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Libradnos del mal
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16 de Mayo de 2017 / 0 Comentarios
 
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Redacción (Martes, 16-05-2017, Gaudium Press) Una tarde se encontraba San Juan Bosco -que tenía profundo conocimiento de las almas-, recorriendo las avenidas de su ciudad natal, con el objetivo de conquistar almas para Dios. He aquí que, en aquel instante, ve, del otro lado de la calle, un joven que sufría fuertes tentaciones, pues estaba siendo atormentado por una multitud de demonios.

1.jpg

De repente, el santo ve a lo lejos otro niño que se aproxima al joven. Llegando a su encuentro, todos los demonios que allí atormentaban al joven huyen inmediatamente. Al contemplar esta escena, el hombre de Dios se pregunta:

- ¡Qué niño misterioso! ¡Quién podrá ser, pues consiguió espantar todos los demonios! ¿Será por acaso el Niño Jesús o el Ángel de la Guarda del pobre joven?

Tal vez el lector haya pensado en idénticas preguntas.

En ese mismo momento, aparece al justo sacerdote su Ángel Custodio, que le pregunta:

- ¿Te gustaría saber quién es aquel niño que consiguió ahuyentar el escuadrón de demonios? Obteniendo una respuesta afirmativa, el Ángel prosigue:

- Aquel niño es una mala amistad, que equivale a toda aquella presencia diabólica. Así, los demonios, al ver al niño malo aproximarse, partieron tranquilos, sabiendo que aquella amistad valía por el trabajo de todos ellos.

Es el caso de decir: ¡"Dime con quién andas y te diré quién eres"!

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Redacción (Martes, 16-05-2017, Gaudium Press) Una tarde se encontraba San Juan Bosco -que tenía profundo conocimiento de las almas-, recorriendo las avenidas de su ciudad natal, con el objetivo de conquistar almas para Dios. He aquí que, en aquel instante, ve, del otro lado de la calle, un joven que sufría fuertes tentaciones, pues estaba siendo atormentado por una multitud de demonios.

1.jpg

De repente, el santo ve a lo lejos otro niño que se aproxima al joven. Llegando a su encuentro, todos los demonios que allí atormentaban al joven huyen inmediatamente. Al contemplar esta escena, el hombre de Dios se pregunta:

- ¡Qué niño misterioso! ¡Quién podrá ser, pues consiguió espantar todos los demonios! ¿Será por acaso el Niño Jesús o el Ángel de la Guarda del pobre joven?

Tal vez el lector haya pensado en idénticas preguntas.

En ese mismo momento, aparece al justo sacerdote su Ángel Custodio, que le pregunta:

- ¿Te gustaría saber quién es aquel niño que consiguió ahuyentar el escuadrón de demonios? Obteniendo una respuesta afirmativa, el Ángel prosigue:

- Aquel niño es una mala amistad, que equivale a toda aquella presencia diabólica. Así, los demonios, al ver al niño malo aproximarse, partieron tranquilos, sabiendo que aquella amistad valía por el trabajo de todos ellos.

Es el caso de decir: ¡"Dime con quién andas y te diré quién eres"!

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/87341-Libradnos-del-mal. Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.



 

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