Durante la conferencia SEEK 2026, la hermana Ines Sandoval, Carmelita del Sagrado Corazón, dirigió un mensaje a todas las madres: “Gracias por tu ‘sí’ y por asumir tu maternidad con amor”.
Redacción (09/01/2026 10:20, Gaudium Press) Durante la conferencia SEEK 2026, celebrada en Denver, Colorado, una religiosa carmelita sorprendió al público con este mensaje: “Gracias por tu ‘sí’, mamá”.
El video de sus palabras, compartido por ChurchPOP, se ha vuelto viral, conmoviendo a miles de mujeres alrededor del mundo.
Un congreso que enciende la fe de una nueva generación
SEEK es un congreso anual organizado por la Comunidad de Estudiantes Universitarios Católicos (FOCUS), un movimiento dedicado a evangelizar y formar jóvenes en la fe católica, especialmente en el ámbito universitario.
Durante el evento de este año, entre conferencias, talleres y testimonios, se vivió un momento muy especial, el mensaje de la hermana Ines Sandoval, religiosa de las Hermanas Carmelitas del Sagrado Corazón de Los Ángeles.
Todo comenzó con una conversación espontánea entre varias mamás que se encontraban fuera de uno de los stands del congreso. La hermana Ines, al escuchar sus preocupaciones y alegrías, sintió el impulso de ofrecerles unas palabras de consuelo. Su testimonio fue grabado y compartido, convirtiéndose en uno de los momentos más comentados de SEEK 2026.
“Quiero agradecerles por su ‘sí’”
En su mensaje, la religiosa comenzó dirigiéndose a todas las madres presentes: “Mamás, antes que nada, solo quiero decirles lo hermosas que son. Quiero agradecerles por su ‘sí’”.
Con una hermosa sonrisa, la hermana Ines reconoció el valor inmenso de cada mujer que, día a día, se entrega por amor —ya sea en la maternidad física o espiritual—. “Quiero agradecerles por asumir su feminidad auténtica y el don de la maternidad que Dios les ha regalado”.
A lo largo del mensaje, la religiosa destacó la unión que existe entre las madres físicas y las madres espirituales, recordando que ambas comparten una misma vocación de entrega. “Tengo la bendición de ser madre espiritual, pero tú y yo caminamos este camino juntas, porque es una entrega plena, de todo el cuerpo y del espíritu”.
Estas palabras resonaron especialmente entre las mujeres presentes, muchas de las cuales se sintieron comprendidas y valoradas en sus sacrificios cotidianos.
La hermana Ines recordó que los actos más simples y repetitivos del día a día —esos que parecen pequeños o invisibles— son, en realidad, gestos de amor que reflejan el corazón de Dios. “Cuando se despiertan a las tres de la mañana, cuando cambian esos pañales sucios, cuando limpian esas naricitas llenas de mocos y secan las preciosas lágrimas del rostro de sus hijos, están ejerciendo su autoridad como hijas del Rey y como madres espirituales”.
En esas tareas cotidianas que a veces son veces agotadoras, la religiosa invitó a descubrir un valor sobrenatural: la presencia del amor divino en lo más sencillo.
“Si alguna vez te preguntas si vale la pena…”
El mensaje culminó con un recordatorio que encierra toda la fuerza del Evangelio: la maternidad —en cualquiera de sus formas— tiene sentido, incluso en los momentos de cansancio, duda o soledad. “Así que, para todas ustedes, mamás tan valiosas, si alguna vez se encuentran en un momento en el que se preguntan: ‘¿Todo esto tiene sentido?’, solo quiero recordarles que sí. Por favor, no se rindan, y gracias por asumir su maternidad espiritual y su autoridad como hijas del Rey”.
Con esas palabras, la hermana Ines Sandoval no solo consoló a las madres presentes en SEEK, sino que envió un mensaje universal de gratitud a todas las mujeres que, silenciosamente, sostienen el mundo con su amor.
El video, compartido en redes sociales y plataformas católicas, ha despertado una ola de comentarios y testimonios. Muchas madres agradecieron a la religiosa por expresar lo que tantas veces sienten y no saben cómo poner en palabras, que su esfuerzo vale, que su amor transforma, que su entrega no pasa desapercibida ante los ojos de Dios.
El mensaje de la hermana Ines recuerda la importancia de valorar la maternidad en todas sus formas, reconociendo en cada madre —biológica o espiritual— una vocación de amor que sostiene y transforma vidas. “No te rindas, mamá. Tu sí cambia el mundo.”
Con información de ChurchPop






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