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La Cuaresma católica: la poco conocida inspiración que dio origen al juego de la piñata
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11 de Marzo de 2019 / 0 Comentarios
 
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Redacción (Lunes, 11-03-2019, Gaudium Press) El inicio del tiempo de Cuaresma es momento propicio para recordar las numerosas tradiciones de la Iglesia que invitan a la reflexión y a la conversión a través de la oración, la limosna y el sacrificio. Pero probablemente pocos de nuestros lectores relaciones el tradicional juego de la piñata con una de estas prácticas. Sin embargo, vale la pena recordarlo: el juego de la piñata está directamente inspirado en el tiempo de Cuaresma, tanto en sus orígenes más distantes como en su forma definitiva adquirida durante la Evangelización del continente americano.

PIÑATA MEXICANA GAUDIUM PRESS.jpg
La piñata tradicional encierra un mensaje sobre la conversión y la batalla espiritual.
Empecemos pues por la historia, para llegar al momento actual y poder comentar cómo podemos catequizar a los niños empleando una piñata, de la misma manera como lo hicieron los creativos misioneros del siglo XVI. Seguro que los infantes nos prestarán atención.

Para poder ubicar el nacimiento de la piñata tenemos que remontarlos a la Italia de la Edad Media, cuando los nobles del reino de Nápoles y las Dos Sicilias diseñaron una forma de caridad para Cuaresma. En una olla de barro denominada "pignatta", de forma cónica, se depositaban donativos que eran entregados a los pobres. En el primer domingo de Adviento, los obsequios eran entregados rompiendo los recipientes en una tradición que tomó el nombre de "Domingo de Pignatta".

La tradición llegó a España, donde la palabra tomó su forma actual de "piñata". Los españoles relacionaron el nombre con la forma de piña y, al llegar a América encontraron una tradición indígena azteca que les recordó la ofrenda cuaresmal. Los indígenas golpeaban una olla decorada con plumas hasta que ésta se rompía y dejaba caer ofrendas al dios de la guerra, Huitzilopochtli. De inmediato, los misioneros reconocieron una oportunidad de Evangelización.

Esto nos permite llegar a los niños de hoy. La piñata creada por los misioneros españoles aún se emplea en la actualidad. Se trata de la piñata tradicional con centro de barro y siete conos a manera de picos de papel decorada con colores. Los religiosos llenaban las piñatas con frutas y semillas, de una manera similar a como se llena de dulces y detalles infantiles. Estos regalos simbolizan las bendiciones y recompensas de Dios que aguardan a los creyentes.

Los picos de la piñata, agudos y amenazantes, representan los siete pecados capitales. La persona que debe golpear la piñata debe llevar los ojos cubiertos, simbolizando la virtud de la fe que nos permite creer en lo que no vemos. El bastón empleado para golpear debe ser blanco y simboliza la lucha del creyente contra el mal y la tentación, mientras que las vueltas que se le obliga a dar antes de comenzar a golpear significan la confusión que el pecado induce en la persona. El esfuerzo del creyente en luchar contra la astucia del demonio y vencer sus pecados le permitirá ganar abundantes premios en la vida eterna.

Aunque mucho de su sentido religioso pueda haber sido olvidado en la actualidad, las piñatas son una durable expresión de la creatividad evangelizadora y de la transformación que los creyentes pueden hacer de las realidades que los rodean para que la cultura hable de Dios de las formas más insospechadas.

Con información de uCatholic.

 

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La Cuaresma católica: la poco conocida inspiración que dio origen al juego de la piñata

Redacción (Lunes, 11-03-2019, Gaudium Press) El inicio del tiempo de Cuaresma es momento propicio para recordar las numerosas tradiciones de la Iglesia que invitan a la reflexión y a la conversión a través de la oración, la limosna y el sacrificio. Pero probablemente pocos de nuestros lectores relaciones el tradicional juego de la piñata con una de estas prácticas. Sin embargo, vale la pena recordarlo: el juego de la piñata está directamente inspirado en el tiempo de Cuaresma, tanto en sus orígenes más distantes como en su forma definitiva adquirida durante la Evangelización del continente americano.

PIÑATA MEXICANA GAUDIUM PRESS.jpg
La piñata tradicional encierra un mensaje sobre la conversión y la batalla espiritual.
Empecemos pues por la historia, para llegar al momento actual y poder comentar cómo podemos catequizar a los niños empleando una piñata, de la misma manera como lo hicieron los creativos misioneros del siglo XVI. Seguro que los infantes nos prestarán atención.

Para poder ubicar el nacimiento de la piñata tenemos que remontarlos a la Italia de la Edad Media, cuando los nobles del reino de Nápoles y las Dos Sicilias diseñaron una forma de caridad para Cuaresma. En una olla de barro denominada "pignatta", de forma cónica, se depositaban donativos que eran entregados a los pobres. En el primer domingo de Adviento, los obsequios eran entregados rompiendo los recipientes en una tradición que tomó el nombre de "Domingo de Pignatta".

La tradición llegó a España, donde la palabra tomó su forma actual de "piñata". Los españoles relacionaron el nombre con la forma de piña y, al llegar a América encontraron una tradición indígena azteca que les recordó la ofrenda cuaresmal. Los indígenas golpeaban una olla decorada con plumas hasta que ésta se rompía y dejaba caer ofrendas al dios de la guerra, Huitzilopochtli. De inmediato, los misioneros reconocieron una oportunidad de Evangelización.

Esto nos permite llegar a los niños de hoy. La piñata creada por los misioneros españoles aún se emplea en la actualidad. Se trata de la piñata tradicional con centro de barro y siete conos a manera de picos de papel decorada con colores. Los religiosos llenaban las piñatas con frutas y semillas, de una manera similar a como se llena de dulces y detalles infantiles. Estos regalos simbolizan las bendiciones y recompensas de Dios que aguardan a los creyentes.

Los picos de la piñata, agudos y amenazantes, representan los siete pecados capitales. La persona que debe golpear la piñata debe llevar los ojos cubiertos, simbolizando la virtud de la fe que nos permite creer en lo que no vemos. El bastón empleado para golpear debe ser blanco y simboliza la lucha del creyente contra el mal y la tentación, mientras que las vueltas que se le obliga a dar antes de comenzar a golpear significan la confusión que el pecado induce en la persona. El esfuerzo del creyente en luchar contra la astucia del demonio y vencer sus pecados le permitirá ganar abundantes premios en la vida eterna.

Aunque mucho de su sentido religioso pueda haber sido olvidado en la actualidad, las piñatas son una durable expresión de la creatividad evangelizadora y de la transformación que los creyentes pueden hacer de las realidades que los rodean para que la cultura hable de Dios de las formas más insospechadas.

Con información de uCatholic.

 


 

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