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Diácono en Canadá describe ministerio pastoral a los trabajadores del mar, en su mayoría filipinos
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1 de Abril de 2019 / 0 Comentarios
 
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Vancouver (lunes, 01-04-2019, Gaudium Press) El Diácono Dileep Athaide, de 69 años de edad, quien sirve en la Arquidiócesis de Vancouver, Canadá, ha pasado los últimos tres años en una tarea que nunca imaginó: visitar casi diariamente los enormes buques de carga que llegan al puerto de la ciudad de Vancouver y a Delta para llevar consuelo espiritual a las tripulaciones, que deben pasar hasta un mes sin tocar tierra firme.

DIACONO APOSTOLADO MAR GAUDIUM PRESS.jpg
El Diácono Dileep Athaide junto al P. Roger Stone. Foto: Apostleship of the Sea.

Los marineros enfrentan sufrimientos y alejamiento de la fe, por lo que el Capellán ofrece una oportunidad de escucha y de servicio. "El ministerio de puerto no es sólo celebrar una Misa en un barco, de la misma forma que un ministerio universitario no es sólo celebrar la Misa en la capilla del campus", describió Athaide a Catholic News Service. "Esto es un ministerio pastoral".

El Diácono Athaide, uno de los primeros miembros del Diaconado Permanente de Vancouver, al cual se vinculó siendo viudo ( su esposa falleció en 2004 y fue ordenado en 2015), relató que la mayoría de los fieles a los que sirve son de origen filipino, y muchos enfrentan dolores y pérdidas en el mar. "Para los marineros es una paradoja. Para poder cuidar de sus familias, deben dejar sus familias", ya que incluso los menos remunerados consiguen ahorrar más dinero que el que obtendrían en su país. El Diácono puede ser el único visitante que reciben durante meses.

"Cerca de seis meses atrás, un jefe de cocina había fallecido el día anterior a llegar aquí", recordó Athaide. Su medicamento se había agotado antes de tiempo y no consiguió llegar a puerto. Un caso similar significó la muerte de un ingeniero, quien padeció un ataque cardíaco en alta mar, tan sólo a un día de distancia del puerto. "Si ellos (la tripulación) estuvieran en casa, ellos estarían en Misa con sus familias, con sus hijos", describió, lamentando que deban enfrentar los duelos y sufrimientos alejados de los suyos. "Por eso uso mi alzacuellos. Es un nivel de consuelo y les recuerda que, incluso si lo han olvidado, aún pueden practicar su fe".

Athaide emigró de su natal India cuando tenía 14 años y pertenecía una familia devotamente católica en Mumbai. Su familia se estableció en Montreal, Canadá, un lugar de vibrante fe en 1964. "Montreal era súper católica en ese tiempo (...). Si usted llegaba cinco minutos tarde al templo ya no encontraba una silla". Muchos años después de consolidar una familia con su esposa Malvina y tres hijos, pudo reconocer una vocación al Sacramento del Orden cuando Mons. Michael Miller anunció el restablecimiento del Diaconado Permanente. "Había perdido a mi esposa siete años atrás y me encontraba en un estado en el que me di cuenta que probablemente no me volvería a casar. Me pareció una oportunidad natural".

"Hace cinco años, nunca hubiera imaginado que haría este ministerio portuario, y sin embargo, me parece muy natural", concluyó el Diácono. "Me siento muy bendecido. Cuando trabajo con la gente de mar están muy agradecidos. Y pienso: ¿quién está sirviendo a quién? Al final del día, estoy muy cansado, pero es una buena sensación".

Con información de Crux.

 

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Diácono en Canadá describe ministerio pastoral a los trabajadores del mar, en su mayoría filipinos

Vancouver (lunes, 01-04-2019, Gaudium Press) El Diácono Dileep Athaide, de 69 años de edad, quien sirve en la Arquidiócesis de Vancouver, Canadá, ha pasado los últimos tres años en una tarea que nunca imaginó: visitar casi diariamente los enormes buques de carga que llegan al puerto de la ciudad de Vancouver y a Delta para llevar consuelo espiritual a las tripulaciones, que deben pasar hasta un mes sin tocar tierra firme.

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El Diácono Dileep Athaide junto al P. Roger Stone. Foto: Apostleship of the Sea.

Los marineros enfrentan sufrimientos y alejamiento de la fe, por lo que el Capellán ofrece una oportunidad de escucha y de servicio. "El ministerio de puerto no es sólo celebrar una Misa en un barco, de la misma forma que un ministerio universitario no es sólo celebrar la Misa en la capilla del campus", describió Athaide a Catholic News Service. "Esto es un ministerio pastoral".

El Diácono Athaide, uno de los primeros miembros del Diaconado Permanente de Vancouver, al cual se vinculó siendo viudo ( su esposa falleció en 2004 y fue ordenado en 2015), relató que la mayoría de los fieles a los que sirve son de origen filipino, y muchos enfrentan dolores y pérdidas en el mar. "Para los marineros es una paradoja. Para poder cuidar de sus familias, deben dejar sus familias", ya que incluso los menos remunerados consiguen ahorrar más dinero que el que obtendrían en su país. El Diácono puede ser el único visitante que reciben durante meses.

"Cerca de seis meses atrás, un jefe de cocina había fallecido el día anterior a llegar aquí", recordó Athaide. Su medicamento se había agotado antes de tiempo y no consiguió llegar a puerto. Un caso similar significó la muerte de un ingeniero, quien padeció un ataque cardíaco en alta mar, tan sólo a un día de distancia del puerto. "Si ellos (la tripulación) estuvieran en casa, ellos estarían en Misa con sus familias, con sus hijos", describió, lamentando que deban enfrentar los duelos y sufrimientos alejados de los suyos. "Por eso uso mi alzacuellos. Es un nivel de consuelo y les recuerda que, incluso si lo han olvidado, aún pueden practicar su fe".

Athaide emigró de su natal India cuando tenía 14 años y pertenecía una familia devotamente católica en Mumbai. Su familia se estableció en Montreal, Canadá, un lugar de vibrante fe en 1964. "Montreal era súper católica en ese tiempo (...). Si usted llegaba cinco minutos tarde al templo ya no encontraba una silla". Muchos años después de consolidar una familia con su esposa Malvina y tres hijos, pudo reconocer una vocación al Sacramento del Orden cuando Mons. Michael Miller anunció el restablecimiento del Diaconado Permanente. "Había perdido a mi esposa siete años atrás y me encontraba en un estado en el que me di cuenta que probablemente no me volvería a casar. Me pareció una oportunidad natural".

"Hace cinco años, nunca hubiera imaginado que haría este ministerio portuario, y sin embargo, me parece muy natural", concluyó el Diácono. "Me siento muy bendecido. Cuando trabajo con la gente de mar están muy agradecidos. Y pienso: ¿quién está sirviendo a quién? Al final del día, estoy muy cansado, pero es una buena sensación".

Con información de Crux.

 


 

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