Las fuerzas de seguridad nigerianas detectaron la presencia de pastores Fulani portando armas automáticas listas para su uso, lo que indica “una escalada que supera la actividad típica de las bandas criminales”.
Redacción (25/03/2026 14:08, Gaudium Press) El pasado lunes 23 de marzo, un templo católico ubicado en Adu, distrito de Takum, en el estado de Taraba (noreste de Nigeria), fue atacado y vandalizado por un grupo armado de pastores Fulani. Los criminales causaron daños significativos en la iglesia de Santiago el Mayor y en la residencia parroquial.
Infiltración creciente de grupos armados
Las fuerzas de seguridad nigerianas ya habían emitido una alerta sobre posibles ataques terroristas inminentes en Taraba y en el sur del estado de Kaduna. Según los medios locales, esta alerta indicaba una ofensiva coordinada contra la población civil en las aldeas de Chenchenji y Yelwa, a lo largo de la carretera Wukari-Takum, para el domingo 22 de marzo.
El informe de la inteligencia nigeriana señalaba que, el 19 de marzo, se avistó a un grupo de pastores Fulani armados cruzando el río Donga en dirección a Gbundu y hacia el suroeste, rumbo a Amadu y Chenchenji. Estos grupos armados se están infiltrando en la región de forma creciente, utilizando como cobertura el desplazamiento de grandes rebaños de ganado.
Escalada de violencia atípica
Según el documento, estos criminales establecieron campamentos en los montes, instalándose en áreas rurales. La vigilancia aérea con drones detectó además la presencia de pastores en movimiento portando armas automáticas listas para el combate, lo cual, según las fuerzas de seguridad, representa “una escalada que sobrepasa la actividad típica de los bandidos”.
Este ataque contra la iglesia se interpreta como una represalia por las bajas sufridas por los delincuentes el pasado 17 de marzo, cuando grupos de autodefensa comunitaria en el área de Tor-Damisa repelieron a un grupo de pastores armados y sus rebaños, causando pérdidas significativas de ganado.






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