miércoles, 03 de junio de 2026
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Cardenal Sarah alerta: “Fomentar la revolución es repetir las palabras de Lucifer”

En su nuevo libro, el cardenal Robert Sarah presenta nueve claves para recuperar el sentido sagrado de la liturgia y advierte sobre los riesgos de las innovaciones que apartan a Dios del centro de la celebración.

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Foto: Archidiócesis de Toledo

Redacción (02/06/2026 18:51, Gaudium Press) La crisis de la cultura litúrgica que atraviesa la Iglesia en diversos lugares del mundo exige una respuesta fiel a la tradición. Esa es una de las principales conclusiones de El Cántico del Cordero, la más reciente obra del cardenal Robert Sarah, publicada por Editorial Palabra y elaborada junto a Peter Carter, especialista en formación musical para líderes de música sacra.

A lo largo de casi 300 páginas, el libro ofrece una reflexión sobre la naturaleza de la liturgia, la importancia del silencio, el papel del canto y la música sacra, así como el camino de la belleza y de la cruz como vías privilegiadas para el encuentro con Dios.

Sin embargo, la obra también aborda con claridad la actual situación litúrgica de la Iglesia. Frente a lo que denomina una crisis de cultura litúrgica, Sarah propone una renovación auténtica basada en la tradición, diferenciándola de una revolución que compara con el non serviam de Lucifer.

En el prólogo, el cardenal Malcolm Ranjith advierte que ciertos abusos han llevado en ocasiones a transformar la liturgia en un mero espectáculo mundano que sitúa al hombre, y no al Señor, en el centro. Por ello, presenta el libro como una guía para sacerdotes, obispos y fieles que buscan redescubrir el verdadero sentido del culto cristiano.

Estas son algunas de las principales enseñanzas que el cardenal Sarah dirige especialmente a los sacerdotes y responsables de la vida litúrgica de la Iglesia.

  1. Cuando el sacerdote se convierte en protagonista

El cardenal Sarah advierte sobre el peligro de que algunos celebrantes transformen la liturgia en un espacio para la propia exhibición.

“Si deciden por sí mismos cómo celebrar la misa para su comunidad sin observar la tradición, quizá dejen a un lado su sacerdocio para convertirse en celebridades dentro de una iglesia basada en el culto a su personalidad”.

Para el cardenal, la Misa no pertenece al sacerdote ni a una comunidad concreta, sino a toda la Iglesia. Por ello, cualquier innovación arbitraria corre el riesgo de desplazar a Cristo del centro de la celebración.

  1. La importancia de las raíces y la tradición

El purpurado africano compara la situación del sacerdote con la experiencia de San Pablo, quien, después de su conversión, buscó el encuentro con los demás apóstoles para recibir de ellos la tradición de la Iglesia.

“Pablo tuvo que encontrarse con ellos y aprender la tradición de sus labios”.

Según Sarah, ningún sacerdote puede considerarse aislado de la historia viva de la Iglesia ni actuar como si comenzara una nueva etapa desligada de quienes lo precedieron.

  1. Más que transmitir conocimientos: dejarse transformar por Cristo

La renovación litúrgica, afirma, no comienza con cambios externos, sino con una conversión interior.

“Debemos considerar nuestra vida entera como un acto de adoración y alabanza a Dios”.

Por ello, insiste en que no basta con enseñar la doctrina o transmitir los fundamentos de la fe. El sacerdote debe permitir que Cristo transforme su propia vida para convertirse en un testimonio vivo de fidelidad y santidad.

  1. Renovar la liturgia exige valentía

El Cardenal Sarah recuerda que quienes buscan devolver dignidad a la liturgia pueden encontrarse con incomprensiones e incluso rechazo.

“Igual que Nuestro Señor sufrió incomprensiones, incluso la oposición de las autoridades religiosas, los sacerdotes de hoy deben estar preparados para toparse con resistencias o desprecios”.

La auténtica renovación, sostiene, requiere aceptar la cruz y perseverar con paciencia en la búsqueda de la gloria de Dios.

  1. Las innovaciones arbitrarias generan crisis

Otro de los puntos centrales del libro es la crítica a las improvisaciones litúrgicas realizadas sin conocimiento de la tradición.

“El crecimiento no se da en soledad, el árbol sin raíces no da frutos”.

_El Cardenal Sarah considera que ignorar la tradición equivale a ignorar la acción de Cristo en la historia de la Iglesia. Por ello, anima a los sacerdotes a adquirir al menos conocimientos básicos de latín para comprender mejor el patrimonio litúrgico católico.

  1. La música debe ser sagrada, bella y universal

La música ocupa un lugar destacado en la obra. Para el cardenal, los gustos personales no son suficientes para determinar qué tipo de música es apropiada para la liturgia.

“La música debe ser sagrada, poseer la bondad de las formas y transmitir un mensaje de universalidad”.

Estas características permiten que la música contribuya verdaderamente al encuentro con Dios y no se convierta simplemente en un elemento de entretenimiento.

  1. Un llamado a la humildad de los músicos

Sarah también se dirige a quienes sirven en los ministerios musicales dentro de las parroquias.

“No actuéis por vuestra gloria ni por la de vuestro nombre o el de vuestra reputación al servicio de la Iglesia, sino por la glorificación de Dios y la salvación de las almas”.

La música litúrgica, recuerda, debe conducir a la oración y no convertirse en una plataforma para el reconocimiento personal.

  1. Obispos y sacerdotes no deben imponer preferencias personales

En otro pasaje, el cardenal enfatiza que la autoridad dentro de la Iglesia no consiste en imponer gustos particulares.

“Actúan in persona Christi, sin imponer sus preferencias ni opiniones en la liturgia”.

La misión de los pastores es custodiar y transmitir fielmente el tesoro recibido, no transformarlo según criterios personales o tendencias pasajeras.

  1. La “revolución litúrgica” y el “No serviré” de Lucifer

Uno de los planteamientos más contundentes del libro aparece cuando el Cardenal Sarah aborda la resistencia hacia elementos tradicionales como el latín y el canto gregoriano.

Apoyándose en enseñanzas de Benedicto XVI, recuerda que “lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande”.

Por ello, concluye que promover una ruptura con la tradición equivale a adoptar una actitud semejante a la del primer rebelde.

“Fomentar la revolución es repetir las palabras de Lucifer, el primer revolucionario, cuando dijo: ‘No serviré’”.

Un llamado a recuperar el sentido de lo sagrado

Más que una reflexión académica, El Cántico del Cordero se presenta como una invitación a recuperar el sentido de la adoración cristiana. Frente a una cultura marcada por el protagonismo humano, el cardenal Sarah propone volver a poner a Dios en el centro de la liturgia, convencido de que una celebración reverente, bella y fiel a la tradición puede convertirse en una poderosa herramienta para la nueva evangelización.

Con información de Religión en Libertad

 

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