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Representante de la Santa Sede ante la ONU se opone al uso de sistemas bélicos automáticos
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15 de Mayo de 2014 / 0 Comentarios
 
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Ginebra (Jueves, 15-05-2014, Gaudium Press) Durante una reunión de expertos que se lleva a cabo del 13 al 16 de mayo, el Observador Permanente de la Santa Sede ante las Agencias de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, Mons. Silvano Tomasi, expresó un claro rechazo a la introducción de sistemas completamente automatizados en el uso militar. "El involucramiento humano significativo es absolutamente en decisiones que afectan la vida y la muerte de seres humanos", declaró el Arzobispo.

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Mons. Silvano Tomasi, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Agencias de las Naciones Unidas. Foto: UN Geneva.
Esta advertencia fue referida a la posibilidad tecnológica de introducir sistemas de armamento completamente automatizados en situaciones bélicas. El prelado señaló que "un sistema autónomo de armas nunca puede reemplazar la capacidad humana para el razonamiento moral", sin importar qué tan avanzada sea la programación de dichos elementos. Este tipo de tecnologías cambiaría por completo la naturaleza de los conflictos y traería consecuencias que no pueden ser previstas.

El riesgo más grande es precisamente la ausencia de humanidad en el actuar de las máquinas de guerra: "Las decisiones sobre la vida y la muerte inherentemente requieren cualidades humanas, como la compasión y el análisis", explicó Mons. Tomasi. Mientrass que seres humanos imperfectos pueden no aplicar estas cualidades en el calor de la guerra, dichas capacidades no pueden ser replicadas ni programables".

Otras consecuencias pueden incluir una disposición mayor a iniciar una guerra, ya que el atacante no arriesgaría la vida de sus soldados y estaría en una situación de ventaja tecnológica frente a su adversario. El costo humano de la guerra es aún un aspecto que detiene los impulsos bélicos en ciertas circunstancias. La introducción de estas máquinas significaría además la eliminación de las virtudes propias de la vida militar que humanizan los enfrentamientos.

Finalmente, Mons Tomasi alertó que "la delegación de las responsabilidades de decisiones humanas a un sistema automático diseñado para quitar vidas humanas crea un vacío de responsabilidad que torna imposible hacer responsable a alguien por las violaciones de la ley internacional incurridas por un sistema de armamento autónomo".

Con información de Catholic News Service.

 

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Representante de la Santa Sede ante la ONU se opone al uso de sistemas bélicos automáticos

Ginebra (Jueves, 15-05-2014, Gaudium Press) Durante una reunión de expertos que se lleva a cabo del 13 al 16 de mayo, el Observador Permanente de la Santa Sede ante las Agencias de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, Mons. Silvano Tomasi, expresó un claro rechazo a la introducción de sistemas completamente automatizados en el uso militar. "El involucramiento humano significativo es absolutamente en decisiones que afectan la vida y la muerte de seres humanos", declaró el Arzobispo.

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Mons. Silvano Tomasi, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Agencias de las Naciones Unidas. Foto: UN Geneva.
Esta advertencia fue referida a la posibilidad tecnológica de introducir sistemas de armamento completamente automatizados en situaciones bélicas. El prelado señaló que "un sistema autónomo de armas nunca puede reemplazar la capacidad humana para el razonamiento moral", sin importar qué tan avanzada sea la programación de dichos elementos. Este tipo de tecnologías cambiaría por completo la naturaleza de los conflictos y traería consecuencias que no pueden ser previstas.

El riesgo más grande es precisamente la ausencia de humanidad en el actuar de las máquinas de guerra: "Las decisiones sobre la vida y la muerte inherentemente requieren cualidades humanas, como la compasión y el análisis", explicó Mons. Tomasi. Mientrass que seres humanos imperfectos pueden no aplicar estas cualidades en el calor de la guerra, dichas capacidades no pueden ser replicadas ni programables".

Otras consecuencias pueden incluir una disposición mayor a iniciar una guerra, ya que el atacante no arriesgaría la vida de sus soldados y estaría en una situación de ventaja tecnológica frente a su adversario. El costo humano de la guerra es aún un aspecto que detiene los impulsos bélicos en ciertas circunstancias. La introducción de estas máquinas significaría además la eliminación de las virtudes propias de la vida militar que humanizan los enfrentamientos.

Finalmente, Mons Tomasi alertó que "la delegación de las responsabilidades de decisiones humanas a un sistema automático diseñado para quitar vidas humanas crea un vacío de responsabilidad que torna imposible hacer responsable a alguien por las violaciones de la ley internacional incurridas por un sistema de armamento autónomo".

Con información de Catholic News Service.

 


 

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