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Pureza de corazón: condición para ver a Dios, dice Cantalamessa en Predicación de la Cuaresma
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18 de Marzo de 2019 / 0 Comentarios
 
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Ciudad del Vaticano (Lunes, 18-03-2019, Gaudium Press) El Predicador oficial de la Casa Pontificia, el franciscano capuchino Fray Raniero Cantalamessa, en la mañana de este viernes 15 de marzo, en la Capilla "Redemptoris Mater", en el Vaticano, dio inicio a la predicación de Cuaresma sobre el tema: "Volver para dentro de sí mismo".

Las predicaciones cuaresmales son realizadas siempre los viernes de la Cuaresma y de ellas participan el Santo Padre y toda la Curia Roma, que concluyeron en Ariccia, localizada en las proximidades de Roma, cinco días de Ejercicios Espirituales que fueron predicados por el abad Bernardo Francesco Maria Gianni.

Cantalamesa.jpg

"In te ipsum redi": Volverse para dentro de sí

En la primera de las predicaciones cuaresmales, Fray Raniero Cantalamessa trató el tema: "In te ipsum redi: Volverse para dentro de sí", extraído del pensamiento de San Agustín, - en continuación a las reflexiones del período de Adviento, - sobre el salmo "Mi alma tiene sed del Dios vivo".

El fraile Capuchino hizo su primera predicación cuaresmal afirmando que "la condición esencial para ver a Dios es la pureza de corazón": "Bienaventurados los puros de corazón, porque verán a Dios".

El predicador recordó que la "pureza" tiene una gran variedad de significados en la Biblia. El Evangelio insiste, de modo particular, en dos aspectos: "rectitud de intenciones y pureza de las costumbres", precisó él.

En la esfera moral, dijo Cantalamessa, la "pureza" apunta, generalmente, para un comportamiento deshonesto en la esfera de la sexualidad.
No podemos entrar en contacto con Dios, que es espíritu, a no ser a través de nuestro espíritu. El pecado no deja ver el rostro de Dios, haciendo de él un antagonista o enemigo, dijo.

"Pureza de Costumbres" y "Puros de Corazón"

En este sentido, Fray Cantalamessa comentó, no tanto sobre la pureza de costumbres, sino insistió en otra expresión: los "puros de corazón", o sea, pureza o rectitud en las intenciones, una virtud que choca de frente con la hipocresía.

Cantalamessa comentó que el pecado de hipocresía casi no entra en nuestros exámenes de conciencia diarios. Entretanto, este es el pecado más denunciado por Jesús en los evangelios, recordó él.

Y el sacerdote franciscano hizo una denuncia severa al afirmar que no parece, sin embargo, la hipocresía prácticamente domina nuestras acciones en el día-a-día:

Nuestra vida es como un teatro público, una máscara.

Esta tendencia innata del hombre se umenta mucho por la cultura actual, dominada por una "civilización de la imagen": cine, televisión, internet.

La Hipocresía es mentira, esconde la verdad

Un famoso moralista definió la hipocresía como "el tributo que el vicio presta a la virtud", dijo el Predicador de la Casa Pontificia, amenazando, sobre todo, a las personas piadosas y religiosas.

Y recordó que un rabino, del tiempo de Jesús, dijo que 90% de la hipocresía del mundo residía en Jerusalén.

Cantalamessa afirmó además que la hipocresía es mentira y esconde la verdad; es, esencialmente, falta de fe, una forma de idolatría, que coloca al Creador en segundo plano; es también falta de caridad con el prójimo, duplicidad de vida e insinceridad: "Hipócritas, sacad primero la viga de vuestro ojo para después sacar el cisco del ojo del hermano".

Hipocresía y Simplicidad

La palabra de Dios no se limita a condenar el vicio de la hipocresía, sino nos impulsa también a cultivar la virtud de la simplicidad:
"Sed simples como las palomas y prudentes como las serpientes".

La simplicidad es propia de quien es purificado por una verdadera penitencia.

