El sacerdote argentino Federico Highton lidera el Proyecto PaX, una arriesgada misión que ha liberado a decenas de familias cristianas cautivas en los hornos de ladrillos de Pakistán.
Redacción (14/01/2026 11:08, Gaudium Press) El sacerdote argentino Federico Highton, director del Proyecto PaX (Pakistani Xristendom), está llevando adelante una de las misiones más audaces del presente: rescatar a los cristianos esclavizados en Pakistán. Bajo un contexto de persecución y pobreza extrema, Highton y su equipo se internan en las zonas más inhóspitas del país para liberar, uno por uno, a quienes viven cautivos en los campos de trabajo.
Solo en 2025, han logrado liberar al menos a 110 cristianos, según reporta Catholic News Agency (CNA), bautizando además a nueve de ellos.
La operación PaX
El sacerdote, fundador junto con el padre Javier Olivera Ravasi de la Orden San Elías, dirige desde hace años la operación misionera PaX, dedicada a redimir a quienes permanecen en la llamada “esclavitud por deudas”. Esta práctica, aunque oficialmente ilegal, sigue siendo común en Pakistán, donde se calcula que dos millones de personas viven esclavizadas por impagos que a veces no superan los diez dólares.
“Pueden ser esclavizados de por vida por deudas de tan solo cinco o diez dólares”, explica Highton, señalando que muchas víctimas son familias enteras o mujeres forzadas sexualmente por los guardias de seguridad de los campos de trabajo.
El procedimiento de PaX consiste en verificar los reportes de esclavitud, localizar a los cautivos, negociar con los dueños de los campos y pagar la deuda exigida para obtener su liberación. Pero el riesgo es alto: “Puede pasar cualquier cosa”, admite el sacerdote. “Creo que será una operación victoriosa. Vamos a tratar de ser instrumentos del Niño Dios para que tengan una Navidad donde obtengan la libertad y donde los que están sin sacramentos, los reciban, que es lo principal”.
Encomendados al Corazón Inmaculado de María
El primero de los videos publicados por el proyecto Omnes Gentes muestra a Highton el 29 de diciembre, a pocos minutos de iniciar una de sus misiones más peligrosas. En medio del desierto, rodeado de incertidumbre y tensión, el sacerdote reza: “No sabemos qué nos espera. Lo encomendamos todo al Corazón Inmaculado de María. Viva Cristo Rey”.
Las imágenes siguientes lo muestran a escasos metros del campo de esclavos, pidiendo confirmación de si hay cristianos cautivos o si existen armas en la zona. Al recibir respuesta, su rostro se ilumina: “Es impresionante. Están viniendo, ahí vienen los esclavos cristianos”, exclama con emoción.
Rostros de fidelidad
El encuentro es conmovedor. Entre cuatro y seis familias aparecen en cámara, visiblemente agotadas, pero con sonrisas sinceras al ver a su libertador.
“¿Todos vosotros sois cristianos? ¿Amáis a Jesús? ¿Queréis ser católicos?”, pregunta el sacerdote. La respuesta retumba en el aire: “¡Aleluya!”, gritan los liberados con fuerza.
A su lado, el padre Nadim, sacerdote local, traduce las palabras y ayuda en los primeros pasos de la integración comunitaria de los recién liberados. Cada gesto, cada mirada, refleja una fe que no ha podido ser apagada ni por el hambre ni por el miedo.
Del horno de ladrillos hacia la libertad
El último de los videos muestra el cierre de la misión PaX3, en la recta final, según describe Highton. A pocos metros del lugar donde espera liberar a dos familias más, se sienta frente al esclavista para formalizar el rescate con el pago de la deuda. Al momento de concretar la liberación, una exclamación espontánea recorre a los presentes “¡Aleluya!”.
Entre los liberados se encuentra Samuel, un hombre que llevaba 35 años siendo esclavo. A su lado, su hijo, que jamás había conocido otra forma de vida. “Ahora eres libre, hermano. ¡Aleluya!”, le dice el sacerdote conmovido.
Mientras un vehículo se aleja del campo, Highton mira atrás y exclama: “¡Adiós, campo de esclavos! ¡Aleluya!”.
A lo lejos, la chimenea del horno de ladrillos —símbolo de la miseria— se pierde en la noche, mientras los liberados viajan hacia la libertad.
El comienzo de una nueva vida
La misión concluye con 27 esclavos liberados, 7 bautizados y 9 bautismos en total, además de dos familias en condiciones miserables asistidas y la creación de un equipo parroquial que dará continuidad a las labores pastorales en la zona.
Entre los recién bautizados se encuentran Nahman Xavier, Daniel Juan y Sonia, quienes recibieron los sacramentos en la celebración de Año Nuevo. “Damos gracias a Dios”, afirma Highton en el video final, rodeado de los nuevos cristianos libres. “Son todos frutos importantes. Crece Dios. Viva Cristo Rey”, concluye el sacerdote.
Una misión que no se detiene
El Proyecto PaX continúa activo y abierto a colaboraciones desde su página web, donde cualquier persona puede realizar una donación para liberar a más cristianos cautivos. “Una pequeña aportación basta para rescatar cristianos de la esclavitud en Pakistán”, señalan los misioneros de Omnes Gentes.
Con 110 esclavos liberados en lo que va del año, el padre Federico Highton demuestra que su meta es clara, seguir rescatando hasta que no quede ninguno. Con información de Religión en Libertad






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