Gaudium Press Español https://es.gaudiumpress.org | Agencia de Noticias Católicas - Un instrumento de la nueva evangelización Mon, 05 Oct 2026 18:33:50 +0000 es hourly 1 18 diáconos estadounidenses fueron ordenados en Roma por Mons. Robert Barron https://es.gaudiumpress.org/content/18-diaconos-estadounidenses-fueron-ordenados-en-roma-por-mons-robert-barron/ https://es.gaudiumpress.org/content/18-diaconos-estadounidenses-fueron-ordenados-en-roma-por-mons-robert-barron/#respond Mon, 05 Oct 2026 18:33:50 +0000 https://es.gaudiumpress.org/?p=212603 “Crean lo que leen. Enseñen lo que creen. Practiquen lo que predican”, dijo el prelado a los recién ordenados. Redacción (05/10/2026 13:29, Gaudium Press) El jueves 1º. de octubre en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, 18 seminaristas del North American College de Roma fueron ordenados como diáconos transitorios por Mons. Robert Barron,... Ver artículo

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“Crean lo que leen. Enseñen lo que creen. Practiquen lo que predican”, dijo el prelado a los recién ordenados.

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Foto: Fabio Gonnella/EWTN News.

Redacción (05/10/2026 13:29, Gaudium Press) El jueves 1º. de octubre en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, 18 seminaristas del North American College de Roma fueron ordenados como diáconos transitorios por Mons. Robert Barron, Obispo de la Diócesis de Winona-Rochester, Minnesota (Estados Unidos).

La celebración tuvo lugar después de aproximadamente siete años de formación espiritual, académica y pastoral, y marca un paso decisivo en el camino de estos hombres hacia la ordenación sacerdotal.

Los diáconos transitorios se encuentran en la última etapa del ministerio como seminaristas antes de ser ordenados sacerdotes. Para cada uno de los candidatos, este momento representa un compromiso de por vida con el servicio humilde, la predicación del Evangelio y la asistencia en el altar, mientras se preparan para asumir su vocación como pastores.

Durante su homilía, Mons. Barron, fundador del ministerio católico Word on Fire, recordó a los candidatos el papel fundamental que tienen como predicadores de la Palabra.

Basándose en la tradición de la Iglesia, destacó que los nuevos diáconos deben mantener presente la misión de Cristo mientras concluyen sus estudios en Roma y se preparan para llevar lo aprendido de regreso a sus parroquias de origen.

“El mismo Cristo dijo: ‘Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia’”, afirmó Mons. Barron. “Cuando las palabras de Cristo resuenan hasta su pueblo a través de ustedes, las cosas cambian. Los corazones se encienden”, continuó el obispo.

Mons. Barron concluyó su homilía exhortando a los nuevos diáconos: “Crean lo que leen. Enseñen lo que creen. Practiquen lo que predican”.

Aprendizaje para servir a los demás

Al reflexionar sobre la importancia de este momento, Nicholas Vande Hey, candidato de la Diócesis de Green Bay, Wisconsin, dijo a EWTN News que se siente “humilde y sediento al mismo tiempo… por lo que [el Señor] va a hacer en el futuro”.

Vande Hey forma parte de un grupo de seminaristas procedentes de diócesis de distintas partes de Estados Unidos, que han pasado varios años preparándose en el corazón de la Iglesia.

Graham Fassero, de la Diócesis de Richmond, Virginia, expresó en la víspera de su ordenación lo que espera llevar consigo después de sus años de formación en Roma. “Roma ha podido darme este hábito de pensar como peregrino, y me encantaría llevar también algún destello de eso a las personas de mi lugar de origen”, señaló.

Los 18 nuevos diáconos completarán ahora su último año de preparación antes de la ordenación sacerdotal. Al mismo tiempo, llevan consigo la experiencia de haber recibido el diaconado en la Basílica de San Pedro, centro espiritual de la Iglesia universal.

Con información de Aciprensa.

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Biden, “católico”, aceptó premio de mundial abortista y pide no “rendirse con el aborto” https://es.gaudiumpress.org/content/biden-catolico-acepto-premio-de-mundial-abortista-y-pide-no-rendirse-con-el-aborto/ https://es.gaudiumpress.org/content/biden-catolico-acepto-premio-de-mundial-abortista-y-pide-no-rendirse-con-el-aborto/#respond Mon, 05 Oct 2026 16:10:50 +0000 https://es.gaudiumpress.org/?p=212596 El expresidente estadounidense, que se presenta como católico, recogió de manos de su esposa el galardón Sonia Schorr Sloan en la gala anual de la rama de Delaware de la mayor multinacional del aborto. Redacción (05/10/2026 11:07, Gaudium Press) El expresidente de los Estados Unidos Joe Biden, que se ha presentado repetidas veces en público... Ver artículo

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El expresidente estadounidense, que se presenta como católico, recogió de manos de su esposa el galardón Sonia Schorr Sloan en la gala anual de la rama de Delaware de la mayor multinacional del aborto.

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Foto: Wikipedia

Redacción (05/10/2026 11:07, Gaudium Press) El expresidente de los Estados Unidos Joe Biden, que se ha presentado repetidas veces en público como católico, ha recibido un premio de Planned Parenthood de Delaware, la rama estatal de la mayor multinacional del aborto del país. Biden aprovechó su discurso de agradecimiento para defender su historial en favor del aborto e instar a los presentes a no «rendirse» en la lucha por mantenerlo legal.

El expresidente intervino el pasado jueves 24 de septiembre en la 22.ª Gala Anual Chocolate & Champagne de Planned Parenthood de Delaware, celebrada en la localidad de Claymont. Antes de que tomara la palabra, su esposa, la ex primera dama Jill Biden, le entregó el premio al Servicio Sonia Schorr Sloan.

Un galardón con nombre de dirigente abortista

El premio lleva el nombre de Sonia Schorr Sloan, que según el Delaware Business Times presidió Planned Parenthood de Delaware entre 1980 y 1984, y que seguía siendo presidenta de su junta directiva cuando murió en 2019.

Según una publicación de la propia Planned Parenthood de Delaware en Facebook a comienzos de septiembre, el galardón «honra un legado de servicio» y se concede «cada año a alguien cuyo trabajo refleja la misma dedicación» que la de quien fue una «colaboradora de larga trayectoria y líder comunitaria».

Contra la sentencia Dobbs

Durante su intervención, Biden evocó su amistad con Sloan, a la que llamó por su apodo, «Sonny», y recordó cómo reaccionó ante la sentencia del Tribunal Supremo en el caso Dobbs v. Jackson, que en 2022 anuló el precedente de Roe v. Wade y devolvió a los estados la competencia para regular el aborto.

«Ella se habría quedado destrozada, por supuesto, indignada y horrorizada, como nos quedamos todos», afirmó. «Una cosa sabemos: Sonny no habría tenido miedo», continuó. El expresidente aseguró que Sloan no habría reaccionado ante la sentencia «retorciéndose las manos» ni «lamentándose de cómo están las cosas», sino que se habría «puesto a trabajar».

Lejos de secundar la enseñanza constante de la Iglesia sobre el valor de toda vida humana desde la concepción, Biden presumió de lo que hizo desde la Casa Blanca para contrarrestar la sentencia: «Tras la decisión Dobbs, como presidente, creo que intenté hacer lo que sé que Sonny me habría estado diciendo por teléfono que hiciera. Actuamos; firmé una orden ejecutiva para proteger el acceso a la atención sanitaria reproductiva, incluida la atención médica de urgencia».

El expresidente explicó que otra de las medidas que adoptó fue ayudar a las mujeres que querían abortar a desplazarse a los estados donde el aborto seguía siendo legal. «Grupos como este, aquí en Delaware y en todo el país, también contraatacaron en los tribunales, en las asambleas legislativas estatales y en las urnas», añadió.

Biden describió el debate sobre el aborto como el último ejemplo de lo que llamó «un constante tira y afloja entre el peligro y la posibilidad», así como una «batalla» que «nunca termina del todo». Cerró su discurso con un mensaje dirigido «a todos los que amáis a nuestro país, a todos los que estamos desanimados por el estado actual de la nación»: «No hay tiempo para rendirse. Es hora de levantarse». El público estalló en aplausos.

