El monarca británico parece apreciar más al Islam y otras religiones que al cristianismo tradicional en Gran Bretaña e Irlanda del Norte.
Redacción (06/04/2026 09:56, Gaudium Press) El soberano inglés, desde Enrique VIII, ostenta el cargo de Cabeza de la «Iglesia de Inglaterra», símbolo de su ruptura con la Sede de Pedro para crear el anglicanismo. También tiene el título de Defensor de la Fe, que, irónicamente, le concedió el Papa al mismo Enrique VIII antes de la ruptura, con ocasión de un libro que escribió el rey para defender los sacramentos y que, en su mayor parte, es contrario a las doctrinas actuales del anglicanismo.
Teniendo en cuenta esa posición especial del monarca como cabeza de la religión protestante oficial de Inglaterra, parecería lógico que tuviera, como mínimo, un interés especial por el cristianismo, que profesan además la mayoría de sus súbditos ingleses. Hace décadas, sin embargo, que no sucede así.
No es tradicional en Inglaterra que el rey o la reina feliciten públicamente la Semana Santa o la Pascua a los cristianos. Ha habido, sin embargo, algunos mensajes de este tipo a lo largo de los años de forma ocasional. La reina Isabel II solo felicitó la Pascua en una ocasión, en el contexto de la pandemia de covid. El rey Carlos felicitó la Pascua el año pasado, en un mensaje publicado el Jueves Santo. En el mensaje señaló que «El Jueves Santo, Jesús se arrodilló y lavó los pies de muchos de los que iban a abandonarle» y que «su humilde gesto fue una muestra de su amor, que no tenía límites ni fronteras y es fundamental para las creencias cristianas».
Ya resulta curioso que el mensaje no hablara de que el amor de Cristo es fundamental, sino de que es fundamental «para las creencias cristianas», distanciándose así de esas creencias. Más llamativa aún fue la continuación, en la que se indicaba que «el amor que [Jesús] mostró cuando estaba en esta tierra reflejaba la ética judía de cuidar de los forasteros y necesitados, un profundo instinto humano que encuentra eco en el islam y en otras tradiciones religiosas, así como en el corazón de todos los que buscan el bien de los demás».
Un contraste con el saludo del fin del Ramadán
De alguna forma, parece que no se puede mencionar el cristianismo sin la coartada de mencionar también otras religiones, en particular el judaísmo y el islam. Se puede percibir el contraste en el hecho de que, en la felicitación de la familia real británica a los musulmanes, realizada unas semanas antes con ocasión de la fiesta de fin del Ramadán, no se mencionaba a los cristianos.
Este año, hace solo dos meses, la familia real felicitó de nuevo a los musulmanes por el Ramadán, deseando «a todos los musulmanes del Reino Unido, la Commonwealth y el mundo un bendito y tranquilo Ramadán», acompañado de un gráfico en el que ponía «Ramadan Mubarak» (bendito Ramadán), muy parecido al que este año publicó en España la diócesis de Almería.
Tras ese mensaje sobre el Ramadán, los cristianos británicos esperaban que la familia real felicitara de nuevo a los cristianos por Pascua, aunque fuera con las inclusiones plurirreligiosas habituales. El miembro del Parlamento Richard Tice escribió en redes sociales que «Después de sus simpáticos por la Fiesta del Cordero y el Ramadán, esperamos con impaciencia un cálido mensaje por Pascua del rey Carlos III en su papel de Defensor de la Fe de la Iglesia de Inglaterra».
A la ironía palpable en el mensaje no le faltaba razón. En efecto, el Palacio de Buckingham acaba de confirmar que el rey Carlos no publicará un mensaje de Pascua. Quizá lo más llamativo sea que el esfuerzo empleado en confirmar que no se publicará ningún mensaje real con ocasión de la Pascua se habría podido dedicar a un breve mensaje, escrito por un becario, que dijera simplemente «Feliz Pascua». Eso indica que la ausencia de la felicitación pascual es intencionada y, por lo tanto, muy significativa. Especialmente en un momento en que las tensiones migratorias están alcanzando un punto álgido en las islas británicas.
Al parecer el Rey no comparte las creencias cristianas
El rey Carlos, ya antes de subir al trono, dio frecuentes indicaciones de que no comparte las «creencias cristianas» a las que aludía su mensaje del año pasado. En 1994 explicó con respecto al título de Defensor de la Fe que él, «personalmente preferiría verlo como defensor de fe, no de la fe, porque esto último significa una interpretación particular de lo que es la fe». La agencia The Christian Enquiry Agency, dedicada a difundir el cristianismo en el Reino Unido, se limita a señalar educadamente al respecto que el monarca «comparte algunos aspectos de la fe». Asimismo, reconoce que tiene la costumbre habitual de hablar del cristianismo en términos secularizados (como «la fe en las personas», por ejemplo) o incluyendo otras confesiones religiosas en pie de igualdad.
Esta ambivalente relación del monarca con el anglicanismo que teóricamente preside ha dado lugar a multitud de interpretaciones y rumores. El Gran Mufti de Chipre, Nazim Al-Haqqani, llegó a afirmar en 1996 que el entonces Príncipe Carlos se había convertido de forma secreta al Islam durante su visita a Turquía. «¿Sabía que el Príncipe Carlos se convirtió al Islam. Sí, sí. Es musulmán», declaró. «No puedo decir más, pero sucedió en Turquía. Oh, sí, se convirtió sin duda». El Palacio de Buckingham desestimó esas afirmaciones como absurdas.
Con información de Infocatólica





Deje su Comentario