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Papa comentó la parábola del Buen Samaritano
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15 de Julio de 2019 / 0 Comentarios
 
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Ciudad del Vaticano (Lunes, 15-07-2019, Gaudium Press) En la Plaza de San Pedro ayer, en caluroso día en la Ciudad Eterna, el Papa rezó el Ángelus junto a los peregrinos y comentó la lectura evangélica, que narra la parábola del Buen Samaritano.

Un maestro de la ley, que quería probar al Señor, le pregunta qué tiene que hacer para heredar la vida eterna. Jesús le responde que la Escritura contenía la respuesta, respuesta que por lo demás ya sabía el doctor de la Ley: Amar a Dios y amar al prójimo. Pero queriendo justificar su pregunta, que tenía una respuesta que él ya conocía, el doctor de la ley pregunta al Señor "¿Y quién es mi prójimo?", lo que motiva la parábola del Buen Samaritano.

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El Buen Samaritano (detalle). Óleo de Willem van Nieulandt, Museo de Bellas Artes, Dijon

"El protagonista de la breve narración es un samaritano, que a lo largo del camino encuentra a un hombre, robado y golpeado por ladrones, y cuida de él. Sabemos que los judíos trataban a los samaritanos con desprecio, considerándolos extraños al pueblo elegido. No es, pues, una coincidencia que Jesús escogiera precisamente a un samaritano como personaje positivo de la parábola", dijo el Papa.

Por el camino donde se encontraba el hombre robado y golpeado, habían pasado un sacerdote y un levita, que no se detuvieron probablemente para "no contaminarse con su sangre". Estas personas de la parábola, "dedicadas a la adoración de Dios", antepusieron "una regla humana ligada al culto" al "gran mandamiento de Dios", que, sobre todo, "quiere la misericordia".

"Ser capaces de tener compasión: esa es la clave. Esta es nuestra clave. Si no sientes compasión frente a una persona necesitada, si tu corazón no se conmueve, significa que algo anda mal. ¡Está atento, estemos atentos! No nos dejemos llevar por la insensibilidad egoísta. La capacidad de compasión se ha convertido en la piedra de comparación del cristiano, ante la enseñanza de Jesús. Jesús mismo es la compasión del Padre por nosotros", estableció el Pontífice.

"Se llega a ser verdadero discípulo de Jesús" cuando se manifiesta misericordia. "Dios, nuestro Padre, es misericordioso, porque tiene compasión; es capaz de tener esta compasión, de acercarse a nuestro dolor, a nuestro pecado, a nuestros vicios, a nuestras miserias", dijo el Papa.

Francisco concluyó su enseñanza pidiendo a la Virgen que ayude a establecer en todos el vínculo entre el amor a Dios y el amor concreto a los hermanos.

 

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Papa comentó la parábola del Buen Samaritano

Ciudad del Vaticano (Lunes, 15-07-2019, Gaudium Press) En la Plaza de San Pedro ayer, en caluroso día en la Ciudad Eterna, el Papa rezó el Ángelus junto a los peregrinos y comentó la lectura evangélica, que narra la parábola del Buen Samaritano.

Un maestro de la ley, que quería probar al Señor, le pregunta qué tiene que hacer para heredar la vida eterna. Jesús le responde que la Escritura contenía la respuesta, respuesta que por lo demás ya sabía el doctor de la Ley: Amar a Dios y amar al prójimo. Pero queriendo justificar su pregunta, que tenía una respuesta que él ya conocía, el doctor de la ley pregunta al Señor "¿Y quién es mi prójimo?", lo que motiva la parábola del Buen Samaritano.

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El Buen Samaritano (detalle). Óleo de Willem van Nieulandt, Museo de Bellas Artes, Dijon

"El protagonista de la breve narración es un samaritano, que a lo largo del camino encuentra a un hombre, robado y golpeado por ladrones, y cuida de él. Sabemos que los judíos trataban a los samaritanos con desprecio, considerándolos extraños al pueblo elegido. No es, pues, una coincidencia que Jesús escogiera precisamente a un samaritano como personaje positivo de la parábola", dijo el Papa.

Por el camino donde se encontraba el hombre robado y golpeado, habían pasado un sacerdote y un levita, que no se detuvieron probablemente para "no contaminarse con su sangre". Estas personas de la parábola, "dedicadas a la adoración de Dios", antepusieron "una regla humana ligada al culto" al "gran mandamiento de Dios", que, sobre todo, "quiere la misericordia".

"Ser capaces de tener compasión: esa es la clave. Esta es nuestra clave. Si no sientes compasión frente a una persona necesitada, si tu corazón no se conmueve, significa que algo anda mal. ¡Está atento, estemos atentos! No nos dejemos llevar por la insensibilidad egoísta. La capacidad de compasión se ha convertido en la piedra de comparación del cristiano, ante la enseñanza de Jesús. Jesús mismo es la compasión del Padre por nosotros", estableció el Pontífice.

"Se llega a ser verdadero discípulo de Jesús" cuando se manifiesta misericordia. "Dios, nuestro Padre, es misericordioso, porque tiene compasión; es capaz de tener esta compasión, de acercarse a nuestro dolor, a nuestro pecado, a nuestros vicios, a nuestras miserias", dijo el Papa.

Francisco concluyó su enseñanza pidiendo a la Virgen que ayude a establecer en todos el vínculo entre el amor a Dios y el amor concreto a los hermanos.

 

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/104051-Papa-comento-la-parabola-del-Buen-Samaritano. Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.



 

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