paul McHugh.

***

El ser humano es maravilloso y a la vez complejo. Asimismo sus problemas. Querer distorsionar la realidad humana, para encarcelarla en sistemas ideológicos artificiales, siempre se mostrará nefasto. Lo quiso el comunismo y solo produjo ruina y miseria. Lo quiere ahora la absurda ideología de género, y ya se perciben sus funestas consecuencias. En este sentido creer que el ser humano es lo que no es, no cambiará la realidad, sino que la realidad termina imponiéndose, o vengándose, pues como dicen los franceses ‘chassez le naturel, il revient au galop', expulsad lo natural y él regresa al galope.

Lo que hay que hacer es entender verdaderamente como es el ser humano, para saberlo ayudar; pero para ello la mera filosofía, incluso la buena, es insuficiente, sino que se requiere el auxilio de la fe, voz de Dios.

Por Saúl Castiblanco - Lic. en Filosofía y Psicólogo forense

 


 

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