La carta dirigida al Papa se focaliza particularmente en el gobierno del Gran Canciller de la Orden.

Embajada de la Orden de Malta en Praga – Foto: Wikimedia Commons
Redacción (19/02/2026 13:08, Gaudium Press) Una carta dirigida al Papa León XIV por un embajador de la Soberana Orden de Malta, contiene una serie de acusaciones contra su propia institución, según informa el diario Il Fatto Quotidiano. El documento describe un cuadro preocupante de desorden institucional, deterioro espiritual y posibles irregularidades en el gobierno de la Orden, en un momento en que el Vaticano evalúa la posibilidad de una inspección o incluso una intervención directa mediante comisariado.
Acusaciones al Gran Canciller
El centro de las críticas es Riccardo Paternò di Montecupo, Gran Canciller de la Orden. Según la carta, algunas de sus designaciones habrían seguido «una línea nepotista», señalando en particular el nombramiento de su hermano Maurizio Paternò como consejero ante la UNESCO, con pasaporte diplomático de la Orden.
Además, se denuncia la designación de «personas en condición de divorciados y divorciados que han vuelto a casarse» para cargos en la institución, lo cual choca frontalmente con los principios y el carácter católico de la Orden.
El documento no se limita a señalar personas: describe una crisis más profunda, caracterizada por «extravío», «declive moral y material» y el «alejamiento de miembros de gran experiencia». Los autores de la misiva advierten que la situación está destinada a hacerse «más profunda» si no se toman medidas correctivas, y lamentan «una dificultad para mantener plenamente visibles los fundamentos de la Orden de Malta: fe, caridad, fraternidad y espíritu de humildad».
El silencio impuesto y la crisis diplomática
Otro punto de tensión afecta al cuerpo diplomático de la Orden, que cuenta con 115 embajadas en todo el mundo. A todas ellas se les habría impuesto silencio: cualquier solicitud de los medios de comunicación debe ser redirigida a la Oficina de Comunicación del Gran Magisterio, sin posibilidad de respuesta directa.
Más grave aún es la situación material en que se encuentran los embajadores. Mario Carotenuto, quien sirvió durante once años como embajador ante Egipto, lo explica con crudeza: «Yo tuve que asumir el alquiler, los servicios, los salarios, los viajes. Al no percibir un sueldo y ser considerado un ‘servicio’, resulta muy difícil encontrar candidatos». Carotenuto terminó renunciando al cargo después de que el Soberano Consejo no ratificara en dos ocasiones a su sucesor residente en El Cairo.
Otro embajador confirma la situación sin ambages: «Los gastos corren todos por nuestra cuenta. Sin ninguna ayuda desde Roma». Esta precariedad económica genera, según el mismo testimonio, una dinámica preocupante: «Excluyo que exista un verdadero comercio de pasaportes diplomáticos, pero el mecanismo está inducido por la necesidad: al no tener fondos, si hay personas con posibilidad económica de ‘ayudar’, estas son llamadas e incorporadas al servicio diplomático».
Gastos del Gran Maestro y reforma incumplida
A la precariedad de las embajadas contrasta el gasto en la cima de la institución. Según los datos citados en el artículo, en 2024 el Gran Maestro gastó 200.000 euros en vuelos y hoteles. El costo total del Magisterio asciende a 10 millones de euros anuales.
Este contexto hace que el analista se reporte a tantas iniciativas de reforma del anterior pontificado, que se muestran de esta manera fallidas. Ahora, con un nuevo Pontífice en el solio de Pedro, el destino de la institución —y la posibilidad de otra intervención vaticana— queda en manos de León XIV.
Con información de Il Fatto Quotidiano / Open Online





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