Por eso, el Padre Raniero Cantalamessa concluyó su primera predicación, pidiendo al Señor que nos acompañe, en esta Cuaresma, en el camino de la simplicidad y la transparencia. (JSG)

(De la Redacción Gaudium Press, con informaciones Vatican News)

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Pureza de corazón: condición para ver a Dios, dice Cantalamessa en Predicación de la Cuaresma

Ciudad del Vaticano (Lunes, 18-03-2019, Gaudium Press) El Predicador oficial de la Casa Pontificia, el franciscano capuchino Fray Raniero Cantalamessa, en la mañana de este viernes 15 de marzo, en la Capilla "Redemptoris Mater", en el Vaticano, dio inicio a la predicación de Cuaresma sobre el tema: "Volver para dentro de sí mismo".

Las predicaciones cuaresmales son realizadas siempre los viernes de la Cuaresma y de ellas participan el Santo Padre y toda la Curia Roma, que concluyeron en Ariccia, localizada en las proximidades de Roma, cinco días de Ejercicios Espirituales que fueron predicados por el abad Bernardo Francesco Maria Gianni.

Cantalamesa.jpg

"In te ipsum redi": Volverse para dentro de sí

En la primera de las predicaciones cuaresmales, Fray Raniero Cantalamessa trató el tema: "In te ipsum redi: Volverse para dentro de sí", extraído del pensamiento de San Agustín, - en continuación a las reflexiones del período de Adviento, - sobre el salmo "Mi alma tiene sed del Dios vivo".

El fraile Capuchino hizo su primera predicación cuaresmal afirmando que "la condición esencial para ver a Dios es la pureza de corazón": "Bienaventurados los puros de corazón, porque verán a Dios".

El predicador recordó que la "pureza" tiene una gran variedad de significados en la Biblia. El Evangelio insiste, de modo particular, en dos aspectos: "rectitud de intenciones y pureza de las costumbres", precisó él.

En la esfera moral, dijo Cantalamessa, la "pureza" apunta, generalmente, para un comportamiento deshonesto en la esfera de la sexualidad.
No podemos entrar en contacto con Dios, que es espíritu, a no ser a través de nuestro espíritu. El pecado no deja ver el rostro de Dios, haciendo de él un antagonista o enemigo, dijo.

"Pureza de Costumbres" y "Puros de Corazón"

En este sentido, Fray Cantalamessa comentó, no tanto sobre la pureza de costumbres, sino insistió en otra expresión: los "puros de corazón", o sea, pureza o rectitud en las intenciones, una virtud que choca de frente con la hipocresía.

Cantalamessa comentó que el pecado de hipocresía casi no entra en nuestros exámenes de conciencia diarios. Entretanto, este es el pecado más denunciado por Jesús en los evangelios, recordó él.

Y el sacerdote franciscano hizo una denuncia severa al afirmar que no parece, sin embargo, la hipocresía prácticamente domina nuestras acciones en el día-a-día:

Nuestra vida es como un teatro público, una máscara.

Esta tendencia innata del hombre se umenta mucho por la cultura actual, dominada por una "civilización de la imagen": cine, televisión, internet.

La Hipocresía es mentira, esconde la verdad

Un famoso moralista definió la hipocresía como "el tributo que el vicio presta a la virtud", dijo el Predicador de la Casa Pontificia, amenazando, sobre todo, a las personas piadosas y religiosas.

Y recordó que un rabino, del tiempo de Jesús, dijo que 90% de la hipocresía del mundo residía en Jerusalén.

Cantalamessa afirmó además que la hipocresía es mentira y esconde la verdad; es, esencialmente, falta de fe, una forma de idolatría, que coloca al Creador en segundo plano; es también falta de caridad con el prójimo, duplicidad de vida e insinceridad: "Hipócritas, sacad primero la viga de vuestro ojo para después sacar el cisco del ojo del hermano".

Hipocresía y Simplicidad

La palabra de Dios no se limita a condenar el vicio de la hipocresía, sino nos impulsa también a cultivar la virtud de la simplicidad:
"Sed simples como las palomas y prudentes como las serpientes".

La simplicidad es propia de quien es purificado por una verdadera penitencia.

Por eso, el Padre Raniero Cantalamessa concluyó su primera predicación, pidiendo al Señor que nos acompañe, en esta Cuaresma, en el camino de la simplicidad y la transparencia. (JSG)

(De la Redacción Gaudium Press, con informaciones Vatican News)


 

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