El Pontífice también llamó a desarrollar programas en favor de los drogodependientes, ante un auditorio de representantes de la OSCE.

Fotos: Vatican Media
Redacción (15/05/2026 11:37, Gaudium Press) León XIV concedió audiencia esta mañana a los participantes de la Conferencia Interparlamentaria para la lucha contra la Criminalidad Organizada en la región OSCE, ante quienes reiteró la importancia de las políticas contra el narcotráfico, y propugnó por programas en favor de los drogodependientes, entre otros temas.
Recordemos que la OSCE – Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, es la organización de seguridad regional más grande del mundo, buscando garantizar la paz y la estabilidad.
La ley debe ser cumplida… pero una ley justa
El Papa recordó en sus palabras que “el flagelo de las drogas ilícitas” pone en peligro “el futuro mismo de nuestras sociedades” y contra él es fundamental la actuación de los poderes públicos.
En efecto, “ninguna sociedad verdaderamente justa puede perdurar si la ley, y no la voluntad arbitraria de los individuos, no se establece como soberana”. En ese sentido, “ninguna persona o grupo, independientemente de su poder o condición, puede jamás reclamar el derecho de violar la dignidad y los derechos de los demás o de sus comunidades”.
El Pontífice reclamó la lucha intensa contra esa actividad criminal, pero sin recurrir a métodos que también pueden tener reservas morales: “El mismo respeto por la dignidad inherente de toda persona, incluidos quienes han cometido delitos, excluye el uso de la pena de muerte, la tortura y toda forma de castigo cruel o degradante”, destacó.
A la par del castigo penal, el Papa Prevost llamó a desarrollar acciones para favorecer la reintegración de los delincuentes en el orden social establecido, y además para su auxilio personal cuando proceda, esto es, para librarles de las adicciones a las que se ven sometidos mediante tratamiento médico, apoyo psicológico y rehabilitación.
La familia y la enseñanza
El Papa abogó por una formación desde las edades tempranas que frene la manipulación de los grupos que favorecen el consumo de drogas: “Cuando las redes sociales”, precisó, “difunden tan a menudo desinformación peligrosa que trivializa estos riesgos, la educación debe comenzar en la familia y fortalecerse en la escuela, transmitiendo un conocimiento científico preciso sobre los efectos devastadores de los narcóticos en el cerebro, el cuerpo, la conducta personal y el bien común de la comunidad”.
Tuvo también unas palabras en respaldo a las fuerzas de seguridad, tanto militares como policiales y judiciales, que lucha contra esta lacra y a menudo pagan con su vida o con atentados su honestidad: hay que elogiarles porque “juntos, con un espíritu de respeto mutuo y responsabilidad compartida, podemos promover políticas que verdaderamente sirvan al bien común y a la dignidad inalienable de todo ser humano”.
Colaboración de la Iglesia
En ese sentido, la Iglesia es colaboradora porque “a través de sus numerosas instituciones en todo el mundo, y según su larga experiencia en el acompañamiento a quienes padecen la dependencia, está dispuesta a profundizar en su vínculo de profunda cooperación con la sociedad civil”.
El “respeto mutuo” y la “responsabilidad compartida” entre la Iglesia y las sociedad civil, concluyó, permiten impulsar políticas “que sirvan verdaderamente al bien común y a la inalienable dignidad de todo ser humano”.
La OSCE está en disposición de “ofrecer frutos abundantes y duraderos en las estrategias de cooperación transnacional, de una prevención eficaz y de una auténtica esperanza”, expresó.
Con información de Religión En Libertad.






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