jueves, 30 de abril de 2026
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Bienal de Venecia: Pabellón de la Santa Sede inspirado en Santa Hildegarda

El Pabellón de la Santa Sede en la Bienal de Venecia 2026: una invitación a la escucha y la contemplación inspirada en Santa Hildegarda de Bingen.

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Foto: Vatican News/ Dicasterio para la Cultura y la Educación

Redacción (30/04/2026 15:49, Gaudium Press) El Pabellón de la Santa Sede en la 61.ª Bienal Internacional de Arte de Venecia, que se celebra del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2026, se centra en el concepto de la escucha. La exposición está profundamente inspirada en la vida, la obra y la figura de Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179), abadesa benedictina alemana, mística, compositora, escritora, médica y Doctora de la Iglesia.

El lema «El oído es el ojo del alma» resume la propuesta curatorial, firmada por Hans Ulrich Obrist, director artístico de la Serpentine Gallery de Londres, y Ben Vickers, fundador del departamento de Tecnologías Artísticas de la Serpentine, en colaboración con Soundwalk Collective, una plataforma de arte sonoro contemporáneo. El proyecto se presentó oficialmente el pasado lunes 27 de abril, durante una rueda de prensa en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

El cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación y comisario del pabellón, describió la iniciativa como «un observatorio del mundo». Según él, el núcleo conceptual de la exposición reside en las palabras del Papa León XIV durante el Rosario por la Paz del 11 de abril:

«No debemos dejarnos arrastrar por la aceleración de un mundo que no sabe lo que persigue, para que podamos volver a servir al ritmo de la vida, a la armonía de la creación, sanando sus heridas».

En un mundo marcado por el conflicto, el ruido constante y la prisa, el cardenal portugués subrayó que la participación de la Santa Sede en la Bienal representa una oportunidad para la inmersión en la contemplación y la escucha. «Desde la interioridad —una dimensión esencial— esperamos que broten frutos de paz, encuentro y futuro», afirmó.

El arte como profecía y la necesidad de nuevos maestros

El Cardenal Tolentino de Mendonça sostuvo que, en tiempos de tensión, el arte tiene mucho que ofrecer: «Necesitamos que los artistas hablen. Debemos escucharlos como escuchamos a los profetas. El arte nos ofrece nuevas visiones del mundo».

También destacó que nuestro tiempo necesita «nuevos maestros». La «personalidad polifónica» de Santa Hildegarda puede servir de antídoto contra la excesiva monotonía de la cultura contemporánea. La santa medieval, canonizada en 2012 por Benedicto XVI, ofrece un «lenguaje desconocido»: una fuerza imaginativa que estimula paradigmas sociales cada vez más inclusivos y motiva prácticas comunitarias y fraternas.

Aunque vivió en el siglo XII, Santa Hildegarda resuena sorprendentemente actual. Sus canciones, escritos e imágenes visionarias siguen iluminando problemáticas contemporáneas, especialmente la necesidad de desacelerar, escuchar, contemplar y cuidar.

Un proyecto de continuidad y experiencia holística

El pabellón se despliega en dos espacios distintos de Venecia, creando una relación armoniosa entre las obras y los entornos:

– El Jardín Místico, en el barrio de Cannaregio, un precioso espacio para la contemplación, generalmente inaccesible, inspirado en el Castillo Interior de Santa Teresa de Ávila.

– El Complejo de Santa Maria Ausiliatrice, en el barrio de Castello, un scriptorium contemporáneo —ese lugar donde antaño se copiaban e iluminaban los libros— articulado en tres formas: un archivo vivo, la obra final de Alexander Kluge y la liturgia sonora de las monjas de la Abadía de Eibingen.

Este último emplazamiento ya había sido utilizado por el Pabellón de la Santa Sede en la Bienal de Arquitectura del año anterior, lo que permitió una continuidad sostenible del proyecto sin necesidad de desmantelar por completo las intervenciones previas.

Para Hans Ulrich Obrist, el proyecto se desarrolló con el tiempo, impulsado por recuerdos y encuentros con el legado cultural de Hildegarda. «Para ella, el sonido era una forma de conocimiento». La música se convierte en un puente entre el yo y el mundo, entre el microcosmos y el macrocosmos”, explicó el curador.

El resultado es una experiencia holística: 24 artistas —entre ellos Brian Eno, Patti Smith, FKA Twigs y otros— dialogan con las canciones, las visiones y la espiritualidad sonora de la santa. El pabellón se presenta como una especie de “oración sonora”, invitando al visitante a una escucha atenta y contemplativa.

El Colectivo Soundwalk desempeñó un papel fundamental en la construcción de la primera parte del Pabellón, en el Jardín Místico, donde nuevas obras sonoras de músicos, poetas y artistas contemporáneos dialogan con el legado de Hildegarda a través de la voz, los instrumentos y el silencio.

Para el otro curador, Ben Vickers, Hildegarda sirve de ejemplo, pues supo conectar el cielo y la tierra a través del canto, enseñando además la importancia primordial de la escucha.

¿Por qué Santa Hildegarda hoy?

Hildegarda de Bingen fue una de las mujeres más extraordinarias de la Edad Media. Mística, compositora de música litúrgica y autora de tratados sobre medicina natural y botánica, concebía el universo como una sinfonía armoniosa creada por Dios. Su capacidad para integrar fe, arte, ciencia y naturaleza la convierte en una poderosa referencia para los desafíos actuales: la crisis religiosa, el agotamiento mental, la pérdida de sentido y la dificultad de escuchar a los demás y a uno mismo.

Al situar su figura en el centro de uno de los eventos de arte contemporáneo más importantes del mundo, el Pabellón de la Santa Sede propone un contrapunto necesario: en medio de la velocidad y el ruido, recuperar el valor del silencio, la escucha profunda y la armonía.

«El oído es el ojo del alma» no es solo una exposición de arte. Es una invitación a bajar el ritmo, a la introspección y, quizás, a comenzar a sanar las heridas de un mundo que avanza a toda velocidad sin saber adónde va.

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