El presidente más abortista de la historia

El historial de Biden le ha valido el calificativo de «el presidente más proaborto de la historia» por parte de diversos analistas y líderes provida. Entre sus decisiones figura la revocación de la Política de Ciudad de México, que restringe la ayuda exterior estadounidense a las organizaciones que practican o promueven el aborto.

Biden retiró además a Estados Unidos de la Declaración del Consenso de Ginebra. Firmada por decenas de países de todo el mundo, esta declaración establece que no existe un derecho internacional al aborto y que la legislación sobre la materia corresponde a cada nación o a sus autoridades locales.

Sus propuestas de presupuesto también dejaron clara su postura. Su administración intentó en repetidas ocasiones eliminar la Enmienda Hyde, que prohíbe destinar fondos federales a la mayoría de los abortos, así como la Enmienda Dornan, que impide la financiación federal del aborto en Washington D.C.

Con información de The Christian Post/InfoCatólica

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Papa León XIV en el Ángelus: San Francisco trabajó con gran fruto en la viña del Señor https://es.gaudiumpress.org/content/papa-leon-xiv-en-el-angelus-san-francisco-trabajo-con-gran-fruto-en-la-vina-del-senor/ https://es.gaudiumpress.org/content/papa-leon-xiv-en-el-angelus-san-francisco-trabajo-con-gran-fruto-en-la-vina-del-senor/#respond Mon, 05 Oct 2026 15:23:06 +0000 https://es.gaudiumpress.org/?p=212589 Ayer domingo 4 de octubre, el Papa León XIV presidió la oración del Ángelus en la Plaza de San Pedro e invitó a los fieles a seguir el ejemplo de San Francisco de Asís en el cuidado de la Iglesia. Con nuestras decisiones, construimos o destruimos la Iglesia. Redacción (05/10/2026 10:18, Gaudium Press) Al comentar... Ver artículo

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Ayer domingo 4 de octubre, el Papa León XIV presidió la oración del Ángelus en la Plaza de San Pedro e invitó a los fieles a seguir el ejemplo de San Francisco de Asís en el cuidado de la Iglesia. Con nuestras decisiones, construimos o destruimos la Iglesia.

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Foto: Vatican Media

Redacción (05/10/2026 10:18, Gaudium Press) Al comentar el Evangelio del día (Mt 21, 33-43), el Pontífice comparó la Iglesia con la viña del Señor, de la cual cada cristiano tiene responsabilidad.

El Papa recordó que Jesús es el Hijo de Dios enviado al mundo, “pero rechazado precisamente por aquellos que deberían haberlo acogido con los brazos abiertos”. “Aquel que vino para traer la salvación recibe una condena; aquel que quiere dar la vida es condenado a muerte”, afirmó. Al mismo tiempo, la enseñanza de Cristo “revela la misericordia cada vez mayor de su Padre” e invita a reflexionar sobre “las tantas crueldades que azotan al mundo y a la historia de los pueblos”.

Dios transforma el mal en redención

Ese rechazo violento, destacó León XIV, no quebranta la voluntad de Dios. En su infinita justicia, el Señor transforma el mal en redención: “La piedra que los constructores desecharon se ha convertido en piedra angular” (Mt 21, 42; cf. Sal 118, 22). “¡Así es como el Todopoderoso guía la historia, socorriéndonos en todas nuestras caídas: Dios nunca descarta nuestra vida!”, exclamó el Papa. San Francisco: trabajador en la viña del Señor

Partiendo de la imagen de la parábola, el Santo Padre subrayó: “la viña que hay que cultivar con justicia es la Iglesia, que construimos o perjudicamos con nuestras decisiones”.

En el octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís, el Papa recordó al santo como “un obrero que trabajó con gran fruto en la viña del Señor: San Francisco de Asís, a quien el propio Jesús pidió que reparara su Iglesia”.

Inspirado por el Crucificado, Francisco “edificó, ante todo, su propia vida sobre el cimiento de Cristo, compartiendo su pobreza, su alegría y sus sufrimientos, hasta llegar a la señal mística de los estigmas”. Hombre de oración ardiente y lleno de caridad, fue un ejemplo para los primeros frailes. “San Francisco la reparó en virtud de la fe en el Señor Jesús, sanando las fisuras de la discordia con el testimonio del amor fraterno”, afirmó León XIV.

Construir la concordia entre los pueblos

Ocho siglos después, el carisma de San Francisco sigue dando frutos, de los que dan testimonio la familia franciscana y los dones de su legado espiritual en el Pueblo de Dios. “Por eso, mientras celebramos el año jubilar franciscano, imploremos con perseverancia el don de la paz y comprometámonos sinceramente a construir la concordia entre los pueblos”, exhortó el Papa.

León XIV concluyó pidiendo la intercesión de María Santísima, unido espiritualmente a los fieles reunidos en el Santuario de Pompeya para la Súplica a la Virgen del Santo Rosario.

Tras el Ángelus, el Papa reforzó el llamamiento a rezar el Rosario por la paz, especialmente por Tierra Santa, y encomendó a la oración de los fieles el encuentro sobre Amoris laetitia y las familias, que iniciará el próximo 7 de octubre.

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Divorcio gris: una realidad que preocupa https://es.gaudiumpress.org/content/divorcio-gris-una-realidad-que-preocupa/ https://es.gaudiumpress.org/content/divorcio-gris-una-realidad-que-preocupa/#respond Mon, 05 Oct 2026 14:28:39 +0000 https://es.gaudiumpress.org/?p=212581 Tras treinta o cuarenta años construyendo una vida juntos, algunas parejas descubren que han construido la casa, criado a los hijos y acumulado logros, pero que, en algún momento del camino, dejaron de construir su propio matrimonio. Redacción (05/10/2026 09:23, Gaudium Press) El día de la boda, ante el altar, dos personas prometen permanecer juntas... Ver artículo

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Tras treinta o cuarenta años construyendo una vida juntos, algunas parejas descubren que han construido la casa, criado a los hijos y acumulado logros, pero que, en algún momento del camino, dejaron de construir su propio matrimonio.

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Redacción (05/10/2026 09:23, Gaudium Press) El día de la boda, ante el altar, dos personas prometen permanecer juntas en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, amándose y respetándose todos los días de sus vidas. En ese momento, el futuro parece inmenso. Después, comienza la vida.

Hay que organizar el hogar. Primero, los muebles indispensables; luego, la lavadora, el televisor, el microondas, la aspiradora, el horno eléctrico y tantas otras cosas que prometen hacer la vida más cómoda. Llega el primer coche. Llegan los hijos. Quizás la casa se quede pequeña y sea necesario buscar otra. Surgen la escuela, el trabajo, las cuotas, los problemas, los logros, las vacaciones, las enfermedades, los cumpleaños.

Y la pareja sigue adelante, ocupada en construir una vida. Hasta que, algunas décadas más tarde, los hijos crecen y comienzan sus propias historias. La casa vuelve a estar habitada solo por dos personas. Entonces, marido y mujer se miran y, a veces, descubren que se han convertido en desconocidos.

Cuando el matrimonio envejece antes que la pareja

Existe incluso un nombre para el fenómeno: divorcio gris, expresión utilizada para las separaciones que ocurren después de los 50 años. En Estados Unidos, donde el fenómeno se estudia desde hace décadas, la tasa de divorcio entre personas de 50 años o más se duplicó entre 1990 y 2010. Hoy, casi el 40 % de las personas que se divorcian en ese país se encuentran en esa franja de edad. Las cifras más recientes muestran una estabilización entre los adultos de 50 a 64 años, pero la tendencia sigue al alza entre los de mayor edad.

Evidentemente, existen situaciones graves en las que la convivencia puede volverse insostenible o incluso peligrosa. La violencia, las amenazas a la integridad de uno de los cónyuges y otras circunstancias extremas no deben confundirse con lo que estamos tratando aquí.

Pero también hay matrimonios de veinte, treinta o cuarenta años que no terminaron debido a un acontecimiento extraordinario. Simplemente se fueron desgastando poco a poco.

Las pequeñas demoliciones

Un matrimonio rara vez comienza con indiferencia. Durante el noviazgo, existe esmero. Nos arreglamos para ver a la otra persona. Queremos escuchar sus historias. Prestamos atención a lo que dice. Buscamos agradar. Esperamos el encuentro con ilusión durante días.

