El dirigente venezolano Juan Pablo Guanipa aseguró que la fe lo sostuvo durante los meses que pasó encarcelado en Caracas.

Foto: Instagram juanpguanipa
Redacción (21/02/2026 08:58, Gaudium Press) En su mirada no falta el cansancio y algo de incertidumbre, pues las pruebas no fueron pocas. Juan Pablo Guanipa, de 61 años, habla con calma, pero ahí está su encarcelamiento durante casi nueve meses en Caracas, fue precisamente la fe católica lo que —según él mismo afirma— lo sostuvo en medio del encierro.
Guanipa, abogado y político de amplia trayectoria en la oposición venezolana, fue detenido en medio de un operativo, luego de las controvertidas elecciones presidenciales de julio de 2024.
Durante su reclusión, la oración fue su refugio y fuente de fortaleza. El opositor no sólo resistió las duras condiciones de la prisión, sino que también sintió que su fe se profundizó: “Yo soy católico practicante y salí más católico todavía. Con mucha más fe de la que tenía anteriormente. Y todos los días daba gracias a Dios: por todo lo que me ha dado, por todo lo que me has ayudado, por todo lo que me has perdonado, por todo lo que me has amado.”
Estas palabras reflejan un testimonio personal de esperanza y una experiencia espiritual que lo acompañó en cada jornada de encierro. Para Guanipa, la fe no fue algo pasivo, sino una fuerza activa que le permitió dignificar su estadía en la cárcel incluso frente a la injusticia que denunciaba.
Una familia sostenida por la fe
La familia de Guanipa, católica y devota de la Virgen de Chiquinquirá, también vivió la situación como una prueba de fe. Su hijo mayor, Ramón Enrique, deportista y principal portavoz familiar durante el cautiverio, relató cómo la incertidumbre y la ausencia prolongada se convirtieron en días de lucha interior: “Él rezaba para pedir fuerzas y poder seguir un día más. Oraba constantemente y pensaba en nosotros, en qué cosas se estaría perdiendo. Nunca se quebró mentalmente.”
Durante 51 días, la familia no supo ni siquiera en qué centro de reclusión se encontraba Guanipa, y cuando finalmente lograron verlo, el acceso a un sacerdote fue uno de los dolores más intensos que vivió el preso. Al llegar a casa tras su liberación, lo primero que hizo fue confesarse y comulgar, dando prioridad a los sacramentos que le habían faltado en prisión.
Liberación, nuevo arresto y contexto político
El 8 de febrero de 2026, Guanipa fue excarcelado tras más de ocho meses detenido, en medio de una serie de liberaciones de presos políticos que se habían intensificado tras la aprobación de una nueva ley de amnistía en Venezuela.
Sin embargo, la celebración fue breve. Horas después de salir, fue detenido nuevamente en Caracas y colocado en arresto domiciliario en Maracaibo, un giro que su familia calificó de arbitrario y que fue justificado por las autoridades como un supuesto incumplimiento de las medidas cautelares.
La narrativa humana de este episodio va más allá de la política, es una historia de familia, fe y resistencia interior. Para Juan Pablo Guanipa, la experiencia marcó un episodio doloroso de su vida y lo transformó espiritualmente, reforzando su identidad católica y su relación con Dios. En sus propias palabras, “salí más católico que cuando entré”, una frase que resume su vivencia personal y un testimonio de una gran fe.
Con información de Religión en Libertad





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