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En medio del ruido de la ciudad, ellas oran en el silencio por las necesidades del mundo
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15 de Enero de 2019 / 0 Comentarios
 
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Roma (Martes, 15-01-2019, Gaudium Press) Para algunos es impensable el silencio, pero para ellas es una fuente que las lleva a un encuentro más cercano con Dios a través de la oración, más si Él se halla en el Santísimo Sacramento. Sin dudar muchos afirman que sus oraciones sostienen al mundo, tal convulsionado, y que poco a poco tiende a alejarse de los asuntos de Dios.

Ésta es la labor que diario realizan las Monjas Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, que están presentes en varias partes del mundo. En Roma se hallan en el Monasterio de Jesús Sumo y Eterno Sacerdote, de la vía del Casaletto. Allí domina el silencio y en constante adoración ante Jesús Sacramentado, oran por las necesidades de todas las personas que les piden oración.

En entrevista con RomaSette.it, medio de comunicación de la diócesis de Roma, las religiosas Adoratrices hacen referencia a la raíz de los males de nuestro tiempo: "Hoy nuestra sociedad deambula por el vacío, profesa al dios dinero y el dios del bienestar. Cuando está Dios hay alegría, basta poco para ser felices, vemos personas que tienen todo, pero están vacías", señaló la Hermana Amore Plena, desde hace 60 años consagrada Adoratriz Perpetua del Santísimo Sacramento, quien agrega:

monache_monteverde-romasette.jpg
Monjas Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento / Foto: RomaSette.it.

"Hay personas con dotes maravillosos, pero los pierden porque nuestro tiempo lleva a destruir en vez de construir. Hoy no podemos amar: falta la experiencia de Dios. Vivir la experiencia de Dios da alegría y amor. Éste es el sistema de todo. Cuando en el corazón falta Dios, todo se rompe. Cuando está Dios la persona se levanta. También para los consagrados vale este principio: si falta Dios, la vida se hace pesada".

A diario suena el teléfono en el monasterio. Las personas llaman pidiendo oración con la esperanza que el Señor socorra pronto sus necesidades. Sobre ello se ha referido la Abadesa María Caterina Orrù: "las personas nos piden oraciones para sus hijos. Recuerdo una señora que cada día venía la iglesia y frente al Santísimo pedía al Señor ayuda. Hoy el hijo ha superado el problema de la droga. El otro eslabón débil es la familia afectada por la división".

Actualmente el monasterio cuenta con doce monjas, de las cuales seis son mexicanas, dos de las cuales son hermanas.

De las religiosas, la más joven es la Hermana Elisabettha, de 29 años de edad, quien cuenta cómo fue su llamado a la vida consagrada: "Escuché la llamada cuando tenía 8 años. Vi a dos monjas, su testimonio me impactó. En su rosto había mucha alegría. La primera vez que entré a un monasterio tenía 10 años. Era la más pequeña y tenía dificultades, la vida cotidiana era dura para mí. Era muy pequeña, comer juntos, levantarse temprano, no era fácil. Salí y regresé cuando era mayor. Me sentí a gusto y el deseo de Dios crecía cada vez más en mí. Me sentía llena".

Las Adoratrices del Santísimo Sacramento, a quienes se les conoce como las monjas sacramentinas, se dedican a la vida contemplativa. Fueron fundadas por la beata María Magdalena de la Encarnación, quien era abadesa del monasterio franciscano de Ischia de Castro. Ella tiene la inspiración de Dios de fundar una nueva rama de vida contemplativa dedicada de manera exclusiva a la Adoración Eucarística. El primer monasterio, fundado en Roma, se estableció en 1809. La orden fue aprobada por el Papa Pío VII el 13 de febrero de 1818.

De la redacción de Gaudium Press, con información de RomaSette.it.

 

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En medio del ruido de la ciudad, ellas oran en el silencio por las necesidades del mundo

Roma (Martes, 15-01-2019, Gaudium Press) Para algunos es impensable el silencio, pero para ellas es una fuente que las lleva a un encuentro más cercano con Dios a través de la oración, más si Él se halla en el Santísimo Sacramento. Sin dudar muchos afirman que sus oraciones sostienen al mundo, tal convulsionado, y que poco a poco tiende a alejarse de los asuntos de Dios.

Ésta es la labor que diario realizan las Monjas Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, que están presentes en varias partes del mundo. En Roma se hallan en el Monasterio de Jesús Sumo y Eterno Sacerdote, de la vía del Casaletto. Allí domina el silencio y en constante adoración ante Jesús Sacramentado, oran por las necesidades de todas las personas que les piden oración.

En entrevista con RomaSette.it, medio de comunicación de la diócesis de Roma, las religiosas Adoratrices hacen referencia a la raíz de los males de nuestro tiempo: "Hoy nuestra sociedad deambula por el vacío, profesa al dios dinero y el dios del bienestar. Cuando está Dios hay alegría, basta poco para ser felices, vemos personas que tienen todo, pero están vacías", señaló la Hermana Amore Plena, desde hace 60 años consagrada Adoratriz Perpetua del Santísimo Sacramento, quien agrega:

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Monjas Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento / Foto: RomaSette.it.

"Hay personas con dotes maravillosos, pero los pierden porque nuestro tiempo lleva a destruir en vez de construir. Hoy no podemos amar: falta la experiencia de Dios. Vivir la experiencia de Dios da alegría y amor. Éste es el sistema de todo. Cuando en el corazón falta Dios, todo se rompe. Cuando está Dios la persona se levanta. También para los consagrados vale este principio: si falta Dios, la vida se hace pesada".

A diario suena el teléfono en el monasterio. Las personas llaman pidiendo oración con la esperanza que el Señor socorra pronto sus necesidades. Sobre ello se ha referido la Abadesa María Caterina Orrù: "las personas nos piden oraciones para sus hijos. Recuerdo una señora que cada día venía la iglesia y frente al Santísimo pedía al Señor ayuda. Hoy el hijo ha superado el problema de la droga. El otro eslabón débil es la familia afectada por la división".

Actualmente el monasterio cuenta con doce monjas, de las cuales seis son mexicanas, dos de las cuales son hermanas.

De las religiosas, la más joven es la Hermana Elisabettha, de 29 años de edad, quien cuenta cómo fue su llamado a la vida consagrada: "Escuché la llamada cuando tenía 8 años. Vi a dos monjas, su testimonio me impactó. En su rosto había mucha alegría. La primera vez que entré a un monasterio tenía 10 años. Era la más pequeña y tenía dificultades, la vida cotidiana era dura para mí. Era muy pequeña, comer juntos, levantarse temprano, no era fácil. Salí y regresé cuando era mayor. Me sentí a gusto y el deseo de Dios crecía cada vez más en mí. Me sentía llena".

Las Adoratrices del Santísimo Sacramento, a quienes se les conoce como las monjas sacramentinas, se dedican a la vida contemplativa. Fueron fundadas por la beata María Magdalena de la Encarnación, quien era abadesa del monasterio franciscano de Ischia de Castro. Ella tiene la inspiración de Dios de fundar una nueva rama de vida contemplativa dedicada de manera exclusiva a la Adoración Eucarística. El primer monasterio, fundado en Roma, se estableció en 1809. La orden fue aprobada por el Papa Pío VII el 13 de febrero de 1818.

De la redacción de Gaudium Press, con información de RomaSette.it.

 


 

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