Sin embargo, tras muchos años, aquello que debería haberse convertido en intimidad puede transformarse en descuido. Ya no nos arreglamos para el otro. Interrumpimos cuando habla. Corregimos una historia que cuenta ante los amigos. Hacemos comentarios irónicos a su costa. Lo desmentimos. Lo menospreciamos. Dejamos de agradecer aquello que empezamos a considerar una obligación.

Y comenzamos a exigir. El matrimonio pasa a medirse mediante una pregunta silenciosa: ¿qué está haciendo esta persona para hacerme feliz? Quizás ahí resida precisamente una de las trampas.

El matrimonio no existe para que un ser humano se encargue de satisfacer todas las necesidades y deseos del otro. Seguimos siendo individuos llamados a crecer, madurar, desarrollar nuestros dones y santificarnos. Pero también asumimos el compromiso de construir algo que no existía antes: el «nosotros». Y es posible crecer individualmente sin dejar que el matrimonio deje de crecer.

¿Hacia dónde mirábamos?

Tal vez muchas parejas hayan pasado décadas mirando en la misma dirección, pero no la una a la otra. Miraron hacia la casa que necesitaban comprar. Hacia el coche que querían cambiar. Hacia la educación de los hijos. Hacia el ascenso en el trabajo. Hacia las facturas. Hacia las reformas. Hacia todo aquello que debía resolverse. Pero dejaron de ver a Dios el uno en el otro.

Y un día, todas esas urgencias disminuyeron. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que hacía mucho tiempo que no caminaban el uno hacia el otro, ni ambos hacia Dios.

No basta con compartir un domicilio. No basta con tener hijos y un patrimonio en común. La vida conyugal también necesita ser alimentada.

Tal vez algunas parejas descubran demasiado tarde que cuidaron de la casa, de los hijos, del patrimonio y de la carrera profesional, pero se olvidaron de cuidar lo único que daba un sentido común a todo ello: el propio matrimonio.

Envejecer juntos

Existe, además, algo particularmente doloroso en el divorcio en la tercera edad. Precisamente cuando comienza una etapa de la vida en la que el apoyo mutuo puede volverse aún más valioso, dos personas que atravesaron juntas tantas dificultades deciden seguir caminos separados.

Algunas buscan nuevas relaciones en una sociedad que a menudo vende la idea de que siempre existe, en algún lugar, alguien capaz de ofrecernos finalmente la felicidad que la otra persona no nos dio.

Y tal vez la pregunta más importante no sea simplemente: «¿Por qué tantas parejas se divorcian después de los 50?». Quizás sea otra: «¿Qué podríamos haber hecho antes de llegar a este punto?».

Tal vez sea necesario volver a escuchar. Volver a admirar. Pedir perdón. Dejar de convertir la intimidad en una licencia para herir. Respetar al otro delante de los hijos y de los amigos. Cuidar la propia apariencia, no por esclavitud a la juventud, sino porque aún deseamos resultar agradables a la persona que elegimos.

Y recordar que nadie sigue siendo exactamente la misma persona con la que nos casamos. Nosotros cambiamos. La otra persona también.

Por eso, tal vez el gran desafío de un matrimonio largo sea este: seguir conociendo a la persona con la que se vive.

El amor maduro no necesita imitar el noviazgo de la juventud. Después de décadas, puede adquirir otra belleza: la de dos personas que conocen sus cicatrices, defectos, pérdidas y fragilidades y que, aun así, siguen eligiendo caminar juntas.

El cabello puede volverse canoso; el matrimonio no tiene por qué hacerlo.

Por Alfonso Pessoa

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Recado al Sínodo de Mons. Bux: “Más que al derecho canónico, habría que meter mano a la crisis de fe” https://es.gaudiumpress.org/content/recado-al-sinodo-de-mons-bux-mas-que-al-derecho-canonico-habria-que-meter-mano-a-la-crisis-de-fe/ https://es.gaudiumpress.org/content/recado-al-sinodo-de-mons-bux-mas-que-al-derecho-canonico-habria-que-meter-mano-a-la-crisis-de-fe/#respond Mon, 05 Oct 2026 14:13:20 +0000 https://es.gaudiumpress.org/?p=212574 El teólogo recordó una advertencia que le hizo el patriarca ortodoxo de Constantinopla, Bartolomé: “Mire, el Sínodo puede también destruir la Iglesia”. Redacción (05/10/2026 09:06, Gaudium Press) En una entrevista concedida a La Nuova Bussola Quotidiana, Monseñor Nicola Bux recurre a una imagen para describir el momento que atraviesa la Iglesia, la de las arenas... Ver artículo

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El teólogo recordó una advertencia que le hizo el patriarca ortodoxo de Constantinopla, Bartolomé: “Mire, el Sínodo puede también destruir la Iglesia”.

Giovanni Paolo II e Nicola Bux

Mons. Bux rinde homenaje a Juan Pablo II – Foto: Wikipedia

Redacción (05/10/2026 09:06, Gaudium Press) En una entrevista concedida a La Nuova Bussola Quotidiana, Monseñor Nicola Bux recurre a una imagen para describir el momento que atraviesa la Iglesia, la de las arenas movedizas. «Esta continua voluntad de cambio acaba creando una incertidumbre, como sobre las arenas movedizas», afirma el teólogo de Bari a propósito del último fruto del proceso sinodal. Se trata del Informe final de la Comisión canónica, hecho público el 30 de septiembre por la Secretaría General del Sínodo, que recoge propuestas de modificación y plantea la conveniencia de revisar íntegramente el Código de Derecho Canónico.

Mons. Bux va a las cuestiones previas de los cambios concretos. Señala la falta de claridad sobre la naturaleza del Sínodo y de la propia Iglesia, a la que, a su juicio, se contempla como una estructura que reorganizar y no como misterio e instrumento de salvación.

El Sínodo no es un concilio

Bux percibe la intención de «codificar» el Sínodo para hacerlo normativo y vinculante para toda la Iglesia, al modo de un concilio. «Pero el Sínodo no es el concilio», advierte. Recuerda que siempre ha habido sínodos, también diocesanos, y que en la configuración querida por Pablo VI se trata ante todo del Sínodo de los Obispos, que es consultivo y solo se vuelve deliberativo por la autoridad pontificia. Era el Papa quien decidía qué peticiones atender, y cuáles no, al publicar una exhortación apostólica. «Ahora creo que hay una falta de claridad sobre la naturaleza del Sínodo», resume.

Sobre el motivo de rehacer un Código promulgado hace poco más de cuarenta años, Bux apunta que podría buscarse consolidar un papel de los laicos «casi paritario» con el de los clérigos. Frente a ello recuerda que la Iglesia es jerárquica, como reafirma Lumen gentium, y que no se trata de una cuestión de organización institucional sino ante todo sacramental. «Cristo dio a los apóstoles y a sus sucesores el poder sacramental, que hace de la Iglesia el instrumento de salvación del mundo», explica. Precisa que «jerarquía» significa «sagrado principio», del griego hieros, y que es sagrada porque la estableció Cristo. «La naturaleza de la Iglesia es jerárquica, no sinodal», concluye.

La comunión como método

El teólogo ve en León XIV un posible intento de corrección cuando el Papa presenta la sinodalidad como un estilo o un método, aunque él prefiere decir, citando al dominico Jérôme Hamer, que el método de la Iglesia es la comunión, «comunión de los santos, de los fieles, de los obispos con el Papa». La sinodalidad, añade, es una modalidad y ni siquiera la única, porque en la Iglesia existe también la autoridad. Considerarla la «naturaleza» de la Iglesia le parece «arriesgado», y estima necesaria una aclaración.

De ahí su reserva ante la reforma de un código que data solo de 1983. La voluntad permanente de cambio, sostiene, genera incertidumbre porque lleva a preguntarse «si mañana la Iglesia cambia lo que pide hoy, ¿hasta qué punto se le puede creer?».

