Al Santo alemán, después de ordenado, se le orientó hacia la educación. Pero Dios lo destinaba a la misión universal.
Redacción (15/01/2026, Gaudium Press) San Arnoldo Janssen, uno de los santos que la Iglesia conmemora hoy, nace en Goch, Alemania, en 1837.
Su familia, de profunda laboriosidad y religiosidad, le heredó esas virtudes. Su padre tenía la costumbre de leer regularmente en voz alta el Prólogo del Evangelio de San Juan, y Arnoldo mantuvo durante toda su vida muy viva esta devoción.
Es ordenado como sacerdote para la diócesis de Münster, en 1861, y se le destina a la enseñanza, en una escuela secundaria.
Por su devoción al Corazón de Jesús es nombrado director diocesano del Apostolado de la Oración.
Sin embargo, sintiendo un interés creciente por la misión universal de la Iglesia, funda “El pequeño mensajero del Corazón de Jesús” en 1873, revista mensual con noticias misionales, en la que animaba a los cristianos de lengua alemana a ayudar en las misiones.
Va a Holanda
Con el apoyo de varios obispos, funda en Steyl, Holanda, una casa misional, que sería la semilla de su congregación de los Misioneros del Verbo Divino.
Cuando San Arnoldo sintió el llamado a fundar una obra misionera, muchos pensaron que él no era la persona indicada, o que el momento no había llegado October2019. Arnoldo respondió: “El Señor desafía nuestra fe para llevar adelante algo nuevo, justo cuando muchas en la Iglesia se están derrumbando”. Esta perseverancia ante el rechazo revela su confianza en la Providencia divina sobre las opiniones humanas.
El 2 de marzo de 1879 parten los dos primeros misioneros a la China, uno de ellos un santo, San José Freidanemetz. Miles de laicos se van sumando a las labores de la nueva congregación, con lo que surge la rama de hermanos. Pronto se inaugura una imprenta en la casa de Steyl.
Entre los voluntarios que se acercan a ayudar en las labores de la Casa, se encuentra un virtuoso ramillete de mujeres. Entre ellas se generaría la semilla que daría en las “Siervas del Espíritu Santo”.
En 1896 San Arnoldo también fundaría la rama de clausura, las “Siervas del Espíritu Santo de Adoración Perpetua”. Su misión: Rezar día y noche por la Iglesia, particularmente por las otras dos congregaciones hermanas, y adorar por siempre al Santísimo Sacramento del Altar.
Lema de vida
Arnoldo resumía su espiritualidad en esta oración que al mismo tiempo era un lema: «¡Viva la Santa Trinidad Único Dios en nuestros corazones y en los corazones de todos los hombres!» Arnoldo Janssen Esta síntesis expresa la profundidad teológica y el celo misionero que animaban toda su existencia.
Muere San Arnoldo Janssen el 15 de enero de 1909. Lo beatifica Pablo VI en 1975 y lo canoniza Juan Pablo II en el 2003.
Con información de El Testigo Fiel







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