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La "Justicia y la caridad no se oponen, sino se completan", señaló el Pontífice en el Ángelus
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18 de Diciembre de 2012 / 0 Comentarios
 
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Ciudad del Vaticano (Martes, 18-12-2012, Gaudium Press) Millares de fieles y peregrinos fueron a la Plaza San Pedro el pasado domingo para participar con Benedicto XVI de la Oración Mariana del Ángelus.

En su discurso, el Pontífice dio continuidad a la reflexión sobre Juan Bautista, "cuando habla a las personas que se dirigen a él en el río Jordán para ser bautizadas. Mientras Juan, con palabras enérgicas, exhorta a todos a prepararse para la venida del Mesías -dice el Pontífice-, algunos le preguntan: "¿Qué cosa debemos hacer?" (Lc 3, 10.12.14). Este diálogo es muy interesante y se revela de gran actualidad".

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El Santo Padre explica que "la primera respuesta está dirigida a la multitud en general. El Bautista dice: ‘Quien tiene dos túnicas, dé una de ellas a quien no tiene, y quien tiene qué comer, haga lo mismo'. Aquí podemos ver un criterio de justicia, animado por la caridad. La justicia pide superar el desequilibrio entre quien tiene lo superfluo y a quien le falta lo necesario; la caridad incentiva a estar atento al otro y a ir al encuentro de los necesitados, en lugar de encontrar justificativas para defender los propios intereses". Justicia y caridad no se oponen, sino son ambas necesarias y se completan mutuamente. "El amor será siempre necesario, incluso en la sociedad más justa", porque "siempre existirán situaciones de necesidad material en las cuales es indispensable un auxilio en la línea de un amor concreto al prójimo".

"La segunda respuesta de Juan -continúa Benedicto XVI- es dada a algunos "publicanos", esto es, cobradores de impuestos para los romanos. Solamente por este hecho, los publicanos ya eran despreciados, pero también porque, frecuentemente, se aprovechaban de su situación para robar. A esos el Bautista no dice que cambien de profesión, sino que no exijan nada más allá de cuanto es fijado. El profeta, en nombre de Dios, no pide gestos excepcionales sino antes que nada el cumplimiento honesto del propio deber. El primer paso en dirección a la vida eterna es siempre la observancia de los mandamientos; en este caso, el séptimo: ‘No robar' ".

Continuando su meditación, dice el Santo Padre: "la tercera respuesta dice respecto a los soldados, otra categoría dotada de un cierto poder y por esto, predispuesta a abusos. A los soldados Juan dice: ‘No maltraten y no hagan extorsión a nadie; contentaos con vuestro pago'. También aquí, la conversión comienza en la honestidad y en el respeto por los otros: una indicación que vale para todos, especialmente para quien tiene mayor responsabilidad".

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Niños Dios bendecidos por el Papa

Finalizando su reflexión del Ángelus, dijo Benedicto XVI: "Considerando estos diálogos en su conjunto, llama la atención la gran realidad de las palabras de Juan: a partir del momento que Dios nos juzga según nuestras obras, es allí, en las actitudes, que es necesario demostrar el seguimiento de su voluntad. Y justamente por esto las indicaciones de Juan Bautista son siempre actuales: también en nuestro mundo tan complejo, las cosas andarían mucho mejor si cada uno observase estas reglas de conducta. Oremos al Señor, por intercesión de la Virgen María, para que nos ayude a prepararnos para la Navidad, llevando buenos frutos de conversión (cfr Lc 3,8)".

Después del Ángelus

Después de conceder su bendición apostólica, el Santo Padre saludó a los peregrinos presentes en diversas lenguas. En el saludo en inglés, Benedicto XVI manifestó una vez más su pesar por las víctimas del tiroteo ocurrido en los Estados Unidos, "asegurando a las familias de las víctimas, especialmente a aquellas que perdieron un hijo, su proximidad y oraciones" y pidió "que el Dios de la consolación toque sus corazones y alivie su dolor". Por último, Benedicto exhortó a todos a dedicarse en este tiempo de Adviento a gestos de paz.

El Santo Padre también dirigió un saludo especial a los niños de Roma que, como ya es tradición, se dirigen a la Plaza San Pedro en el III Domingo de Adviento llevando pequeñas imágenes del Niño Jesús para ser bendecidas y después colocadas en los Pesebres. (JS)

Con informaciones Radio Vaticana.