Un laicado clericalizado

Algunas de las propuestas insisten en las tareas litúrgicas que podrían asignarse a los laicos. Para Bux, esa perspectiva prescinde de la invitación de Jesús a rogar al dueño de la mies que envíe obreros, «porque la mies es mucha y los obreros pocos» (Mt 9,37-38). La Iglesia siempre se ha preocupado por las vocaciones sacerdotales, y la razón, subraya, no es organizativa sino sacramental. Apoyarse en lo que pueden hacer los laicos expresa, en su opinión, «una desconfianza en la promesa del Señor», que aseguró que la Iglesia no desfallecería.

Admite que en caso de emergencia cualquiera puede administrar el bautismo, pero advierte que «querer estabilizar una situación excepcional significa casi burlarse del Señor». Y lo considera especialmente llamativo tras el viaje del Papa a Francia, que a su juicio ha mostrado el despertar de la fe en las familias, en los laicos y en las vocaciones.

Bux propone ocuparse de los laicos que quieren suscitar vocaciones como padres, maestros o educadores, cuya tarea no son los espacios organizativos de la institución eclesiástica sino la transmisión de la fe a las nuevas generaciones. Promover el laicado de otro modo, sostiene, acaba por clericalizarlo y tampoco favorece la comunión eclesial, que crece «si los sacerdotes hacen de sacerdotes y los laicos hacen de padres de familia y sobre todo de testigos en el mundo del trabajo», y no cuando los laicos se ocupan de las cosas de los clérigos y los sacerdotes se vuelcan en lo social. La idea de que los laicos deban «roer» el servicio sacramental de la jerarquía perjudica al laicado, porque lo aparta de su ámbito propio, que según los textos conciliares es ser levadura en la masa del mundo.

La crisis de fe, antes que el Código

Ante la proliferación de documentos, grupos y comisiones, Bux recuerda que Vittorio Messori propuso una «moratoria» en la producción de documentos, que son prolijos, se leen cada vez menos y degeneran en una logorrea que va en detrimento del anuncio del Evangelio. «Si se quiere tener en cuenta el sensus fidei del pueblo de Dios, entonces, más que meter mano al derecho canónico, habría que meter mano a la crisis de fe», afirma.

El viaje a Francia, insiste, demostró que la fe se difunde con el testimonio de Jesucristo, camino, verdad y vida. El signo de la conversión no es participar en organismos eclesiásticos, sino pedir el bautismo y los sacramentos y testimoniar ante el mundo que la fe debe impregnar también el espacio público. Así lo entendieron los santos, que no creaban consejos y comisiones sino que anunciaban la Verdad del Señor. «Es una forma de clericalismo esta continua preocupación por organizar, que en lugar de mirar a la Iglesia como misterio la ve como una estructura que hacer funcionar», añade, porque «las organizaciones se hacen y se deshacen».

La advertencia de Bartolomé: “El Sínodo puede también destruir la Iglesia”

Bux evoca una frase que le dijo el patriarca ortodoxo de Constantinopla, Bartolomé: «Mire, el Sínodo puede también destruir la Iglesia». El patriarca le puso como ejemplo los sínodos orientales, donde todos tienen voz y también la elección y el gobierno de un patriarca sufren condicionamientos. «Ustedes tienen un Papa para la Iglesia católica, nosotros tenemos uno para cada Iglesia», le dijo, de modo que «entre nosotros nunca está la palabra fin», que solo podría escribir la autoridad suprema.

El grave riesgo, según Bux, es quedar prisioneros de la estructura sinodal, entre vetos cruzados como en la ortodoxia y con la imposible pretensión de decidirlo todo entre todos. «Imaginémonos si todo esto se codifica», apunta. La sinodalidad no podrá «destruir» la Iglesia, porque el Señor no lo permitiría, pero sí podría paralizar el primado de Pedro, que escucha y consulta, aunque es él quien dice la última palabra.

Bux remite en este punto al mensaje enviado a los camaldulenses en nombre de León XIV por el Cardenal Pietro Parolin en octubre de 2025: «La auténtica sinodalidad exige por su naturaleza la escucha y la participación de todos los bautizados, según la vocación de cada uno, pero no puede prescindir de la autoridad conferida por Cristo al Colegio de los obispos con a su cabeza el Sucesor de Pedro».

Con información de Infocatólica.

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San Plácido: El niño que el río no se pudo llevar https://es.gaudiumpress.org/content/san-placido-el-nino-que-el-rio-no-se-pudo-llevar/ https://es.gaudiumpress.org/content/san-placido-el-nino-que-el-rio-no-se-pudo-llevar/#respond Mon, 05 Oct 2026 13:28:25 +0000 https://es.gaudiumpress.org/?p=212567 Un día San Benito fue advertido por el cielo de que “el niño” se estaba ahogando. Redacción (05/10/2026 08:18, Gaudium Press) Hoy la Iglesia recuerda, entre otros santos, a San Plácido, hijo del patricio Tertulio y desde su adolescencia discípulo de San Benito. De él se conserva un episodio prodigioso, de esos que parecen leyenda... Ver artículo

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Un día San Benito fue advertido por el cielo de que “el niño” se estaba ahogando.

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Redacción (05/10/2026 08:18, Gaudium Press) Hoy la Iglesia recuerda, entre otros santos, a San Plácido, hijo del patricio Tertulio y desde su adolescencia discípulo de San Benito. De él se conserva un episodio prodigioso, de esos que parecen leyenda y sin embargo no lo son, pues su relator no es otro que San Gregorio Magno (540-604), quien lo consignó con detalle en sus Diálogos.

Ocurrió que el joven Plácido, andando cerca de un río, resbaló y cayó en sus aguas. A lo lejos, en su celda en el monasterio, San Benito fue advertido de la desgracia, ya por una inspiración del cielo, ya por la voz de su ángel de la guarda. Sin perder un instante llamó a Mauro y le ordenó: “Corre y vuela, hermano mío, que el niño acaba de caerse al río”.

Mauro obedeció con la rapidez de un relámpago. Con el corazón puesto únicamente en salvar al muchacho, sin reparar en que la corriente era obstáculo para sus pies: avanzó sobre las aguas como lo hiciera Cristo sobre el lago de Galilea. Alcanzó Mauro a Plácido, lo tomó por los cabellos y, siempre sobre la superficie del río, lo condujo hasta la orilla.

Solo cuando ambos estuvieron a salvo comprendió Mauro el portento de lo ocurrido. Además fue un milagro doble, si se cuenta también el aviso sobrenatural que recibió San Benito, por medio de quien tantas maravillas obró Dios.

San Benito atribuyó el prodigio a la santa obediencia con que San Mauro había corrido a cumplir su mandato. San Mauro, en cambio, se lo atribuyó a los méritos de su maestro. Y era esto último lo más cierto, como lo confirmó el propio Plácido: “Cuando me sacaste del agua, vi el manto de nuestro padre sobre mi cabeza y pensé que era él quien tiraba de mí”.

Los dos jóvenes crecieron en virtud a la sombra del santo Abad, en el gran monasterio de Montecassino, cuyas tierras, según se dice, había cedido el propio padre de Plácido a la naciente y ya pujante comunidad.

Durante mucho tiempo se creyó que San Plácido había muerto mártir, pero esa tradición ha sido desmentida.

Con información de la Enciclopedia Católica.

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El peligro viene de dentro, y la solución, también – Comentario a la lectura dominical https://es.gaudiumpress.org/content/el-peligro-viene-de-dentro-y-la-solucion-tambien-comentario-a-la-lectura-dominical/ https://es.gaudiumpress.org/content/el-peligro-viene-de-dentro-y-la-solucion-tambien-comentario-a-la-lectura-dominical/#respond Sun, 04 Oct 2026 15:02:15 +0000 https://es.gaudiumpress.org/?p=212560 Las mayores amenazas para la viña de Dios no son externas, sino que brotan del corazón de los propios labradores. Redacción (04/10/2026 09:58, Gaudium Press) Martes, Semana Santa. El Redentor dirige una incisiva parábola a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, en un intento de apartarlos de sus iniquidades. Cuenta la historia... Ver artículo

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Las mayores amenazas para la viña de Dios no son externas, sino que brotan del corazón de los propios labradores.

