El Arzobispo emérito de Filadelfia dice que para ayudar a madurar a los jóvenes no hay que tener miedo de hablarles de valentía.
Redacción (06/02/2026 10:40, Gaudium Press) Mons. Charles Chaput, arzobispo emérito de Filadelfia, obispo referente en todo el mundo, es para muchos alguien que debería tener el capelo cardenalicio, en lugar de otros cuya ortodoxia ha sido discutida.
A pesar de ser emérito, Mons. Chaput sigue estando muy activo y acaba de publicar un llamativo artículo titulado «La formación del hombre cristiano». El artículo está motivado por los «tiempos difíciles» que corren y que parecen «alimentar los peores instintos masculinos, desde el débil y monótono hasta el egoísta abusador». En ese contexto, se pregunta qué deben hacer los jóvenes para convertirse en cristianos maduros. Su respuesta ha sido sorprendente: recordar a los templarios.
En efecto, el prelado recuerda que, al contrario de lo que sugieren muchas películas y novelas, los templarios se dedicaron a la noble tarea de «construir una nueva orden de nuevos hombres cristianos, diestros en las armas, que vivieran como hermanos, comprometidos con la oración, la austeridad y la castidad, y que se dedicaran radicalmente a servir a la Iglesia y a su pueblo, especialmente a los débiles». Así, viviendo en pobreza y protegiendo a los peregrinos que viajaban a los Santos Lugares, plasmaron el ideal de «una nueva caballería» cristiana.
La vida es una verdadera guerra espiritual
El arzobispo emérito señaló que, tanto hace siglos como ahora, «vivir el Evangelio implica una verdadera guerra espiritual; una lucha contra el mal en nosotros mismos y en el mundo que nos rodea». Para esa guerra, algunas armas son la generosidad, la paciencia, la misericordia o el perdón, pero «la justicia y la valentía también son virtudes cristianas clave». Por eso, «el ideal de la caballería aún puede tener una influencia muy fuerte en los corazones y la imaginación de los hombres».
Aunque hoy muchos lo hayan olvidado, «los hombres necesitan un desafío» y también «poner a prueba y demostrar su valía». Según Mons. Chaput, «los hombres están programados por naturaleza y confirmados por la Palabra de Dios para hacer tres cosas principales: proveer, proteger y liderar; no buscando su propio bien, ni por sus vanidades y apetitos vacíos, sino al servicio de los demás».
De forma políticamente incorrecta, el arzobispo continúa diciendo que «los hombres están destinados a liderar de una manera singularmente masculina». Eso significa que «el mundo necesita hombres católicos fieles con ansias de ser santos». El papel de un esposo y padre católico es «ser un hombre que sacrifica sus propios deseos, por amor, para servir las necesidades de su esposa e hijos» y «constituye la piedra angular de un hogar cristiano».
Con información de Infocatólica





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