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La "Justicia y la caridad no se oponen, sino se completan", señaló el Pontífice en el Ángelus

Ciudad del Vaticano (Martes, 18-12-2012, Gaudium Press) Millares de fieles y peregrinos fueron a la Plaza San Pedro el pasado domingo para participar con Benedicto XVI de la Oración Mariana del Ángelus.

En su discurso, el Pontífice dio continuidad a la reflexión sobre Juan Bautista, "cuando habla a las personas que se dirigen a él en el río Jordán para ser bautizadas. Mientras Juan, con palabras enérgicas, exhorta a todos a prepararse para la venida del Mesías -dice el Pontífice-, algunos le preguntan: "¿Qué cosa debemos hacer?" (Lc 3, 10.12.14). Este diálogo es muy interesante y se revela de gran actualidad".

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El Santo Padre explica que "la primera respuesta está dirigida a la multitud en general. El Bautista dice: ‘Quien tiene dos túnicas, dé una de ellas a quien no tiene, y quien tiene qué comer, haga lo mismo'. Aquí podemos ver un criterio de justicia, animado por la caridad. La justicia pide superar el desequilibrio entre quien tiene lo superfluo y a quien le falta lo necesario; la caridad incentiva a estar atento al otro y a ir al encuentro de los necesitados, en lugar de encontrar justificativas para defender los propios intereses". Justicia y caridad no se oponen, sino son ambas necesarias y se completan mutuamente. "El amor será siempre necesario, incluso en la sociedad más justa", porque "siempre existirán situaciones de necesidad material en las cuales es indispensable un auxilio en la línea de un amor concreto al prójimo".

"La segunda respuesta de Juan -continúa Benedicto XVI- es dada a algunos "publicanos", esto es, cobradores de impuestos para los romanos. Solamente por este hecho, los publicanos ya eran despreciados, pero también porque, frecuentemente, se aprovechaban de su situación para robar. A esos el Bautista no dice que cambien de profesión, sino que no exijan nada más allá de cuanto es fijado. El profeta, en nombre de Dios, no pide gestos excepcionales sino antes que nada el cumplimiento honesto del propio deber. El primer paso en dirección a la vida eterna es siempre la observancia de los mandamientos; en este caso, el séptimo: ‘No robar' ".

Continuando su meditación, dice el Santo Padre: "la tercera respuesta dice respecto a los soldados, otra categoría dotada de un cierto poder y por esto, predispuesta a abusos. A los soldados Juan dice: ‘No maltraten y no hagan extorsión a nadie; contentaos con vuestro pago'. También aquí, la conversión comienza en la honestidad y en el respeto por los otros: una indicación que vale para todos, especialmente para quien tiene mayor responsabilidad".

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Niños Dios bendecidos por el Papa

Finalizando su reflexión del Ángelus, dijo Benedicto XVI: "Considerando estos diálogos en su conjunto, llama la atención la gran realidad de las palabras de Juan: a partir del momento que Dios nos juzga según nuestras obras, es allí, en las actitudes, que es necesario demostrar el seguimiento de su voluntad. Y justamente por esto las indicaciones de Juan Bautista son siempre actuales: también en nuestro mundo tan complejo, las cosas andarían mucho mejor si cada uno observase estas reglas de conducta. Oremos al Señor, por intercesión de la Virgen María, para que nos ayude a prepararnos para la Navidad, llevando buenos frutos de conversión (cfr Lc 3,8)".

Después del Ángelus

Después de conceder su bendición apostólica, el Santo Padre saludó a los peregrinos presentes en diversas lenguas. En el saludo en inglés, Benedicto XVI manifestó una vez más su pesar por las víctimas del tiroteo ocurrido en los Estados Unidos, "asegurando a las familias de las víctimas, especialmente a aquellas que perdieron un hijo, su proximidad y oraciones" y pidió "que el Dios de la consolación toque sus corazones y alivie su dolor". Por último, Benedicto exhortó a todos a dedicarse en este tiempo de Adviento a gestos de paz.

El Santo Padre también dirigió un saludo especial a los niños de Roma que, como ya es tradición, se dirigen a la Plaza San Pedro en el III Domingo de Adviento llevando pequeñas imágenes del Niño Jesús para ser bendecidas y después colocadas en los Pesebres. (JS)

Con informaciones Radio Vaticana.


 

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