R298 1 D LIT1 Parabola dos vinhateiros

Redacción (04/10/2026 09:58, Gaudium Press) Martes, Semana Santa. El Redentor dirige una incisiva parábola a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, en un intento de apartarlos de sus iniquidades. Cuenta la historia de una viña —figura de la «casa de Israel» (Is 5, 7) y anuncio de la Iglesia— arrendada a unos labradores.

A primera vista, la alegoría parece sugerir que el mayor peligro para la viña es la intrusión de ladrones. Para repelerlos, la plantación está resguardada por cercas, alusión al poderoso amparo del ejército angélico. Aun así, tales defensas resultan insuficientes: los salteadores son astutos y no escatiman esfuerzos para infiltrarse a escondidas en el campo. Es necesario construir también una torre de vigía. He aquí la eterna advertencia: «Velad y orad para no caer en la tentación» (Mt 26, 41), pues Eva, Sansón, David y muchos otros sucumbieron por falta de vigilancia.

En este escenario, todo augura prosperidad: las «buenas cepas» (Is 5, 2) están protegidas por cercas, atalayas y centinelas; el terreno está desbrozado y el lagar produce los mejores vinos. Ahora el dueño ya puede viajar al extranjero: los labradores se encargarán de la vendimia y todo irá bien…

Pero no. El propietario —Dios— delega la responsabilidad de la viña en unos escogidos. Éstos, no obstante, se apoderan de ella y maltratan a sus emisarios. Finalmente, como último recurso, ese padre de familia envía a su propio hijo para recoger los frutos. Lo que ocurre a continuación es espantoso: los labradores lo reciben con una brutalidad inaudita y lo golpean hasta matarlo, como vaticinio de la Pasión redentora que sobrevendría pocos días después.

Así, el divino Maestro sugiere que la principal amenaza para su viña no proviene de los enemigos externos, sino de los internos, sobre todo de aquellos a quienes se han confiado responsabilidades. No son los Dioclecianos y sus persecuciones los que más afligen a la Iglesia; ni los Robespierres y sus guillotinas; ni tampoco los Stalins y sus gulags. La amenaza más grave reside en los traidores de dentro. Entre ellos, el más funesto es el que se traiciona a sí mismo. Judas había sido llamado desde el principio a ser ministro de Dios, labrador de la viña. Sin embargo, antes de traicionar a Jesús, traicionó su propia vocación. Por eso, más le habría valido no haber nacido (cf. Mt 26, 24)…

La conclusión de la parábola pone de manifiesto el dinamismo de la gracia, que jamás se desperdicia: el Reino de Dios se le quita al sanedrín —los labradores infieles— y se le da al nuevo pueblo elegido, que producirá frutos (cf. Mt 21, 43), es decir, a los bautizados, partícipes de la invencibilidad misma de la Iglesia.

¿Saldrán impunes los enemigos de la viña?

¿Y los enemigos de la viña? ¿Saldrán ilesos? La respuesta brota de los labios del Salvador —la piedra rechazada por los arquitectos— en el versículo que sigue al pasaje de este domingo: «El que cayere sobre esta piedra se destrozará, y a aquel sobre quien cayere, lo aplastará» (Mt 21, 44). Cristo y su Cuerpo Místico no sólo resisten a sus enemigos, sino que los reducen a polvo.

Si Judas hubiera recurrido al auxilio maternal de la Santísima Virgen, la historia habría sido otra. Ella es la «torre de vigía» que no sólo vela por nosotros y nos rodea de afecto y protección, sino que también aplasta en todo momento la cabeza de la serpiente (cf. Gén 3, 5). Unidos a Ella, ¡el triunfo sobre los enemigos —incluso sobre los más internos— estará siempre garantizado!

Por el P. Felipe de Azevedo Ramos, EP

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San Francisco de Asís, cantor de la Dama Pobreza, sostuvo en sus hombros la Iglesia de Dios https://es.gaudiumpress.org/content/san-francisco-de-asis-cantor-de-la-dama-pobreza-sostuvo-en-sus-hombros-la-iglesia-de-dios/ https://es.gaudiumpress.org/content/san-francisco-de-asis-cantor-de-la-dama-pobreza-sostuvo-en-sus-hombros-la-iglesia-de-dios/#respond Sun, 04 Oct 2026 14:18:05 +0000 https://es.gaudiumpress.org/?p=212553 Ejemplo vivo del desprendimiento y de la falta de pretensiones, San Francisco brilló por la pobreza de espíritu: tuvo el corazón libre de todo y cualquier apego, convencido de que la representación de este mundo se termina. Redacción (04/10/2026, Gaudium Press) En los últimos fulgores del siglo XII, en el seno de una acomodada familia... Ver artículo

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Ejemplo vivo del desprendimiento y de la falta de pretensiones, San Francisco brilló por la pobreza de espíritu: tuvo el corazón libre de todo y cualquier apego, convencido de que la representación de este mundo se termina.

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Redacción (04/10/2026, Gaudium Press) En los últimos fulgores del siglo XII, en el seno de una acomodada familia de la ciudad de Asís veía la luz un varón enviado por Dios, cuyo nombre inicialmente era Juan (cf. Jn 1, 6).

Su madre, una mujer muy piadosa llamada Pica, le había puesto ese nombre sin el conocimiento del padre, Pedro de Bernardone, pues se encontraba de viaje de negocios en Francia. Algunos autores narran que el progenitor se quedó tan contento cuando regresó de ese país y conoció a su hijo que quiso que se llamara Francesco, es decir, el «francesito» o «pequeño francés» en italiano.1 Y, de hecho, así pasó a ser conocido.

Un joven de espíritu fuerte y alegre

La infancia y la juventud de Francisco transcurrieron en la más completa despreocupación. Como hijo de ricos comerciantes, siempre tuvo a su disposición mucho dinero, que gastaba casi sin pensarlo. Dotado de una manera de ser muy liberal, disfrutaba tranquilamente de todo lo que podía en términos de buena alimentación, ropas y bienes personales.

Pronto se notó que «pertenecía a la clase de los espíritus fuertes y alegres»,2 convirtiéndose rápidamente, en su constante efusividad, en líder de sus coetáneos. Pese a ser bromista, era muy amable y cortés con quien quiera que le dirigiera la palabra, nunca injuriaba a nadie ni pronunciaba vocablos torpes, incluso cuando le ofendían. Así, vivía rodeado de amigos, con los cuales se complacía en fiestas y paseos por la ciudad, al son de canciones.

Enseguida brilló también en su espíritu la virtud de la generosidad. Respondía con invariable solicitud todas las peticiones de los pobres y necesitados, llegando un día a hacer el propósito de no negar nunca un pedido que se le presentara en nombre del Señor.3 La avaricia jamás encontró morada en su corazón, quizá como un signo de enorme predilección que la Providencia había depositado en su alma.

El comienzo de la conversión

Fue en el auge de esa juventud frívola cuando Dios empezó a revelarse a Francisco y a hablarle al corazón. En dos ocasiones lo visitó en sueños, los cuales, aunque no tuvieran un claro carácter místico, lo conmovieron profundamente y le hicieron reflexionar sobre la vida que llevaba.

El primer hecho manifiesto de su conversión ocurrió cierta vez en la que caminaba cantando con sus compañeros por las calles de Asís. Súbitamente, se vio arrebatado por el Señor «y su corazón se llenó de tanta dulzura que no podía hablar ni moverse, tampoco sentir ni oír otra cosa que no fuera esa dulzura, la cual lo distanciaba tanto de los sentimientos mundanos que, como él mismo diría después, incluso si hubiera sido cortado en pedazos no habría podido moverse de aquel sitio»4.

Desde ese día en adelante algo cambió en su interior. «Comenzó a reputarse vil y a despreciar aquellas cosas que antes amaba, aunque no plenamente todavía, pues aún no estaba completamente desapegado de las vanidades de este mundo»5.

Sin embargo, el camino que la Providencia le había trazado no se le presentaba con entera claridad. Ansiaba la pobreza por encima de todas las cosas, pero como su corazón no encontraba eco en los ambientes que frecuentaba, se abstenía de pedirle consejo a los demás al respecto, excepto a Dios.

La voluntad divina se vuelve manifiesta

Un día cuando pasaba por delante de la iglesia de San Damián, Francisco oyó una voz interior que le ordenaba que entrara a rezar. Obediente, entró en el recinto y se puso a orar ante una imagen del Crucificado, la cual, de repente, empezó a hablarle: «Francisco, ¿no ves que mi casa está en ruinas? Ve, pues, y repárala»6.

