Durante el New York Encounter 2026, investigadores y periodistas coincidieron en que el ateísmo pierde fuerza y crece el deseo de fe, comunidad y sentido trascendente.

foto: Religión en Libertad
Redacción (16/02/2026 11:12, Gaudium Press) Durante el New York Encounter, celebrado entre el 13 y el 15 de febrero en Estados Unidos, académicos, sacerdotes y comunicadores de primer nivel se reunieron para debatir un tema que está ganando terreno tanto en los medios como en la vida cotidiana: ¿estamos ante un giro católico, un reverdecer católico, un renacimiento espiritual… o simplemente ante una pausa en el avance del secularismo?
“El cambio está en el aire. Durante décadas, muchos creyeron que el bienestar universal se podía lograr simplemente mediante el crecimiento económico, la apertura de fronteras y la innovación tecnológica. Hoy, esta creencia se tambalea”, decía el texto de presentación del encuentro, citando al poeta y filósofo David Whyte.
“En un mundo de consumidores globales aislados, un aspecto esencial del ser humano está resurgiendo: la profunda necesidad de lugares de pertenencia”.
El contexto
El New York Encounter, organizado por miembros del movimiento Comunión y Liberación, se ha consolidado desde 2009 como uno de los principales espacios de diálogo cultural y espiritual en el país. Este año, su debate estrella giró en torno a un fenómeno que algunos sociólogos y comunicadores llaman ya “el giro católico”.
La pregunta era directa: ¿existe realmente un despertar religioso en Estados Unidos o simplemente una desaceleración del proceso de descristianización?
Entre los ponentes destacaron el sociólogo Brandon Vaidyanathan, Chip Rotolo del Pew Research Center, el autor Justin Brierley y la periodista Lauren Jackson, columnista de religión del The New York Times. Todos coincidieron en un punto, aunque los discursos sobre el resurgimiento de la fe pueden haberse exagerado, los datos actuales apuntan a una realidad más compleja y prometedora.
Motivos para un optimismo cauteloso
Rotolo, investigador del Pew Research Center, expuso cifras que dibujan una tendencia inesperada, aunque la proporción de adultos estadounidenses que se identifican como cristianos ha caído del 78% en 2007 al 63% en la actualidad, esa cifra se ha mantenido estable desde 2020.
“El hecho de que el declive religioso que estamos tan acostumbrados a ver se haya estabilizado es un gran cambio”, explicó.
Según el investigador, esta tendencia comenzó precisamente durante la pandemia de COVID, cuando se esperaba un alejamiento masivo de las iglesias. “Si ya tenías un pie fuera de tu iglesia, habría sido fácil alejarte. Pero hemos visto esta notable estabilidad. Eso ha generado mucha atención, curiosidad y esperanza”, afirmó.
Rotolo lo resumió en una frase que destacó el tono de la jornada: “El declive se ha detenido. Y eso, en sí mismo, es un signo de esperanza.”
El auge de los espirituales pero no religiosos
Otra observación destacada fue la de quienes se definen como espirituales, pero no religiosos, una categoría cada vez más común. Según los estudios de Pew, el 92% de los estadounidenses expresan alguna perspectiva espiritual, lo que significa que creen en al menos una de las siguientes afirmaciones: que las personas tienen alma, que Dios existe, que hay algo espiritual más allá del mundo natural o que hay vida después de la muerte.
“Sin duda, algo está cambiando en la vida religiosa estadounidense”, apuntó Rotolo. “Podemos discrepar sobre qué es exactamente, pero sin duda es un momento interesante para estudiar”.
Ateísmo en retroceso
Por su parte, Justin Brierley, autor de El sorprendente renacimiento de la creencia en Dios, recordó que el llamado Nuevo Ateísmo que dominó la escena intelectual en los 2000 ha perdido gran parte de su fuerza.
“En 2010 comenzaron a surgir intelectuales que reconocían el papel del cristianismo en la configuración de la civilización occidental”, explicó. “Algunos incluso pasaron de críticos a creyentes”.
Mencionó el caso de Ayaan Hirsi Ali, escritora nacida en Somalia y ex defensora del ateísmo, quien en 2023 publicó un ensayo viral titulado Por qué ahora soy cristiana.
“Cuando publicó ese artículo, mucha gente dijo: ‘Si Ayaan Hirsi Ali —posiblemente una de las ex ateas más destacadas del mundo— cambió de opinión, le podría pasar a cualquiera’”, recordó Brierley.
La periodista Lauren Jackson, del New York Times, compartió los hallazgos de la serie Creer, una investigación extensa sobre el estado de la religión en Estados Unidos.
“Recopilamos todos estos datos y afirmamos que los estadounidenses no han encontrado una alternativa satisfactoria a la religión”, señaló.
Según Jackson, la mayoría de entrevistados expresan “un intenso deseo de pertenencia, de sentido, de comunidad, de conexión con lo trascendente”.
Sin embargo, matizó que esa búsqueda no siempre pasa por las iglesias tradicionales, sino que se canaliza a través de comunidades, prácticas espirituales o movimientos culturales diversos.
¿Renacimiento religioso o nuevo punto de partida?
Aunque ninguno de los expertos se atrevió a declarar que el mundo está presenciando un renacimiento religioso, sí coincidieron en que existe un cambio de sensibilidad.
Después de décadas de secularización acelerada, las personas parecen volver a mirar hacia la dimensión espiritual con una mezcla de cautela y esperanza.
“La posmodernidad nos prometió libertad total, pero nos dejó más solos”, concluyó uno de los participantes. “Cuando observamos hacia dónde ha llegado realmente la cultura, la ciencia y la tecnología, descubrimos que nos hemos vuelto más infelices. Y esa insatisfacción está volviendo a abrir el corazón a Dios”.
Con información de Religión en Libertad




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