Sigue repercutiendo ampliamente el discurso de León XIV a los 400 auditores del Tribunal.
Redacción (27/01/2026 10:22, Gaudium Press) Bastante repercusión siguen teniendo las palabras de León XIV a los 400 prelados auditores del Tribunal de la Rota Romana, el día de ayer, en la apertura del Año Judicial, discurso que es tradición papal, pero que es el primero del Papa prevost.
Tras elogiar la labor que realiza ese tribunal ordinario de apelación, que cuida de la unidad de la jurisprudencia, el Papa se centró en la profunda relación que existe entre la verdad de la justicia y la virtud de la caridad, que en algunos ámbitos se buscan plantear de forma separada y hasta contradictoria.
No se trata, subrayó, de principios opuestos ni de valores que deban equilibrarse con criterios pragmáticos, sino de dimensiones inseparables que encuentran su armonía en el misterio de Dios, que es a la vez Amor y Verdad.
León XIV recordó a los prelados que su misión consiste en orientar la actividad judicial según estos criterios, insistiendo en que la verdad y la caridad no pueden caminar por separado. “No son dos principios enfrentados —afirmó—, sino dos realidades intrínsecamente unidas”.
El Pontífice también advirtió contra relativizar la verdad, en el ejercicio de la actividad judicial:
“Esta correlación exige una exégesis crítica constante y cuidadosa, ya que, en el ejercicio de la actividad judicial, con frecuencia surge una tensión dialéctica entre las demandas de la verdad objetiva y las preocupaciones de la caridad. A veces existe el riesgo de que una identificación excesiva con las vicisitudes, a menudo turbulentas, de los fieles pueda conducir a una peligrosa relativización de la verdad. De hecho, una compasión mal entendida, aunque aparentemente motivada por celo pastoral, corre el riesgo de oscurecer la necesaria dimensión de averiguación de la verdad propia del oficio judicial. Esto puede ocurrir no solo en casos de nulidad matrimonial – donde podría llevar a decisiones de carácter pastoral carentes de una sólida base objetiva – sino también en cualquier tipo de procedimiento, menoscabando su rigor y equidad”, dijo el Papa.
Pero también, dijo que la manifestación de la verdad debe tomar “en cuenta todo lo que el amor por las personas requiere”.
Crecer en el amor hacia Cristo
Entretanto, cómo se consigue ese equilibrio entre verdad y amor: “una orientación clara la ofrece la enseñanza del apóstol Pablo, quien nos exhorta: “Hablando la verdad en amor, crezcamos en todo hacia Aquel que es la cabeza, Cristo” (Ef 4,15). Veritatem facientes in caritate: no se trata simplemente de conformarse a una verdad especulativa, sino de ‘hacer la verdad’, es decir, una verdad que debe iluminar cada acción. Y esto debe hacerse ‘en caridad’, que es la gran fuerza impulsora que conduce a que se haga la verdadera justicia. Con otra frase bíblica, esta vez de San Juan, se les llama a ser ‘cooperadores de la verdad’ (3 Jn 8)”.






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