R226 HAG Sao Francisco

Al principio, el joven converso entendió al pie de la letra la petición del Redentor y, con mucha prontitud, consiguió reformar completamente aquella pequeña iglesia. No obstante, las palabras de Cristo poseían un alcance muchísimo mayor, que Francisco sólo logró comprender con el paso del tiempo: él debía ser un renovador de la Santa Iglesia Católica, reconduciéndola hacia el buen camino, del cual, infelizmente, se había desviado.

Dicha manifestación divina fue de gran auxilio para que el Poverello comprendiera su vocación. Ésta se explicitó definitivamente durante una Misa en la que escuchó de los labios del sacerdote las palabras del Señor: «No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón» (Mt 10, 9-10). Al oír esto exclamó emocionado: «¡Esto es lo que deseo realizar de todo corazón!».

A partir de aquel momento, «supo con certeza absoluta lo que quería, no vaciló ni dudó más. […] Rebosante de alegría, toda su alma suspiraba seguir la palabra del Señor y concretizarla»7.

Oposición por parte de su familia

Ahora bien, como le suele ocurrir a quienes se entregan con radicalidad al servicio de Dios, la persecución no tardó en llegar a la vida de Francisco. Habiendo resuelto abandonar casas, campos, padre, madre y hermanos por amor a Dios, recibió enseguida la recompensa prometida por el Salvador: el céntuplo, con persecuciones (cf. Mc 10, 29-30).

Su padre, Pedro de Bernardone, puso férrea resistencia a la decisión de su hijo de seguir a Cristo. Cierto día, no sabiendo ya qué hacer para disuadirlo de sus intentos, lo denunció al obispo con calurosas quejas. Éste, sin embargo, discreto y sabio, le aconsejó a Francisco que compareciera en su palacio y respondiera a las acusaciones de su padre. Y así lo hizo.

El día señalado se presentó ante el obispo. Tras ser confortado por las ardorosas palabras de éste, el santo joven tomó una actitud inesperada: se dirigió a una habitación próxima, se despojó de sus ropas y regresó al salón para depositarlas, junto con todo el dinero que llevaba, a los pies de su progenitor, como signo de plena ruptura con el mundo. Pedro de Berbardone, estupefacto y echo una furia, recogió las pertenencias de su hijo «enloquecido» y se marchó sin decir nada.

Entonces el prelado, con lágrimas en los ojos, se acercó al joven y lo vistió con su propio manto, escondiendo, en los grandes dobleces de este, su penosa desnudez; a continuación, lo estrechó fuertemente contra su corazón.8

A partir de este episodio, San Francisco se desposó para siempre con la «Dama Pobreza». En adelante sería, para la cristiandad de su tiempo, «el símbolo y el recuerdo vivo de Cristo. […] Cuando el mundo estaba en peligro de volverse gélido, llegó la hora de este santo del amor. Se merece el nombre de “transformador del mundo”»9.

¿Por qué «transformador del mundo»?

Para entender bien el espíritu y la obra de San Francisco es necesario considerar que la humanidad del siglo XIII estaba siendo corroída por una profunda crisis, establecida sobre todo en los estratos más altos de la sociedad, incluso en el propio clero. Había un «entusiasmo creciente por los placeres del mundo, efecto directo de las mejoras de las condiciones de existencia y del desarrollo de las relaciones entre las personas»10. Traduciéndose enseguida en las costumbres, ese afán de gozo terreno se extendió por todas las clases sociales y dio libre curso a los excesos de lujo y a la avidez del lucro; en consecuencia, los corazones se desprendieron gradualmente del amor al sacrificio y de las aspiraciones de santidad.11

Francisco representaría lo contrario de esa decadencia. Además su admiración de Dios en el orden del universo se expresaría de manera incomparable en el famoso Cántico de las criaturas, «el sermón nuevo que el santo mandó a sus discípulos que predicaran por el mundo entero, para conquistarlo para el amor de Dios»12.

Los primeros seguidores y la fundación de la Orden

Una vez aclarado totalmente acerca de su misión, Francisco empezó a anunciar la verdad en el pleno ardor del espíritu de Cristo e invitó a otros a que se asociaran a él en la búsqueda de la santidad. Cuando consiguió congregar a su alrededor doce discípulos, decidió que de ahí en adelante se llamarían Frailes Menores. El grupo se reunía en torno a la iglesia de la Porciúncula, siempre vistiendo ropas viles.

Inspirado por Dios, el Poverello se marchó a Roma con el fin de obtener de Inocencio III la aprobación de su primera Regla, que prescribía una pobreza absoluta en imitación a la vida de Cristo y de los Apóstoles. El Santo Padre, que pocos días antes había visto en sueños a la Santa Iglesia siendo sustentada milagrosamente por un hombrecillo pequeño y de aspecto miserable, enseguida reconoció a San Francisco y le concedió no sólo la aprobación que deseaba, sino todo signo de bienquerencia y admiración.

Nuevo camino de salvación

Aprovisionados de la bendición y la protección papales, los religiosos salieron por las ciudades, en pareja, proclamando a todos aquel nuevo camino de salvación que Dios se había dignado revelar a su padre espiritual.

En sus predicaciones, San Francisco poseía «algo de insinuante que persuadía. […] Era un moralista inexorable, que no callaba nada de lo que le pareciera errado», y por eso despertaba «en torno de sí no solamente admiración, sino también temor: tenía en sí un poco del alma terrible de San Juan Bautista». Su discurso se comparaba «a una espada que traspasaba los corazones».13

Ese inmenso apostolado conquistó enseguida para el servicio de Dios a una joven noble de 17 años llamada Clara, la cual, arrebatada por la santidad de Francisco, decidió seguirlo de todo corazón. Se convertía entonces en la fundadora de la rama femenina de la Orden.

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En poco tiempo eran tantos los que se sentían atraídos por el carisma franciscano que Francisco se vio obligado a fundar también una Tercera Orden, a la cual vendrían a pertenecer nada más y nada menos que San Luis IX de Francia, Santa Isabel de Hungría y Santa Isabel de Portugal.

Perseguido por sus propios discípulos…

A pesar de tantas victorias, el Santo de Asís no escapó de la tragedia de los conflictos internos. Fue traicionado por uno de sus discípulos más cercanos, Elías de Cortona, que le arrancó de sus manos el gobierno de la Orden. Ese hijo infiel arrastró tras de sí a otros e hizo de los Frailes Menores una institución vistosa ante el mundo, que pronto ocupó cátedras de universidades. Con inmenso dolor en el corazón, Francisco tuvo que renunciar a su obra más amada…

Los discípulos rebeldes contaban con el apoyo de la curia romana, que juzgaba la Regla evangélica de San Francisco demasiado dura como para ser observada por los «más débiles». El propio pontífice alegó, cierta vez, que era necesario «pensar en los que vendrían después»14.

Un hermoso día, no obstante, mientras caminaba angustiado y temeroso por el futuro de su «familia pobre», se le apareció un ángel que le hizo esta consoladora promesa: «Yo te digo, en nombre de Dios: tu Orden nunca va a dejar de existir, hasta el último día»15.

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Apartado de la dirección de su Obra, el Poverello decidió refugiarse en la soledad, acompañado únicamente por algunos pocos discípulos fieles. En ese período bendito fue galardonado con la mayor gracia mística de su vida: recibió del propio Redentor, en su carne, los sagrados estigmas de la Pasión.

Últimos años en esta tierra

No faltaba mucho para su marcha de este mundo. En los últimos años de vida estuvo enfermo y, debilitado por la dura ascesis y por los estigmas, mal podía andar. Cuando, a los 42 años, sintió que llegaba el fin de sus días bendijo la ciudad de Asís y pidió a sus discípulos que le cantaran alguna canción a la «Hermana Muerte». A ella se entregó, cantando, el 3 de octubre de 1226.

(Extraído con adaptaciones, de la revista Heraldos del Evangelio, 207).

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1 Cf. A vida de São Francisco de Assis. Nós que convivemos com ele… Assis: Minerva, 2014, pp. 21-22.

