domingo, 06 de abril de 2025
Gaudium news > La Resurrección de Jesús: Triunfo Aplastante sobre el Mal

La Resurrección de Jesús: Triunfo Aplastante sobre el Mal

Así como la resurrección de Jesús no pudo ser contenida por la tumba sellada, la luz del bien no podrá ser jamás sofocada por el mal.

2

Redacción (05/04/2025 15:35, Gaudium Press)

«La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.» (Jn 1, 5)

La resurrección de Jesús no solo es el pilar de la fe cristiana, sino también una demostración poderosa de cómo la luz de Cristo triunfa de manera aplastante sobre las fuerzas del mal y la oscuridad. A lo largo de los Evangelios, vemos que Jesús fue objeto de odio y resistencia, especialmente por parte de los fariseos, que hicieron todo lo posible para ocultar su resurrección. Pero ¿por qué tanto empeño en suprimir la verdad?

El Odio de los Fariseos y su intento de suprimir la Verdad

Los fariseos, líderes religiosos de la época, sintieron una amenaza directa con la proclamación de Jesús como el Mesías. Su mensaje desafiaba el status quo y exponía la hipocresía de sus prácticas. Tras la crucifixión, los fariseos temían que el cuerpo de Jesús fuera robado y que sus seguidores proclamaran su resurrección. Por ello, quisieron persuadir a Pilato para que asegurara la tumba de Jesús con guardias (Mt 27, 63-66). Sin embargo, la intervención divina no pudo ser contenida por las medidas humanas. La piedra fue removida, y Jesús resucitó, victorioso sobre la muerte y el pecado.

Los fariseos son criticados por su hipocresía y su resistencia a aceptar a Jesús como el Mesías. Su enfoque basado en las tradiciones y leyes humanas sobre la ley de Dios es un obstáculo para la verdad y la misericordia Divina que venía trayendo Jesucristo. La Iglesia Católica enseña que el mal no tiene una existencia independiente, sino que es la ausencia de bien. En este contexto, la resistencia de los fariseos al mensaje de Jesús puede ser vista como una manifestación del mal que intenta oponerse al Bien Divino, por no aceptar todas las señales claras que se habían manifestado por medio de nuestro Redentor.

A pesar de la resistencia y el mal, la Iglesia enseña que Dios utiliza todas las cosas, incluso el mal, para el beneficio de aquellos que le aman. La resurrección de Jesús es un testimonio de cómo el bien siempre prevalece sobre el mal. San Pablo nos recuerda: “No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien.” (Rm 12, 21). Para los católicos, el bien se distingue en la práctica de las virtudes en un grado heroico, y no en la falsa concepción de tolerancia que dice que hay que dejar pasar cualquier tipo de pecado, al contrario, hay que rechazarlo.

Jesús mismo nos enseña a ser “prudentes como serpientes y sencillos como palomas” (Mt 10, 16). Esta sabiduría divina nos llama a ser astutos y a utilizar nuestra inteligencia y discernimiento para superar las artimañas del mal, siempre con la ayuda de la gracia de Dios. Los buenos, dotados de la sabiduría divina, no solo enfrentan el mal, sino que lo atacan con inteligencia y prudencia.

El ejemplo de los Santos

La vida de los santos, imágenes de Cristo en la tierra, es un testimonio vivo de esta lucha constante entre el bien y el mal. Muchos enfrentaron persecuciones, calumnias y, en algunos casos, el martirio, debido a su fidelidad a Cristo. San Juan Bosco, conocido por su dedicación a la juventud y su fundación de los Salesianos, enfrentó muchas persecuciones y oposiciones, hasta de aquellos que deberían haberlo ayudado. Fue calumniado y su vida fue amenazada en varias ocasiones, pero continuó su misión con valentía y fe, siempre confiando en la protección de la Virgen María.

5

San Pío X, conocido por su lucha contra las herejías modernistas y su dedicación a la pureza de la doctrina, también enfrentó grandes oposiciones internas y externas. Su firmeza en la fe y su amor por la Eucaristía le ganaron enemigos, pero su ejemplo de santidad y su devoción a la Virgen María siguen siendo una inspiración.

Portadores de la luz de la Resurrección

La resurrección de Jesús nos llama a ser portadores de su luz en un mundo que a menudo está envuelto en oscuridad. Somos llamados a enfrentar el mal con energía, amor y verdad, siguiendo el ejemplo de los santos. En nuestras vidas cotidianas, debemos invocar la intercesión de la Virgen María para obtener las gracias necesarias para vivir con valentía y fe.

Recordemos siempre que, así como la resurrección de Jesús no pudo ser contenida por la tumba sellada, la luz del bien no podrá ser jamás sofocada por el mal. San Bernardo nos deja la exhortación: “María es la escala por la cual los pecadores suben de nuevo al trono de la divina misericordia”. Aprovechemos esta escalera maternal y pidamos con confianza todo lo que necesitamos por medio de María Santísima, y de aquellos hombres providenciales que son las escaleras lanzadas por Ella para lograr salir invictos de las artimañas del mal contemporáneo. No importa cuán grandes sean nuestras necesidades, ella nos escucha y nos lleva a su Hijo.

Por el Hno. Cristian Pardo

Deje su Comentario

Noticias Relacionadas