“La formación permanente es tanto un deber como una necesidad pastoral mediante la oración, el estudio y el testimonio”, les dijo el obispo ordenante.
Foto referencia – cssr.news
Redacción (28/08/2025 15:39, Gaudium Press) Monseñor Zeferino Zeca Martins, de la Arquidiócesis Católica de Huambo, Angola, exhortó a un sacerdote y a diez diáconos que ordenó a ejercer su ministerio con humildad, espíritu de escucha, compromiso con la formación continua y verdadera fraternidad sacerdotal.
En su homilía durante las ordenaciones en el Santuario de Nuestra Señora de Monte da Caála, Monseñor Zeca recordó que la ordenación es solo el comienzo de un camino de servicio, no un fin en sí mismo.
“Su ministerio será tan fructífero cuanto sea humilde”, afirmó Monseñor Zeca el 24 de agosto. Invitó al sacerdote y a los diáconos elegidos a “aprender a escuchar a Dios, a la Iglesia, al pueblo y a sus hermanos en el presbiterio”.
“Déjense formar cada día, pues la formación no termina en el seminario. Vivan su consagración en fraternidad, pues el ministerio sacerdotal no se vive en aislamiento, sino en comunión con los demás, para que seamos verdaderamente un signo de la unidad de Cristo”, añadió el obispo Zeca.
Miembro de la Sociedad del Verbo Divino (SVD), Mons. Zeca enfatizó que “la formación permanente es tanto un deber como una necesidad pastoral. El ‘sí’ que dan a Dios hoy debe renovarse diariamente mediante la oración, el estudio y el testimonio”.
“No se dejen engañar pensando que la ordenación los completa. Al contrario, están llamados a profundizar aún más el don que han recibido”, insistió.
Hablando de humildad, aconsejó aprender de todos: “Aprendan de los ancianos, de los enfermos, de los sencillos, de los que sufren. Aprendan en la fraternidad sacerdotal. Aprendan de sus iguales. Esto no los disminuirá. Al contrario, los elevará ante Dios y su pueblo”.
Advirtió sobre las responsabilidades y los riesgos asociados con el ministerio ordenado: “Serán los diáconos y sacerdotes que elijan ser. Quienes se esfuerzan y piden a Dios ser buenos ministros, sin duda lo serán. Pero quienes eligen el mal se convertirán en motivo de escándalo y rechazo en el pueblo de Dios”.
El obispo Zeca insistió en la autenticidad de vida como condición para un ministerio fructífero: “Sean conscientes de lo que harán. Imiten lo que celebran. Conformen su vida al misterio de la cruz del Señor. Sus vidas deben estar marcadas por la verdad, la autenticidad y la rectitud, cualidades que con demasiada frecuencia faltan”.
Advirtió contra la arrogancia y la autosuficiencia: “Cuídense del espíritu de arrogancia y autosuficiencia que prevalece entre las generaciones más jóvenes. No crean saberlo todo. Escuchen, aprendan siempre, con humildad”.
El prelado enfatizó que “la misión no es un escenario para el protagonismo individual, sino un campo de servicio desinteresado. La Iglesia no necesita estrellas. Necesita servidores con un corazón humilde y disponible. La vanidad separa, la compasión une. La obediencia a la Iglesia y la vida fraterna son el sello distintivo de un verdadero ministro de Cristo”.
Con información de Aciafrique.
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