miércoles, 29 de abril de 2026
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“Predicaba contra la Iglesia y esperaba a los fieles tras la misa”: ex pastor protestante se hizo católico

Sergio Gil Nebro pasó años predicando contra la Iglesia católica a la salida de misa en Cuenca. Lo que nunca imaginó era que un libro terminaría desmontando sus prejuicios y llevándolo a abrazar la fe que antes combatía.

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Foto: screenshot YouTube

Redacción (29/04/2026 16:05, Gaudium Press) Durante años, Sergio Gil Nebro estuvo convencido de que su misión era combatir el catolicismo. Educado en el protestantismo y teniendo un fuerte rechazo hacia Roma, dedicó parte de su vida a predicar en plazas públicas y a advertir a los fieles católicos sobre lo que consideraba errores doctrinales. Sin embargo, terminó convirtiéndose al catolicismo junto con su esposa, Evelien Louws.

Su historia quedó recogida en el libro “Tocados por Dios” (Edibesa), donde ambos narran el proceso espiritual, intelectual y humano que transformó por completo sus vidas.

Sergio reconoce que jamás imaginó dar ese paso. “No sólo es lo último que yo hubiera deseado, sino que jamás lo habría esperado. Es más, creía que mi deber moral era combatir el catolicismo”, afirma.

Según explica, su prioridad era predicar el Evangelio desde la perspectiva protestante en la llamada Iglesia Reformada. Pero junto a ello, consideraba necesario denunciar lo que entendía como errores de la Iglesia católica, “idolatría, supersticiones y un paganismo disfrazado de cristianismo”. Con el paso del tiempo descubriría que muchas de esas convicciones estaban basadas en prejuicios y no en un conocimiento real de la fe católica.

El libro que derribó años de prejuicios

El inicio del cambio llegó con la lectura de Roma dulce hogar, escrito por Scott Hahn y Kimberly Hahn, un matrimonio que también había sido protestante y que terminó entrando en la Iglesia católica.

Sergio recuerda que aquel testimonio: “Nos quitó la venda del prejuicio”. Y cita una conocida frase del venerable Fulton Sheen: “No hay más de 100 personas en el mundo que odien a la Iglesia Católica, pero sí hay millones que odian lo que ellos creen que es la Iglesia Católica”.

Esa reflexión le hizo comprender que gran parte de lo que rechazaba no era la verdadera doctrina católica, sino una imagen deformada transmitida durante años. Lo que más les sorprendió fue descubrir la belleza espiritual presente en aspectos que antes rechazaban, especialmente la Eucaristía y la devoción a la Virgen María.

Predicaba frente a una parroquia esperando la salida de la misa

Uno de los pasajes más llamativos de su testimonio es el relato de los años que pasó evangelizando en una plaza cercana a una parroquia en Cuenca. “Estuve unos diez años predicando al aire libre en una plaza, junto a una Parroquia en Cuenca, esperando a que los feligreses salieran de la Misa para darles el sermón”, cuenta.

En ese entonces, veía la misa como una práctica errónea. Sin embargo, tras profundizar en la doctrina católica, comprendió una realidad completamente distinta. “Lo que verdaderamente significa la Misa de la Santa Madre Iglesia, es el Cielo en la tierra, una actualización del único y suficiente sacrificio de Cristo en la cruz, y no una repetición del mismo”.

Él reconoce hoy que actuaba desde la ignorancia y el prejuicio: “Ahí me encontraba yo, en aquella plaza, fuera de la Iglesia católica, luchando como Don Quijote de la Mancha, contra aquellos molinos de viento, pensando que eran gigantes”.

Las doctrinas que comenzaron a cuestionarse

Sergio explica que dos pilares del protestantismo comenzaron a derrumbarse en su interior: la Sola Fide (solo la fe) y la Sola Scriptura (solo la Escritura). “Si tuviéramos que resumir por qué dejamos de creer en esas doctrinas protestantes, diríamos sencillamente: porque no son bíblicas, ni las creyeron los Padres de la Iglesia”.

Tras estudiar la Biblia y la historia del cristianismo primitivo, afirma haber descubierto la importancia de tres elementos inseparables en la fe cristiana: la Escritura, la Tradición Apostólica y el Magisterio de la Iglesia.

Aceptar la fe católica no fue una decisión sencilla. Sergio y Evelien dependían en parte del apoyo económico de organizaciones protestantes vinculadas a su labor misionera. “Estábamos a punto de perder amigos… y nos retiraron la ayuda económica, y esto porque nosotros mismos lo pedimos por causa de nuestra conciencia”, relata.

La decisión provocó tensiones familiares, distanciamientos y una crisis personal. Sergio describe aquellos años como un verdadero suicidio profesional. Incluso tiempo después seguía padeciendo las consecuencias laborales de haber dedicado gran parte de su vida al ministerio evangélico.

Hoy Sergio se dedica principalmente al cuidado de su hogar, a la educación de sus hijos y a la evangelización católica a través de su canal de YouTube, donde comparte entrevistas, testimonios y contenidos apologéticos. Asegura que, aunque ya han dado el paso, el proceso interior continúa.

“Una cosa es aceptar y creer todo lo que la Iglesia declara como revelación divina, y otra muy distinta es que cada dogma, práctica y devoción vaya bajando cada vez más a nuestro corazón”.

Reconoce que no todo cambia de un día para otro, especialmente después de una vida marcada por el anticatolicismo. Sin embargo, afirma con esperanza que avanzan poco a poco.

Cuando se le pregunta por qué está convencido de que la Iglesia católica es la verdadera Iglesia fundada por Cristo, responde con una frase que resume toda su travesía espiritual:

“Yo soy católico, porque Dios mismo así lo quiere”.

Con información de Religión en Libertad

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