miércoles, 04 de marzo de 2026
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En Ecuador: adoración al Santísimo transforma a más de 100 parejas cada mes

Esta iniciativa se lleva a cabo en Samborondón, Ecuador, con el objetivo de “poner a las parejas delante del Señor y dejar que Él actúe”.

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Foto: Omnes

Redacción (04/03/2026 16:16, Gaudium Press) La acción santificadora y transformante del Santísimo Sacramento expuesto en el ostensorio se hace palpable durante una hora de adoración eucarística, en el encuentro llamado La Preli —una abreviatura coloquial de “la preliminar”—, nacido en la Iglesia San Josemaría, en Samborondón, Ecuador.

En medio de una profunda crisis familiar y de una cultura de descarte, esta iniciativa, realizada con el objetivo de “poner a las parejas delante del Señor y dejar que Él actúe”, reúne cada mes a más de 100 parejas, generando confesiones, reconciliaciones y conversiones.

“El corazón es Él, el Santísimo. Nosotros no hacemos nada. El que trabaja es el Señor solito. Nosotros nos encargamos de ponérselos allí delante, y Él hace lo que quiere”, afirma a ACI Prensa María Teresa Martínez, impulsora de esta iniciativa que ya congrega entre 110 y 120 parejas de forma constante.

Una convocatoria amplia

Uno de los elementos que explica su crecimiento es la amplitud de la convocatoria. Matrimonios, novios y enamorados, así como parejas en situaciones particulares —que actualmente no pueden acceder a algunos sacramentos—, están invitados a participar en la adoración eucarística. Esto es parte de la ley de la gradualidad a la que llama la Doctrina Social de la Iglesia.

“Vienen parejas que no puede acceder a los sacramentos, vienen novios que están a punto de casarse, vienen matrimonios también. Estamos todos necesitados. Muchos nos decían: ‘Nunca en la vida nos habían invitado a algo así’”, cuenta María Teresa.

Lejos de generar rechazo, esta apertura ha provocado un fenómeno inesperado: confesiones masivas.

“Muchísimos se están confesando. Al principio se quedaba un sacerdote; ahora necesitamos dos para atender a toda la gente que quiere confesarse”, relata.

Secuencia del encuentro

La Preli dura exactamente una hora y se celebra dos veces al mes. Su estructura es sencilla y fácilmente replicable en cualquier parroquia:

1. El Señor sale a buscar a las parejas

El sacerdote, revestido, sale con el Santísimo a la puerta del templo. Las parejas esperan afuera y entran en procesión detrás de Él.

“El Señor sale a recibirlos y les dice: bienvenidos, vamos a presentarnos delante de Él”.

2. Exposición y breve homilía

Una reflexión de diez minutos sobre temas concretos: perdón, comunicación, problemas económicos, relación con los hijos.

3. Confesiones

Mientras el coro canta, los sacerdotes confiesan.

4. Testimonios breves

Tres parejas comparten reflexiones de apenas dos minutos.

5. Intenciones escritas

Cada persona escribe en un papel su propósito, intención u ofrecimiento. Luego lo queman en un pebetero, tocando una campana como signo de súplica.

6. Bendición solemne y un compartir

Después, café y bocaditos gratuitos fomentan la fraternidad.

Hacer de Dios el centro del matrimonio

Los resultados se han multiplicado, asegura María Teresa. “Un señor vino la primera noche y al día siguiente me llamó: ‘Necesito hablar contigo’. Enderezó su vida matrimonial en una sola noche”, cuenta a ACI Prensa.

Durante la adoración no es raro ver lágrimas. “Hay parejas que lloran juntas y se agarran de la mano. Están planteando su realidad delante del Señor. Es impresionante”.

Y esos frutos tienen nombre propio.

“Los jueves de adoración en pareja nos hacen sentir en el Cielo. Son momentos de mucha compenetración que nos recuerdan que, luego de 32 años, Dios es hoy más que nunca el centro de nuestro matrimonio”, testimonian María Mercedes y Gonzalo Jaramillo.

Para Lourdes y Mike Izurieta, el impacto ha sido profundo: “Nos puso juntos frente al Santísimo. Hemos aprendido a mirarnos con los ojos de Jesús: a renovar nuestra entrega diaria, a ser rápidos con el perdón y a unir nuestras voluntades en propósitos comunes. Su presencia es nuestra fuerza”.

Jéssica y Jaime Arellano, también con 32 años de matrimonio, aseguran que La Preli les recordó que son “hijos amados” y les dio la gracia de cambiar aquello que los alejaba. “Hoy buscamos un amor más dulce e intenso, de esos que solo vienen de lo Alto”.

Cecilia y Carlos Eduardo Arcos, tras 36 años de casados, confiesan: “No imaginamos que La Preli nos calaría tan hondo. Estar como pareja ante el Santísimo nos obligó a rendirnos. Redescubrimos que, incluso en los días más oscuros, Él siempre estuvo a nuestro lado”.

No solo convivir, sino santificarse juntos”

El P. Juan Carlos Vásconez, sacerdote que acompaña espiritualmente la iniciativa, explica que antes de La Preli “palpábamos una realidad que no podemos ignorar: las parejas enfrentan hoy desafíos monumentales”.

“Vivimos en una época de fragilidad donde son numerosísimas las relaciones que se quiebran o arrastran el peso de malentendidos y frustraciones. Ese ‘antes’ estaba marcado por el ruido del mundo, que muchas veces impide a los esposos escucharse y, sobre todo, escuchar a Dios”.

La Preli nació como un “oasis”.

“El fruto más evidente que hemos visto en este ‘después’ es la sanación de heridas. Cuando una pareja se pone de rodillas ante la Eucaristía, el orgullo suele dar paso a la humildad. Hemos sido testigos de cómo el perdón se vuelve posible cuando se mira a Cristo”.

Otro fruto, añade, es el cambio de perspectiva: “Empiezan a trabajar más a fondo en su verdadera misión, que es ser el camino al cielo del otro. No se trata solo de convivir, sino de santificarse juntos”.

Otro factor clave es la experiencia comunitaria. “Aquí hay 90 o 100 parejas viviendo lo mismo. No soy yo solo. Eso da fuerza”, explica María Teresa.

La primera edición esperaba 20 o 25 parejas. Llegaron 40. Hoy superan las 100. “Ha sido boca a boca. Papás invitaron a hijos, hijos a amigos, amigos a enamorados”.

Incluso personas alejadas de la fe han comenzado a asistir. “Tengo una persona atea que no creía en nada. Fue porque su esposa lo convenció y no ha dejado de volver”.

“Ojalá esto se repita en distintas iglesias. El resultado es verdaderamente maravilloso”, comenta María Teresa. Y ofrece ayuda concreta: “Lo que necesiten. Estamos dispuestos a ir a explicar cómo se hace, a contar todo paso a paso”.

Para María Teresa, el éxito de esta iniciativa está asegurado porque “el protagonista es Él”. “Desde que sale a la puerta hasta que se reserva el Santísimo, todo gira alrededor suyo. Nosotros solo llevamos a las parejas ante el Señor. Él es quien actúa”.

En tiempos de fracturas familiares y desorientación moral, La Preli propone algo radicalmente sencillo: una hora ante Cristo, en comunidad, con el corazón abierto.

Y los frutos —confesiones, matrimonios que se ordenan, lágrimas compartidas y decisiones valientes— parecen confirmar que, cuando se pone a Dios en el centro, la familia encuentra nuevamente su camino.

Para saber más sobre La Preli ingrese AQUÍ.

Con información de Aciprensa.

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