2 JOERGENSEN, Johannes. São Francisco de Assis. Petrópolis: Vozes, 1957, p. 111.

3 Cf. A vida de São Francisco de Assis, op. cit., p. 23.

4 Ídem, p. 27.

5 Ídem, p. 28.

6 NIGG, Walter. Francisco, o Irmão Menor. In: Ohomem de Assis. Francisco e seu mundo. Petrópolis: Vozes, 1975, p. 11.

7 Ídem, p. 14.

8 Cf. JOERGENSEN, op. cit., pp. 104-105.

9 NIGG, op. cit., p. 19.

10 CROUZET, Maurice (Dir.). História Geral das civilizações. A Idade Média. 2.ª ed. São Paulo: Difusão Europeia do Livro, 1958, t. III, pp. 151-152.

11 Cf. CORRÊA DE OLIVEIRA, Plinio. Revolução e Contra-Revolução. 5.ª ed. São Paulo: Retornarei, 2002, pp. 26-27.

12 FÉLIX LOPES, Fernando. Opúsculos de São Francisco de Assis. Braga: Editorial Franciscana, 1968, p. 139.

13 JOERGENSEN, op. cit., p. 211.

14 Cf. NIGG, op. cit., pp. 34-35.

15 Ídem, p. 35.

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Del juzgado a la caja registradora: el arte de ver la vida, más allá de la montaña rusa https://es.gaudiumpress.org/content/del-juzgado-a-la-caja-registradora-el-arte-de-ver-la-vida-mas-alla-de-la-montana-rusa/ https://es.gaudiumpress.org/content/del-juzgado-a-la-caja-registradora-el-arte-de-ver-la-vida-mas-alla-de-la-montana-rusa/#respond Sun, 04 Oct 2026 00:02:49 +0000 https://es.gaudiumpress.org/?p=212528 Rostros, rostros, rostros, el mejor espectáculo del mundo. Redacción (03/10/2026 18:43, Gaudium Press) La vida es la mar de entretenida cuando se sabe verla con ojos de búsqueda y descripción. Es más, puede ser la fuente de la entretención, de la sana entretención. Es así: para recrearse no es necesario subirse a una montaña rusa,... Ver artículo

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Rostros, rostros, rostros, el mejor espectáculo del mundo.

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Redacción (03/10/2026 18:43, Gaudium Press) La vida es la mar de entretenida cuando se sabe verla con ojos de búsqueda y descripción. Es más, puede ser la fuente de la entretención, de la sana entretención.

Es así: para recrearse no es necesario subirse a una montaña rusa, levantar los brazos, gritar, quedar hacia abajo sujeto solo por el armazón, sentir que el estómago se sale por la boca, para luego llegar a la estación con los pelos parados y las ganas de agarrarse con tenazas a la hierba del suelo. Tampoco —para sentirse vivo— es preciso montarse en parapente, sentir el abismo bajo los pies y retorcerse con el choque eléctrico de que cualquier mínimo error, un hilo que se suelta, un mal viento, una tela que se rasga, puede costar la vida. No, nada de eso es necesario para divertirse bien.

No estoy diciendo que de vez en cuando, particularmente los varones, no necesiten desarrollar actividades ‘de riesgo’, o que exijan esfuerzo y permitan encauzar cierta vitalidad interior. Pero la verdad es que el hombre moderno tiende es a divertirse con el “placer extremo”, un placer animal, y con ello se pierde las profundas delicias del espíritu.

Hace algunos días tuve que rendir declaración en uno de los últimos casos en los que como psicólogo forense trabajaré en esta vida. A la salida del juzgado, para liberar un poco la tensión y despercudirme del ambiente gélido, simplón y materialista de la sala de audiencias —paredes blanquecinas, sin crucifijo ni ningún símbolo, solo muebles de fórmica y sillas plásticas para una pequeña audiencia—, pasé por una tienda cercana de una cadena de ropa, en la que ya había visto una simpática chaqueta verde a tan demasiado buen precio que no dejaba de levantar sospechas.

Como ya sabía a lo que iba, llegado al almacén rápidamente encontré la talla y sin escalas me dirigí a pagar el importe, pues realmente lo que deseaba era luego ir a un cafecillo en un apreciado rincón francés del mall, con vegetación, maderas y claroscuros, en el que al sabor de un té matcha adelantaría mi embriagante lectura de Sherlock, almibarada en su inglés victoriano. Me limpiaría ahí de los ambientes acerados de una glacial e inmisericorde Temis, no verdadera embajadora de la esplendorosa y sacral justicia divina. Sin embargo, a la hora de pagar, mi atención hubo de dirigirse al rostro de una joven modelo, estampada en una foto gigante tras las cajas registradoras.

—Es como si no tuviera alma… —me dije.

Ella miraba fijo al lente, pero el lente no encontraba un fondo más allá de su rostro, como si su rayo solo llegase al exterior de una piel de metal, porque de hecho no había nada más allá. Una mirada seca y fría, de ojos de tonalidad oscura que parecían no tener vasos sanguíneos sino tubitos grises de hierro transportando gélida agua, para una humedad sin tibieza. Alguien diría una imagen poco apta para atraer simpatías y multiplicar las ventas.

No obstante, lo que iba a ser un simple trámite de sastrería y vestimenta se fue tornando ameno con base en la observación: gracias a Dios fui criado con la idea del prof. Plinio Corrêa de Oliveira, de que el mejor turismo que se puede desarrollar es el peregrinar dentro de las almas, pues la persona humana, más que cualquier paisaje o construcción, es el más rico reflejo visible de Dios en la Creación. Un día llegó a decir el Dr. Plinio que él desearía vivir todas las vidas, tanto la del leñador del bosque en su cabaña, como la del alto diplomático de otros tiempos en su palacio, para sentir más al vivo los reflejos de Dios en las vocaciones humanas, parecido a cuando Santa Teresita dijo que sentía crepitar en su alma muchas vocaciones, la de los misioneros, la de Juana de Arco.

En fin, del impacto del rostro sin alma de la chica —cada vez más común en las calles—, mi observación se dirigió al del cajero. Era un joven ya no tan joven, acercándose a la treintena, pero con aire de quien tuviera menor edad, es decir, alguien con pánico de parecer un ‘viejo’ de 30. Algún tatuaje en el brazo, un piercing ya no recuerdo dónde, algo levemente excéntrico en su cabello, pero sí con tizones de calidez y profundidad latinas en la mirada, que me permitieron reposar un poco de los ojos de la chica.

Me moví a sincerarme un tanto con él, lo que hice también para investigarlo y ver si estaba percibiendo lo mismo que yo:

—Oye, ¿no te parece que esa muchacha es como carcaza dura y sin alma? —le dije. Una sonrisa cómplice y un asentir de cabeza me respondieron que sí, pues era algo muy evidente…

Pero si de rostros vamos a hablar, no puedo no referirme a la jueza de la audiencia de esa mañana. (Quiera Dios no lea ella este comentario, cuyo tonus será más bien elogioso: es que me la voy a volver a encontrar en unos meses…).

La observación del rostro de la jueza venía parcializada de benevolencia por un susto previo:

—Ishhh —exhaló quejoso el abogado con el que yo integraba el equipo de defensa—, cambiaron la jueza y nos toca con fulanita, la del caso de sutanito —una persona bastante conocida en un caso de trascendencia nacional.

—Ishhh —repetí a mi turno—, esa es bien dura. La conozco como si fuera mi vecina, pues vi 20 horas de filmación de esas audiencias. Ella no se amilana ante ataques, discursos o tonos de voz altisonantes, y va desarrollando su guión de acuerdo a su leal entender, y construyendo su fallo.

Por eso, cuando ya sentado en el estrado vi aparecer la toga, suspiré con casi indisimulado alivio, pues no era la jueza temida.

Era esta una mujer de alrededor de cincuenta años, que revelaba minucioso conocimiento y respeto de las formas procedimentales y transparecía reciedumbre y firmeza, comprensible en una persona por cuyas manos pasa día a día la libertad o la prisión de alguien, a veces por muchos años. Maquillaje sobrio y correcto, cabello aseñorado y bien cuidado, y facciones y gestos que sin ser severos eran sólidos, y mostraban el trasfondo no solo de un alma acostumbrada a las decisiones difíciles sino también a horas y horas de lectura y meditación. Rápidamente me pareció percibir en ella una rectitud templada por una sana y profunda racionalidad, y un espíritu inquisitivo que busca la realidad en sus conclusiones, sin los vaivenes y tintes de una excesiva emocionalidad.

