Mons. Pioppo recordó que nació un Jueves Santo. Él presidió la eucaristía solemne con motivo del 575 aniversario del nacimiento de la Reina, en el mismo lugar donde vino al mundo.
Redacción (23/04/2026 09:10, Gaudium Press) El Nuncio Apostólico en España, monseñor Piero Pioppo, ha presidido esta mañana la Eucaristía solemne con motivo del 575 aniversario del nacimiento de Isabel la Católica en el mismo lugar donde vino al mundo: la parroquia de San Nicolás de Bari, en Madrigal de las Altas Torres (Ávila), que se ha quedado pequeña para acoger a los cientos de fieles congregados.
En la misa, concelebrada por numerosos sacerdotes y presidida también por el obispo diocesano y el obispo emérito, el Nuncio ha transmitido el saludo y la bendición de León XIV y ha trazado un retrato de la Reina castellana como modelo de servicio cristiano. «Desde esta su cuna natal, por misteriosos designios de la providencia, supo ponerse al servicio del Señor y de la Santa Iglesia, nuestra Madre, y con su vida, palabras, decisiones y acciones, permitir a Cristo resucitado pasar beneficiando y sanando a tanta humanidad en Castilla, en España y en el Nuevo Mundo», ha subrayado monseñor Pioppo.
Un nacimiento en la tarde del Jueves Santo
El representante pontificio ha situado el nacimiento de Isabel en su contexto litúrgico: la tarde del Jueves Santo, 22 de abril de 1451, cuando la Iglesia celebraba el inicio del triduo pascual. «La institución de la Eucaristía y del sacerdocio, el lavatorio de los pies, clave de interpretación del servicio, de todo poder y de caridad. Esos son todos los acentos de la tarde en que Isabel nació, y que así, creemos, por designios de la misericordia de Dios, jalonan toda su preciosa vida», ha explicado.
Monseñor Pioppo ha recordado además que en la misma iglesia de San Nicolás de Bari se conserva la pila bautismal en la que la futura Reina recibió el sacramento «en los días inmediatos» a su nacimiento, coincidentes con aquellas jornadas de Pascua. La celebración del acontecimiento pascual, ha proseguido el Nuncio, «nos centra en el acontecimiento sustancial de nuestra santa fe. Cristo ha resucitado y vive. Vive para siempre».

El Nuncio ha destacado asimismo «la historia tan noble e insigne de nuestra nación» española y ha subrayado, según recoge la información publicada por el medio que cubre el acto, que todos los biógrafos de Isabel señalan «su gozo particular por el así llamado Nuevo Mundo», que la Reina contempló «como una oportunidad evangelizadora», algo que, a juicio del prelado, «solo ocurre cuando se está sólidamente anclado en las realidades superiores».
Prudencia, piedad y justicia
En la parte final de su homilía, monseñor Pioppo ha insistido en la necesidad de Cristo como fundamento de la vida personal y social. «Nuestro bien solo con Él se hace; se construye la civilización y la vida, tanto a nivel personal como social», ha afirmado. «En Él se fundamenta y progresa sobre el bien, el cual debe estar en el programa de todos, hombres y mujeres que quieran asegurar su propia felicidad cumpliendo su misión», ha añadido.
El Nuncio ha cerrado su intervención con un elogio de las virtudes de la Sierva de Dios: «Isabel destacó por su vida, por su prudencia, su piedad y su sentido admirable de justicia», y ha invitado a los fieles a seguir su ejemplo aportando «toda esta riqueza espiritual a nuestros semejantes, a los demás».
La celebración marca el arranque de los actos conmemorativos en el municipio abulense donde nació la Reina que unificó los reinos peninsulares y promovió la evangelización del continente americano. Al acto han asistido el alcalde de Madrigal de las Altas Torres y representantes de diversas autoridades civiles de la región.
Con información de Infocatólica.






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