La jueza no tenía que levantar la voz o recordar su posición para imponer su autoridad a los intervinientes, pues la energía que exhalaba hacía que esto fuera natural. Incluso, en algunos momentos, pudo ser bastante cortés. Eso sí, desconozco cómo será su dinámica familiar, pero sí creo que no le debe de ser fácil al marido contradecirla o conflictuar con ella…

Rostros, rostros, rostros, personas, todo un campo de diversión.

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Pero de hecho, es algo mucho más que eso. Las personas, todo el Orden del Universo, cuando bien contemplados, pueden amenizar la vida y llevar a Dios, pues el Universo es reflejo del Creador. Pero, como decía el Dr. Plinio, en esta tierra es preciso primero “el ver”, para llegar luego “al amar”:

¿Cuál es la alegría de vivir en París? Es la alegría de un mundo de cosas simbólicas que París posee: una curva del Sena, un hermoso plátano en tal lugar, el perrito simpático de una mujer que camina por la calle llevándolo consigo… Vaya, mil cosas así, las más variadas cosas que posee París; no se trata de las grandes obras maestras de la ciudad, sino de símbolos que uno encuentra a lo largo de todas las calles y en todos los lugares, y que le dan cierto gusto por vivir.

¿Y esto qué efecto produce? Hace que el hombre comprenda que, por muy malas que sean las cosas que le puedan suceder, posee algo en la vida. Y que ese algo que posee es una sonrisa de Dios que nunca lo abandona. Hace sentir aquel principio de la Escritura: Deus qui imponit pondus, supponit manus; es decir, Dios impone el peso, pero pone la mano para ayudar a llevarlo. Dios permitió mil cosas en este valle de lágrimas, pero también puso mil dulzuras aquí, allá y acullá, en ese mismo valle de lágrimas. De modo que percibimos su compasión y su piedad hacia nosotros, incluso en el momento en que nos hace sufrir.

Ver a Dios, buscar a Dios en sus símbolos, en todo el Orden de la Creación: alegría de vivir, incluso en este valle de lágrimas. Vivir a las carreras, engrampado en la montaña rusa, o encharcado en el egoísmo, o pensando solo en lo práctico, en el dinero: sinónimo de ser ciego y vivir en la tristeza.

Por Saúl Castiblanco

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San Francisco de Borja, virrey, ve a su emperatriz destrozada y se entrega por entero al Reino de Dios https://es.gaudiumpress.org/content/san-francisco-de-borja-virrey-ve-a-su-emperatriz-destrozada-y-se-entrega-por-entero-al-reino-de-dios/ https://es.gaudiumpress.org/content/san-francisco-de-borja-virrey-ve-a-su-emperatriz-destrozada-y-se-entrega-por-entero-al-reino-de-dios/#respond Sat, 03 Oct 2026 14:09:24 +0000 https://es.gaudiumpress.org/?p=212520 Fue virrey de Cataluña. Carlos V lo tenía para más altos cargos. Pero él se hizo jesuita. Redacción (03/10/2026, Gaudium Press) Nace Don Francisco de Borja de una de las más ilustres familias de España, en 1510, siendo el primogénito de los Duques de Gandía. Su madre, nieta de Fernando de Aragón lo introdujo temprano... Ver artículo

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Fue virrey de Cataluña. Carlos V lo tenía para más altos cargos. Pero él se hizo jesuita.

San Francisco de Borja Santuario de Loyola GuipuzcuaIMG 3824

Redacción (03/10/2026, Gaudium Press) Nace Don Francisco de Borja de una de las más ilustres familias de España, en 1510, siendo el primogénito de los Duques de Gandía. Su madre, nieta de Fernando de Aragón lo introdujo temprano en la piedad y escogió para él dos preceptores reconocidos por su virtud y devoción.

Pronto la madre lo deja, muriendo cuando Don Francisco sólo tenía 10 años, y por ello el futuro general de la Compañía de Jesús sería llevado para su formación con su tío, el Arzobispo de Zaragoza.

Siendo hijo de Grandes de España asiste como paje a la Corte de Carlos V, a los 16 años, a un terreno donde se empezaban a conocer los asuntos de Estado, pero terreno peligroso en cuanto a la virtud. Sin embargo Francisco ya tenía el camino bien trazado.

La esposa de Carlos V, la emperatriz Isabel, le quería mucho, y le dio por esposa a su mejor dama de compañía, Leonor de Castro. Esa pareja dio ejemplo de virtud a toda la corte; iban a misa cotidianamente, rezaban.

Dios les concedió cinco hijos y tres hijas, una de las cuáles sería monja clarisa. Después del nacimiento del octavo hijo, los esposos decidieron vivir en continencia, aunque no hubiesen sobrepasado los 30 años de edad.

Momento decisivo, la muerte de la emperatriz

En 1529, muere la emperatriz Isabel, lo que conmocionó el reino, pues ella era aún muy joven y estaba en el auge de su poder y de su notada belleza. Por sus cargos en la corte, solo la esposa de Don Francisco pudo amortajar a la emperatriz, y el propio Don Francisco, por orden directa del Emperador, acompañó los restos mortales hasta el Panteón Real, en Granada. Con este triste designio, Carlos V le hizo un favor muy singular, ya veremos como.

Después de 15 días de duro camino, bajo un sol abrasador, Don Francisco tuvo que reconocer ante los notarios el cuerpo de su soberana, ya en avanzado estado de putrefacción. El ver a ese antiguo esplendor hecho un verdadero horror, lo movió a la promesa de que si sobreviviese a su esposa, entraría a una orden religiosa a servir a ese Señor que nunca muere y no se pudre.

Regresando de Granada, Carlos V lo hace virrey de Cataluña, a ese fiel vasallo de sólo 30 años. El gobierno de San Francisco no pudo ser mejor: acabo con el bandidismo, implementó la marina, fortaleció la frontera, etc., etc.

Pero los designios que le reservaba Carlos V iban más allá: lo hizo Mayordomo Mayor de su hijo, el futuro Felipe II, indicando que en el fondo lo quería de primer ministro del próximo rey. Pero una cosa son los designios de los hombres y otra los planes de Dios.

En 1546 muere su esposa, cuando él tenía solo 36 años, y se ve libre de cumplir su promesa, de entrar a una comunidad religiosa. Escribe a San Ignacio en este sentido, lo que llegó al padre fundador de los jesuitas como un consuelo, pues él había perdido por esos días a uno de sus mejores auxiliares, Pedro Fabro, hoy San Pedro Fabro. Sin embargo, por revelación, San Ignacio ya sabía del ingreso del Virrey de Cataluña en la Compañía, y además una nueva intuición mística le dijo que sería excelente sustituto del Fabro.

San Francisco de Borja.Jesuitas de Santander 2

Durante tres años, por dispensa del Papa, San Francisco hizo los votos en la compañía pero los mantuvo en secreto mientras encarrilaba en la vida a sus hijos.

Cuando terminados esos tres años, el Duque de Gandía va a Roma, al encuentro con San Ignacio, se arrodilla ante el santo fundador, pero para su sorpresa San Ignacio hizo lo mismo. Julio III, Papa, conociendo quien era el nuevo profeso de la compañía quiso acumularlo de honras, hacerlo cardenal, por lo que San Ignacio lo mandó regresar a España.

Recibe la ordenación sacerdotal a los 40 años de edad.

Conoció a Santa Teresa, que era muy calumniada, y fue su protector.

Cuando fallece San Ignacio, el nuevo general, el P. Laínez, teniendo que ir al Concilio de Trento, hace que San Francisco regrese a Roma y lo nombra nuevo Vicario General de la Compañía de Jesús. Muerto el P. Laínez, fue elegido como tercer general jesuíta, por unanimidad, el gran San Francisco de Borja.

Su gobierno en la compañía fue el de un santo. Nada más que decir.

Muere en 1572. Es canonizado en 1671.

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